Era de noche.
Eso fue lo primero que recordaba al pensar en ese fatídico día, el día en donde todo lo que ame desapareció de la nada.
Todo comenzó mientras Elina Shane, mi madre, estaba en la cocina, estaba en mi cuarto encerrada jugando.
Saben nunca fui muy sociable a esa edad, no era porque no quisiera, fue por ser la última niña de salón en aún no desarrollar su particularidad, según el médico podía ser un retraso algo muy común en algunos niños. Eso no importo a mis compañeros para considerarme una Quirkless; un don nadie a los ojos de la sociedad.
—¡Emiko baja a cenar!
Debido a no tener amigos decidí concentrarme en algo que no haría alguien de mi edad, me concentre en la tecnología. Veía documentales del científico David Shield en ese momento era mi ídolo en ese mundo, ayudaba a los héroes y creaba inventos que sólo podías imaginar en tu mente.
—¡Ya voy, mamá!
Mis pasos resonaban mientras bajaba la escalera. El olor a ramen recién hecho hacía que se me hiciera agua a la boca. Nadie podía ganarle a mi madre en la cocina, era como la diosa de ese lugar.
Desearía poder probar su comida otra vez, así tal vez sentiría ese calor en mi interior.
A pedido mío la televisión siempre se ponía cerca de nosotras para que la viéramos, uno pensaría que para ver caricatura. Eso no era lo importante, no en esta época, era ver los logros de los héroes profesionales y esa noche estaba de suerte, mi héroe favorito había resuelto un crimen.
—¡Mamá, mira es Endeavor! — señalé la pantalla en donde salió el héroe de las llamas con su característico ceño fruncido—. Espero que mi particularidad sea como la de él, ¡es superfuerte!
Nunca entendí por qué admiraba a Endeavor si era normal que la gente admirada a All Might, supongo que debía ser por el hecho de que mientras todos se aferraban a un hombre, dependiendo de él. Endeavor fue el único que se atrevió a querer superarlo, el único de entre un mundo que olvidaba que aún había maldad en el que se encargaba de eliminar acá da villano que se le cruzará.
—Sabes a veces el verdadero poder no siempre está en lo físico, sino en la mente —comentó de la nada.
Después de ese pequeño comentario, la cena pasó como siempre, entre risas y los malos chistes de mi madre, no podía pedir nada mejor que esos momentos... ahora desearía que esos momentos fueran eternos.
Pronto llegó la hora de dormir, hasta allí todo fue normal en mi rutina diaria de un fin de semana. Me quedé dormida abrazada a mi peluche de mi héroe, disfrutando del sueño que tenía.
No recuerdo la hora, sé que fue a mitad de la madrugada. Unos ruidos sordos se empezaron a escuchar desde la primera planta, en ese momento pensaba que mi madre se levantó y se le cayó algo. Fui ingenua pensando que no era nada.
La voz de mi madre fue lo que terminó apagando mis ganas de quedarme dormida y activo esa curiosidad que caracterizaba a los niños de esa edad. Salí de mi cuarto, agarrando con una mano el peluche de Endeavor, él siempre me daba una ventisca de confianza para hacer las travesuras que normalmente nunca me atrevería a realizar, caminaba despacio para que mis pisadas no se escucharán sobre la madera del suelo.
Al acercarme al inicio de la escalera, los ruidos eran más fuertes. Sonaba más como si alguien estuviera peleando. Abrazando con fuerza a mi peluche, fui bajando las escaleras. Me quedé escondida entre el final de la escalera. Uno de mis manos fue directo a tapar mi boca, evitando que el ruido saliera de ella.
¿Por qué estaba en piso? Era la pregunta que recorría mi mente al ver a mi madre tirada en el suelo de la sala destruida, llena de golpes y la sangre que salía de su cuerpo, escuchaba una risa, burlándose de que perdida la batalla que aparentemente tenía con un villano.
—¿¡Qué has hecho, Blakk!? —interroga en un grito mi madre mientras traba de levantarse en vano.
—¡Lo que debía hacer!
El hombre... no podía ver su rostro, solo podía ver el brillo malvado que había en unos ojos verde selva. Ese brillo no me gusto, me dio miedo.
En eso un portal aparece debajo de mi madre, se abre, ella intentó de todo para no entrar, casi no lo consigue, pero se aferró a una pieza de la casa que quedó enterrada en la pared. Ella intentaba jalar con todas sus fuerzas para librarse del portal, el portal llevaba la victoria por el momento y eso lo sabía mi madre como el villano.
