Me siento perdida, me siento acorralada mientras escribo esto, y no sólo físicamente, sino también en mi mente y en lo más profundo de mi ser.
El recuerdo y la culpa me persiguen y lo harán, aunque me encuentre entre cuatro paredes al fondo de un pasillo obscuro sin probabilidad de huir, mi estancia no logrará que mis recuerdos sean olvidados y evadidos, me perseguirán todos y cada uno de los días de mi existencia; así como lo hacía ella... Lo recuerdo todo, como si lo estuviese mirando en una película en las pantallas de mis ojos, evadiendo el momento actual.
Han pasado 10 años, 8 meses, 15 días y 40 minutos desde el último día que dejé de oír su voz, su latido en el fondo de su corazón, desde que la miré respirar por última vez; ah pasado todo ese tiempo desde que la miré con vida... desde el día en que murió.
Escucho sus pasos acercándose a la puerta, con su cabello lacio color negro ondeandose con el aire que se cuela por las ventanas, oigo su risa tan alegre y capaz de dibujar una sonrisa en el rostro de la persona más triste, sus pasos apresurados terminan por llegar a la puerta y en un breve instante ya se encuentra dentro del cuarto; aquél cuarto de finas paredes de color azul Rey y una lámpara que emitía una luz muy cálida, como el olor a café recién hecho por la mañana.
Es domingo por la tarde, ella ha venido a dormir a casa para asistir al colegio juntas al día siguiente, me miró y sonreímos a la vez.
- Hola- me dice
- Hola, pensé que no llegarías jamás, es tarde- respondí.
- Mamá tenía cosas que hacer y nos retrasamos un poco-
- Está bien, quieres que hagamos algo?-
- ¿Podemos mirar una película?-
- ¿Cuál te gustaría?-
Después de algunos minutos elegimos la película que veríamos, nos acomodamos en el sofá que se encontraba frente al televisor y nos dispusimos a mirar.
Una hora después, estábamos cansadas y hambrientas; Mariel y yo decidimos bajar por la merienda, abajo ya nos esperaban, mamá había preparado un rico pastel de manzana y el simple hecho de verlo despertó mi apetito; merendamos y subimos al cuarto a descansar.
El tono apurado de la alarma y el olor a café me despertaron casi al instante, eran las 06:15 a.m. Mariel aún estaba dormida, la contemplé por un momento y supe que era ella a quién yo apreciaba de verdad, la reconocía como mi mejor amiga, mi hermana, mí alma gemela de toda la vida, desde la niñez había sido Mariel, mi salvación, mi soporte, sin duda la mejor... De pronto produjo un suspiro hondo y abrió los ojos.
- Hola, buenos días- dijo entre bostezos.
- Despierta dormilona, es hora de desayunar, bajemos-
- De acuerdo, solo me pongo las sandalias y te alcanzo-
Salgo de la habitación, bajo las escaleras de prisa, llego a la cocina y mamá me ha servido el desayuno, se ve muy delicioso como siempre; Mariel llega y toma su lugar en la mesa, mamá está de buen humor, en su rostro se puede observar una linda sonrisa mañanera , de esas que me encantan. Se ve con ganas de decir algo, pero no se anima, pasan algunos minutos en silencio y por fin se atreve:
- Me encanta que sean muy amigas, son muy inteligentes, se acompañan muy bien, me alegra de verdad que pronto vayan a graduarse juntas; como tanto querían cuando eran pequeñas-
- Sí, a mí también me agrada que Mariel siga siendo mi amiga después de varios años -respondí- auque sabe que puedo parecer extraña a veces aún así me adora, ¿ o no Mariel? - pregunto, dirigiendome a ella
- Claro que sí Marizza, ¡te adoro!
Mamá, Mariel y yo, sonreímos y disfrutamos del desayuno. De pronto mamá miró el reloj:
- Dios mío! Nos hemos demorado bastante, son casi las 7, apresurense por favor, las dejaré cerca del colegio en el auto
Mariel y yo subimos a la habitación y nos cambiamos de prisa; ella fue la primera en bajar, mientra yo terminaba de vestirme.
Mamá estaba muy nerviosa, como siempre que se retrasa.
- Marizza, de prisa. ¡ llegaremos tarde al colegio!
- Ya voy mamá
Abordamos el auto y mamá conduce con desesperación, el colegio está cerca y pronto llegamos, bajamos del auto y nos despedimos de mamá.
- Adiós mamá, Buen día - dijimos las dos-
- Cuidense Mary's, lindo día.
Todos los compañeros del colegio e incluso mi madre, solían llamarnos Mary's por las 4 iniciales iguales de nuestros nombres.
Llegamos al colegio más emocionadas de lo normal; era un día lindo y los preparativos para el festival de nuestra graduación, estaba en curso, tanto Mariel como yo, éramos hijas de padres divorciados, así que nuestros padres no estarían en el festival.
Las primeras horas de clase fueron las más aburridas que había tenido en toda mi vida, me pareció una eternidad, hasta que, por fin, sonó la campanilla, era la hora de almorzar; apenas pude probar el almuerzo, para mi desdicha, era crema de brócoli, la odiaba, el simple hecho de olerla me parecía horroroso.
Salimos de aquel lugar que olía a brócoli por todos los rincones y fuimos al salón para la siguiente clase, para mi gusto, estas últimas horas, fueron las mejores del día, pronto era la hora de salida, la mamá de Mariel ya se encontraba fuera del colegio para llevarla a casa. Mariel la vio y corrió hacia ella.
-Hola mamá!
-Hija, ¿cómo te fue?
-Bien mamá.
-Hola Marizza.
-Buenas tardes señora.
- ¿Quieres que te acerque a tu casa?
- Se lo agradezco, pero mi mamá vendrá por mí.
-Esta bien, nosotras debemos irnos, cuídate y saludos a tu mami.
-Gracias señora, hasta luego.
-Adiós Marizza, cuídate.
-Hasta mañana Mariel.
Mariel y su madre subieron a su auto y las vi alejarse, algo me parecía extraño, mamá nunca se retrasaba a la hora de recogerme, pero decidí tener paciencia y esperar…
Pasó una hora y ella no llegó, comencé a caminar por la calle hasta que llegué a casa, el ambiente parecía algo diferente, el portón del garaje estaba entreabierto; mamá nunca regresa a casa sola, siempre pasaba por mí y llegábamos a casa juntas, que extraño.
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🕉... 900 Días...🕉
Mystery / Thriller🔘... M & M...🔘 ¿Qué tan trágico puede ser?... Marizza y Mariel; eran inseparables, se tenían tanto cariño, que incluso podrían dar la vida la una por la otra. Pero en ciertas ocasiones, ni siquiera el más puro amor puede contra los engañosos jueg...
