🎪Chapitre I🎪

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Era bastante emotivo vivir este momento de despedida. Sé que no nos volveríamos a ver hasta el siguiente verano y eso sería dentro de mucho tiempo.

Empecé a abrazar a cada uno de mis familiares con la tristeza y la nostalgia consumiéndome, pero ya no podía seguir aquí en casa de mis padres, debo volver a París para seguir con la universidad, aunque claro que es difícil separarte de las personas que tanto amas otra vez.

Mi madre se alejó de mí sonando su nariz dramáticamente.

—Mi niña ya se tiene que ir—lloriqueó y mi padre rueda los ojos por su dramatismo.

—Ya no es una niña, Emma—reclama mi ascendente y él abrió sus brazos para abrazarme—te extrañaremos mucho mi niña—dice con apoyando su cara en mi hombro.

—Yo también los extrañaré—sonreí y se separa sonriéndome con pesar.

—¿Ya te tienes qué ir?—preguntó mi hermana pequeña abrazando a su osito de felpa.

Me coloqué de cuclillas frente a ella y le acaricie sus rizos de oro mientras sonreía.

—Tengo que volver, pero prometo intentar hacer un espacio en mi itinerario para venir de nuevo a visitarlos—prometí dándole un beso en la mejilla—te quiero, sœu.

Me levanté de mi antigua posición y me dirigí hacia mi perro Between que me observaba con la cabeza ladeada y las orejas hacia abajo.

—Te extrañaré mucho mi bebé—apuchuche a mi gran perro miles de veces.

—Hija, se te hará tarde—me recuerda mi padre y me separo de Between sintiendo nuevamente la tristeza apoderándose de mi cuerpo.

—Claro.

Tomé mi maleta del suelo y miré mi antiguo hogar un poco deprimida.

Papá abrió la puerta de nuestra casa y me acompañó hasta la entrada ayudándome a guardar mi maleta en el maletero. Cuando subí al auto para emprender mi camino a París volví a ver a mis padres desde la ventanilla del chófer.

—¿Estás segura que empacaste todo?—interrogó mi madre presintiendo que le dará uno de sus típicos ataques de paranoia y asentí con la cabeza—¿Ropa?

—Sí —respondí.

—¿Cosas personales?

—Sí.

—¿Tu celular?

—Sí.

—¿Tus pastillas?

—¡Sí! Mamá, empaque todo, estoy segura—la miré apretando el volante haciendo que la piel de mis brazos se volviera más pálida de lo normal.

—Que tengas un buen viaje cariño—sonríe la mujer que me dio la vida orgullosa.

—Gracias mamá—encendí mi auto—¡Los amo!—exclame comenzando a arrancar para volver de nuevo a mi ciudad.

—¡Y nosotros a ti!—gritó mi padre consolando a mi madre que gimoteaba.

Y de ahí emprendí nuevamente mi camino al gran París.

Enciendo el estéreo y me dejo guiar por el camino con la buena música de Justin Bieber.

Entre cantos a todo pulmón en el auto, bailes extraños e improvisados de mi parte, junto con paradas para llenar gasolina, tres horas de viaje pasaron volando para mí.

Estaba pasando por la carretera de una zona llena de árboles, literalmente parecía que mi alrededor se complementaba de puros bosques. Aquella vía era demasiado rocosa y tenía muchos baches, y mientras manejaba intentando esquivar todos los defectos del pavimento mi auto dejó de andar.

The Circus of the Forest  [Bilogía Circus #1]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora