I- Cosecha de Tomates

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- Brisa suave que arrastra todos los pensamientos más viles lejos de mis manos, sol que abrasa la piel y la hace crujir como pan recién horneado

Después de una larga caminata por el campo se ha acostado en el césped a observar el cielo azul y blanco, su pueblo querido Parthenay recibe el solsticio de verano.

Una canasta de mimbre llena de flores estaba a su lado pero había algo de lo que se había olvidado

- Levántate del suelo sucio y empieza a cosechar los tomates que te he mencionado - dice con voz recia y algo malhumorado - .

- Lo haré pronto abuelo, descuida, es aún muy temprano.

Llegaba la noche pero con suerte había llevado unos cuantos tomates para la cena, al llegar a la casa el abuelo Belmont encomendó a Gertrudis unos mandados 

- Ve y trae orégano de la tienda que se encuentra en frente de la fuente del parque, no tardes demasiado, ten cuidado -

Gertrudis solía ser un poco terca pero intento respetar lo encomendado, caminando unos metros antes de llegar a la tienda vio a un hombre desconocido.

Su atención de pronto se concentro en la silueta de este, sus ojos tenían un brillo inusual más de lo normal. 

Vestigios de un suplicioStories to obsess over. Discover now