De: Jeon Jeongguk
Te veía sonreír porque me hacía feliz, cada día me acercaba tan solo un paso más para ver como tus labios se curvaban para formar un gesto que brillaba a pesar de que los rayos del sol no estuvieran presentes.
No soy valiente, no puedo decir que tengo libertad de decidir o de actuar porque ni siquiera puedo pensar a mi manera sin darme cuenta que estoy siendo controlado por algo que aún no logro comprender, pero tú lograste cambiar eso.
Desde el primer día, al pensar en ti sentía que me estaba liberando de todas las ataduras que cubrían mi corazón errático, tal vez por eso sentí la necesidad de verte siempre aunque podía ser extraño que yo estuviera ahí.
Sé que no te dabas cuenta que solo quería verte a ti.
Todos los días llevabas a tu hermano pequeño a aquel lugar, tu hermanito era igual de alegre a ti, yo vi como brillaban sus ojos mientras nadaba y esperaba las órdenes de su instructor, él realmente parecía disfrutar cada segundo de aquel deporte y tú parecías absorto en la felicidad del pequeño como para notar la pizca de felicidad que nacía en mí.
Hasta que un día lo notaste, quizás yo no fui tan discreto y me acerqué demasiado, no fue mi intención que eso sucediera, pero entonces caminaste hacia mí y me preguntaste a quien acompañaba en ese lugar y no supe que responder ante ello, me temblaban las manos y un fuerte dolor se apoderó de mi como si entendiera que nada de esto saldría bien pero rápidamente se disipo al ver directamente a tus ojos y observar esa sinceridad y bondad contenida en ellos.
Nunca respondí tu pregunta así que hoy lo haré. No esperaba a nadie que practicara natación allí, en realidad te esperaba a ti.
Seguí yendo todos los martes y jueves a aquel lugar para hablar contigo una vez más, claramente tú empezabas todas las conversaciones, porque a diferencia de mi, tú eras valiente. Realmente lo eras.
Un día simplemente quisiste que nos viéramos en otro lugar y entonces me invitaste a tomar un café un miércoles. Un miércoles.
Mi piernas aún tiemblan cuando lo recuerdo, estaba completamente asustando porque solía ver tu rostro estrictamente los martes y los jueves pero rompiste esa regla y mi corazón estaba genuinamente contento por ello.
Nos conocimos más y con el tiempo me di cuenta que tus ojos comenzaron a brillar como los míos, era diferente a todo lo que pude ver en ti y nunca en mi vida sentí el miedo que se instaló en mi corazón en ese momento.
Tenía miedo porque siempre pensé en ti como algo imposible, pero verte frente a mí con esa expresión en el rostro hizo que comenzara a cambiar esa imposibilidad por algo real que aún no asimilaba. Y entonces cuando abriste tu corazón decidí decírtelo.
Te dije que no te haría bien en el momento en el que tomaste mis manos con amor y ternura, pero negaste, negaste completamente y dijiste que no te importaba lo que yo pudiera decir en ese momento, dijiste que íbamos a pasar por esto juntos y que me ayudarías a superarlo todo.
Entonces volví a sentir las ataduras y yo también negué como tú lo hiciste, la libertad se esfumó y volví a sentirme tan preso de mí mismo que era casi asfixiante mirar directamente a tus marrones ojos que destellaban confusión.
Yo decidí sufrir solo porque sabía que si no negaba, tú sufrirías conmigo.
Me falto el aire cuando soltaste mis manos y me respondiste diciendo que respetabas mi decisión, entonces diste una vuelta y me dedicaste una última sonrisa, una sonrisa tan pura que me hizo querer morir porque entendí que esa pureza me gritaba un adiós realmente doloroso.
Y no fui capaz de buscarte más, me encerré en mi propia miseria y no tuve más la noción del tiempo, todo se nublo como si no existiera nada más a mi alrededor, yo estaba condenado, estaba condenado a vivir con mi cuerpo y no con la libertad de mi alma. Me odiaba.
Sabía que nunca podría decidir sin hacer daño y sin hacerme daño, por eso era un fracaso acercarse a alguien como yo.
Intente olvidar pero no lo logré y entonces sentí que el destino me había ordenado caminar hacia aquel lugar una vez más, había pasado casi un año y la esperanza de ver el rostro que iluminaba mis tardes una vez más floreció en mi corazón con cada latido y cada paso.
Era jueves, la semana estaba por acabar y existía una gota de esperanza en que mi semana terminara de una buena manera. Tenía la esperanza de tener una segunda oportunidad aunque no lo mereciera.
Entonces entre al lugar y te vi. Estabas feliz y no era por mí. Te vi con esa sonrisa que cura a cualquiera, pero no me estaba curando a mí.
Esa sonrisa estaba curando a alguien más. Estaba acariciando los labios de alguien más. No supe en que momento salí corriendo de allí pero lo hice, lo hice sabiendo que ahora estabas realmente feliz y que yo nunca fui la causa de ello.
No podría hacer a alguien feliz si yo sigo enterrado en una aterradora tristeza. Entonces lo entendí, no creo poder hacer feliz alguien. No puedo dar todo de mí si ya me arrebataron una parte. No te mereces mi mitad sobrante. No te mereces la parte arruinada.
Y lo siento. Lo siento mucho. Te perdí cuando intentaba encontrarme, fuiste la única persona que rompió una parte de las cadenas que enredan mi corazón y aunque nada sea eterno al menos me diste una pequeña esperanza de vida. Tú eras mi esperanza de vida.
Estoy hecho para ti pero tal vez tú estés hecho para otro. Te amo mucho más de lo que piensas, Kim Taehyung.
Taehyung leyó la carta por décima vez en la semana y levantó su vista al cuerpo inmóvil que se encontraba acostado como si estuviera en su máxima paz. Lo miró con un sentimiento indescriptible inundando su alma, y agarró su mano con delicadeza justo como lo hizo aquel día.
Un coma que ha durado diez meses. Un coma del que solo una persona tiene esperanzas de salvación. Un bonito castaño con sonrisa brillante. El hombre que estaba convencido de que esperaba a su otra mitad.
"Sé que no me dejarás una vez más" Dijo entre sollozos, aferrándose a su mano como si fuera lo único que deseara hacer en el mundo. "Sé qué hay una segunda oportunidad para nosotros"
"También te amo, Jeongguk. Y estoy convencido de que estamos hechos el uno para el otro porque no puedo sentir con nadie lo que pude sentir contigo."
N/A
Condemned souls es un one shot que termine hace unos años durante una difícil etapa de mi vida y básicamente lo escribí con el único propósito de desahogarme y expresar como me sentía a través de un personaje, pero ahora que estoy muchísimo mejor me pareció bonito compartirlo <3
¡Gracias por leer!
:D
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Condemned souls ✦ kv os
FanfictionJungkook pensó que nunca se liberaría de sí mismo, pero nunca pudo estar más equivocado. ✦ KookV ✦ One Shoot ✦ Terminada
