Mery Sáenz

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Mañana del 3 de Abril del año 2019. Frio en el ambiente, las calles de Miami totalmente solas, un silencio que atemorizaba y relajaba a la vez. La tranquilidad sublime fue interrumpida por golpes en la puerta...

¡¡¡Pum, Pum, Pum!!!

¿Quién viene a esta hora de la mañana? pensé

Me levanté con el corazón latiendo muy fuerte, casi lo sentía fuera del pecho; el cabello desordenado y la pijama toda volcada. Caminé lo mas rápido posible hacia la puerta mientras miro la hora en mi teléfono.

-¡¡¡Pero si son las 6:00 a.m¡¡¡ espero que sea algo de servicio.

Escuché de nuevo los golpes ¡¡¡Pum, Pum, Pum!!! Con algo de enojo, en un grito de desespero calmo al llamador en mi puerta. - ¡Ya va, espere un segundo! -Ay señor que afán tiene - dije con voz baja.

Al llegar a la puerta principal rodeé los ojos, suspiré y abrí.

- Buenos días - Dije con algo de ironía. Tres hombres vestidos con traje para la hora. Tenía tanto sueño que no podía ni quería imaginar quién era o qué quería.

- Buen día- Responde el que estaba en medio.

- ¿ Qué se les ofrece?

-Necesitamos hablar con la señorita... - Miró unas hojas que tenía en las mano. - La señorita Sáenz. ¿Se encuentra?.

Fruncí en ceño, niel cartero me buscaba y menos a esas horas.

- Soy yo, ¿por qué?

- Me presento. Mi nombre es Louis Myles, Detective de la policía - estiró la mano para dármela. - Ellos son mis compañeros: el inspector Solarte y el oficial Curth.

- Buenas - respondí, pero aun no entendía nada.

- Señorita queremos hablar de algo importante. ¿ Podemos seguir?

Dudé unos segundos, pero luego les hice una señal con la cabeza mientras me apartaba de la puerta. Fue tan molesto no poder dormir hasta tarde ¡EL DÍA DE MI DESCANSO!

- Siéntense ¿Quieren café?

- Si, está bien gracias. - Dijo el detective - ¿Y ustedes dos? - Al unísono respondieron afirmativamente.

- Ok, pondré un poco. Pero antes, si me lo permiten, me iré a cambiar; ya que estaba durmiendo y no esperaba visitas - Dicho con un tanto de sarcasmo mientras bosquejaba una falsa sonrisa.

El detective no demoró en responder con su expresión intacta - Me disculpo por interrumpir su descanso pero el asunto es importante. La esperamos, no hay prisa.

Di la vuelta y rápidamente fui a la cocina y puse la cafetera. Luego subí las escaleras pero me detuve un momento para observar la actitud de las personas que estaban en mi sala. No se veían sospechosos sin embargo no estaba convencida de verlos en mi casa.

Terminé de subir las escaleras y entré a mi habitación. Tomé lo primero que vi en el armario y entré al baño. El agua estaba tan fría como el día en si, maldecía el momento en que me levanté en vez de hacerme la dormida.

Minutos después, salí apresurada del baño, me vestí y arreglé la cama. Ni siquiera me vi en el espejo para arreglarme bien el cabello u ojear si tenía pasta de dientes en mi cara. Entre mas rápido esas personas se fueran de mi casa, mas rápido podría volver a dormir.

Bajé las escaleras mientras me ponía los zapatos y acomodaba el vestido azul que llevaba combinado con un suéter.

- Volví. ¿Los hice esperar mucho?

- No, tranquila.

- ¿Cómo quieren el café? con azúcar, sin ella, crema, americano...

- Crema y azúcar para mí, si no es mucha molestia - respondió el detective.

- Para mí solo, gracias - contesta el oficial.

- Ay que gustos - Y los cuatro nos echamos a reír.

El inspector dice - Con azúcar pero poca por favor.

- De inmediato. Y díganme ¿ Cuál es el motivo de su visita?

- Emmm, es para hablar sobre el joven Christopher Chan. ¿ Lo conoce?

- Si, es mi novio, ¿ por qué?

- ¿Sabe dónde está?

- De viaje










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⏰ Última actualización: Aug 26 ⏰

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