—¡Ahora nunca podrás vencerme, héroe! —se burla pisando la mano que mantenía que no se fuera por el portal.
El hombre de nombre Blakk se aleja de mi madre mientras ese vórtice se hacía más grande, llevándose adentro las cosas de mi hogar. Era doloroso ver como tu único hogar se destruía pieza por pieza.
En eso algo llego a mi mente. Lograba notar que la figura de mi madre se hacía más grande, ¿ella se acercaba de alguna forma a mí? No, no fue ingenua pensar algo así, al darme cuenta que era yo la que se acercaba en un correteo al portal, intenté detenerme, pero aun en mi mente comencé a pensar: ¿¡Por qué me estoy moviendo!?
Era como si mis piernas se movieran solas. Aunque le pedía a mi cuerpo que se detuviera, mi cerebro recibía la orden contraria haciendo que mis cortas piernas corrieran más rápido. En ese momento no me importo que el villano regresará, lo importante era salvar a mi okasan.
Caí de rodilla al llegar cerca del vórtice. Mi pelo se había soltado de mis dos coletas, el viento ocasionaba que me golpeara con dureza en el rostro. Antes de que no logrará alcanzar sus manos, logró agarrar uno de ellas, me aferre tanto a ella que mis uñas terminaron clavándose en su mano.
Mientras tiraba de su mano con fuerza, ella llamó mi nombre en un susurro, me obligó a mirarla entre la poca visión que el miedo me daba. Ella me dio una sonrisa temblorosa. Juro que lograba ver como sus lágrimas caían lentamente al vórtice, ¿o eran las mías?
Nunca imagine que esa sería la última sonrisa que viera en su rostro. La última que me dirigiera.
—Te amo, mi pequeña Emiko. Nunca lo olvides, ¿me escuchaste? Nunca olvides que mamá te ama.
Al inicio no entendí por qué esas palabras sonaban a una despedida, luego me di cuenta de que su agarre se hacía más débil; ella misma se estaba soltando. El frío del lugar me golpea por completo al sentir el roce de sus dedos contra los míos. Todo parecía haberse puesto en cámara lenta, mi madre sonreía mirándome con los ojos llenos de lágrimas a la vez que caía sobre ese vórtice rojo.
Traté de gritar su nombre, no pude. Traté de sacar una reaccionar, la que fuera, solo mis ojos que no dejaban de mirar con miedo a mi progenitora que poco a poco desaparecía en la nada. Pero logré ver su mano extenderse hacia mí, creí que intentaría que la atrapará, en cambio, su Quirk me golpeó en el pecho mandándome a volver fuera de la casa.
Trate de volver a correr hacia dentro, lo intente, de verdad que lo intente. El golpe de su Quirk me afecto de sobremanera. Cuando logre gritar su nombre, el vórtice ya no estaba, mamá se había ido.
Me quedé mirando ese lugar. Los restos de lo que alguna vez fue mi cálido hogar me acompañaban en mi luto. Sentada en el piso esperando a que el vórtice se abriera y mi madre saliera de este diciéndome que todo estaría bien, nunca sucedió.
Las horas pasaban. No había ninguna señal de que apareciera. Con cada hora que pasaba mi esperanza caía, las lágrimas crecían. No fue hasta que un par de brazos me elevaron en el aire, fue por instinto que me agarré de su cuello y enterré mi rostro en su hombro, en ese momento necesita quitar todo el dolor que se almacenaba en mi pecho.
—Ya todo está bien, pequeña —murmuró la voz, acariciándome la espalda —. Te llevaré a un sitio seguro.
En eso lograba escuchar patrullas de fondo junto con las voces que reconocí de mis vecinos a ver lo que había sucedido.
Lo único que hice fue aferrarme al muñeco que de alguna manera mantuve junto a mí y a la camisa del hombre que me cargaba.
El mundo era un lugar lleno de oscuridad. Esta es la realidad que me mostró la vida a la joven edad de seis años.
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I can be a hero ||BNHA OC
Fanfiction"No soy un signo de debilidad, soy el signo de que lo imposible sea posible. Ser un Quirkless no es ser débil es ser un luchador en un mundo lleno de maldad". En donde Emiko Shane le demuestra al mundo que no es necesario tener un quirk para ser alg...
