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Estados Unidos observó con pesadumbre el grueso número uno impolutamente delineado bajo el tono tostado de su piel en del dorso de la mano derecha y suspirando, apoyó la espalda en las ruinas del castillo. A pesar de que ha tratado de borrarlo constantemente derramando sobre su mano sustancias químicas que le han desfigurado la piel, el la figura negra y densa sigue visible con la misma increíble claridad de siempre. Refunfuñando, se la envuelve con un jirón de tela blanca.

Hace menos de una semana había tenido cuatro vidas en su poder, pero incluso para su propia sorpresa, se las arregló para quedar en una.

En gran parte era culpa de Rusia.

No es que él fuese descuidado, que no le importara cuál era su cantidad de vida; ciertamente, morir por el ataque de un león no era culpa suya, él solo estaba buscando la sombra de árbol para alejarse del calor y no lo vio acostado ahí. Se estremeció al recordarlo. No fue una muerte rápida, y había sufrido por muchas horas, porque, cada vez que volvía a despertar, el león seguía ahí. Llegó a creer seriamente que moriría. Para suerte suya, el animal le dejó dos vidas, y para desgracia suya, Estados Unidos no tardó en toparse con Rusia. Como una manzana tres apareció en el árbol solitario, y él estaba cerca, decidió ir a buscarla, a pesar de estar débil a causa de las heridas de las garras y los dientes de león, que no habían sanado completamente. Entonces fue capturado.

A Rusia le gustaba torturar.

Hubiese preferido que el león lo retuviera un poco más.

Así que, como era de esperar, necesitaba urgente una manzana, aunque fuera un uno. Porque, si perdía la vida que le quedaba, desaparecería como si jamás hubiese tocado esa tierra. Y Estados Unidos no quería eso.

—Miren quién tiene nuevamente una vida. Sería una pena que alguien intentara arrebatártela.

Estados Unidos paró en seco, sintiendo algo frío tocar la piel de su gaznate y miró de reojo a Inglaterra. Era lo último que necesitaba, a ese tipo molestándolo. El arma era un tipo de metal plateado y alargado, con un extremo de madera, que provocó que un escalofrío bajara por la espalda de Estados Unidos cuando Inglaterra fue más insistente con la presión sobre su cuello.

—Hey amigo, cuidado con esa cosa. Me vas a cortar.

A diferencia de muchos humanos, y a pesar de presenciar, en un par de ocasiones, de primera mano la crueldad de Inglaterra para acabar con otros, no le tiene miedo. Tal vez sea porque lo conoce desde que es un niño, o porque cree que nunca lo mataría cuando peligraba tanto su existencia. Si nacieron el mismo día, Estados Unidos sospechaba que era el destino de ellos también morir el mismo día, por lo tanto, no podían matarse el uno al otro, ¿no?

—Tal vez esa sea mi intención.

—¿No que los caballeros no atacan a los desarmados?

—Hace tiempo que dejé de serlo.

—Eso no fue lo que dijiste el otro día —se burló con voz cantarina.

Inglaterra lo meditó, y luego de un par de segundos, retiró el arma y lo guardó en una funda café que colgaba sobre su espalda. Se sentó junto a él y Estados Unidos le sonrió en respuesta.

—Deberías hacerte una... un arma, me refiero. Tus puños no pueden ser tu única defensa.

Estados Unidos se encogió de hombro y se frotó la parte del cuello donde antes había estado el arma de Inglaterra. El frío aún persistía.

—Las espadas no son lo mío —replicó—. Me ha ido bien con los golpes, sabes.

—Eso ni tú te lo crees. Y no es lo que dice tu número.

Pentróm [Hetalia]Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang