"¿Estás seguro de querer hacer eso Tae?", cuestionó el mayor aún con duda en la mirada.
Sabía perfectamente que aquél mocoso era lo suficientemente valiente para hacer algo así, le bastaba con recordar aquél viaje que habían hecho en solitario, cuando el intrépido (idiota pensaba él) de TaeMin había decidido que no había mejor idea que el aventarse a miles de metros del suelo desde una avioneta, arriesgando así su vida, carrera y salud.
Cerró los ojos mientras contenía el aliento, intentando calmarse de esos recuerdos que aún le hacían querer gritar de preocupación.
"Estoy seguro. Además, la empresa ya me dio luz verde para esto y en verdad era lo único que me preocupaba" mostró una gran sonrisa, demostrando así lo feliz que se encontraba. ¿Y cómo no estarlo? El plan o la idea había sido pensada en su totalidad por él.
El único problema era, el diseño.
Todo estaba listo, ya había buscado por semanas y horas en diferentes lugares, con recomendaciones hasta de sobra y por fin había dado con la persona a la cuál le confiaría la tan importante tarea.
Los días habían pasado relativamente rápido, con todas las actividades y promociones que estaba haciendo ni si quiera había tenido tiempo para preocuparse o ponerse nervioso.
Las personas no lo sabían si no eran cercanos a él, mucho menos sus fans, pues estaba consciente, algunos de ellos lo veían como un chico fuerte (y claro, eso era lo que había querido desde siempre. Tantas lágrimas contenidas en cada concierto, momentos específicos y demás, grabadas para siempre en incontables teléfonos eran prueba de ello) pero en realidad él era una persona sensible a la cual simplemente no le gustaba que lo vieran llorar.
El día antes de la fecha acordada, TaeMin se encontraba en el salón de ensayo, como casi todos los días que no tenía algún evento, cuando su teléfono comenzó a sonar con el único tono de llamada que hacía, dejara todo de lado y fuera a contestar.
Ese y el de su casa.
"¡TaeMinnie! Hola." escuchó del otro lado de la línea. En su rostro una gran sonrisa se presentó, no importaba cómo se refiriera a él. Tae, TaeMin, dongsaeng, Minnie... De verdad no importaba, mientras lo escuchara de él, era bien recibido. "¿Cómo está el chico más lindo?".
"¡Yah! ¿Es que acaso no te da vergüenza el decir ese tipo de cosas en el ejército? ¿Qué harás si alguien te escucha?" el menor sonaba molesto, pero no podía engañar al moreno que, a kilómetros de ese salón, sonreía bobamente pues sabía ambos estaban en las mismas condiciones.
"¿Qué me pueden hacer? Si siempre les hablo de mi lindo dongsaeng. De lo tierno que eres y lo gran bailarín. Además, siempre me preguntan por ti. Más bien, yo debería hacer algo al respecto para que dejen de preguntar qué música sacarás o qué premio haz ganado ahora".
"Eres tan cursi MinHo..." su voz acaramelada denotaba lo mucho que adoraba hablar con el mayor. Lo extrañaba demasiado, y sabía que por unos años más, seguirían extrañándose de esa manera, tenía que ser fuerte, así que decidió hacer una pequeña broma para terminar con aquél sentimiento que estaba empezando a hacerse mayor. "Muero de vergüenza, no me hagas sentirme así".
MinHo lejos de sentirse mal con ello, soltó una breve carcajada. Sabía cómo eran los dos con el otro, así que estaba consciente, no quería decir eso en serio.
"Uy, sí. Tanta vergüenza que siempre te sonrojas cuando te digo cosas así. Admítelo Lee TaeMin, me amas".
El de menor estatura ocultó mejor su rostro en una esquina de la habitación. No tenía muchas opciones pues, gente había de sobra y el espejo que estaba en lugar de una de las paredes hacían que hubieran muy pocos lugares para esconderse.
Parecía un niño pequeño regañado y castigado, pero era mucho mejor que pensaran ese tipo de cosas absurdas a que vieran el rojo de su rostro.
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Eternal
Romance¿Nunca te preguntaste porqué TaeMin decidió tatuarse un corazón envuelto en llamas en su brazo izquierdo? ¿No? Pues en esta historia podrás ver cuál fue su razón. O "quién" sería mejor. *Esta historia es 2min/TaeMinHo/TwoMin y es ficticia. La idea v...
