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Hurts
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Capítulo Único.

Dedicado a: LacrymariaDoll

Evento: Santa Secreto.

Del Grupo: Shingeki no Fanfickers.
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Cómo amaba las noches como aquella, noches tan tranquilas en las que podía salir a despejar su mente sólo en la compañía de ella misma sin la necesidad de tener que pelear más, caminando por la playa mientras sabía que del otro lado, sus amigos se encontraban descansando felizmente después de un largo y divertido día en Paradis. Finalmente, después de todo un siglo de una sociedad sumergida en el terror de los Titanes, podían decir que habían alcanzado una parte de su libertad.

Armin insistía en que aquello era el indicio de la Nueva Eldia, el principio de un lugar completamente a salvo y poblado. Para ella todo eso resultaba apresurado, sin embargo, no fue capaz de contener una leve sonrisa en cuánto recordó la expresión fascinante de su amigo mientras le contaba sus futuros planes, ni tampoco la felicidad de ver a sus amigos alborotarse por la noticia. Recordó bien cuando Connie escupió en los pantalones del malhumorado capitán mientras este lo miraba con una expresión ensombrecida en el rostro, también recordó la alegría y entuciasmo con la que celebraron días atrás la restauración del puerto. Todo el mundo estaba ahí brindado, hasta el instructor Shadis se le veía contento, todos estaban ahí, todos... menos una persona.

A medida que caminaba, un frío viento la envolvió de pies a cabeza, se abrazó a sí misma en busca de calor e internamente maldijo haber olvidado su suéter en algún lado, pues los pantalones firmes y la camisa blanca no eran suficientes para cubrirla aún portando la peculiar bufanda roja, a la cuál aferró una de sus manos en busca de protección. Al principio no fue su intención imaginar la suave expresión de un niño de diez años sonriéndole, y aunque después quisiese que durara, una vez más se vio obligada a apartar ese recuerdo de su mente, dejando que se esfumase en sincronía con el sonido de las olas del mar.

Ya llevaba buen rato caminando, finalmente había decidido acercarse al océano para perderse en aquella vista  tan hermosa hacia la luna que brillaba con más intensidad que antes, nunca jamás imaginó encontrarse con aquella vista resplandeciente, ni en ese escenario ni de aquella manera. Justo ahora sabía que sus padres estarían orgullosos de ella y más allá de encontrar la libertad junto con Eren y Armin, su sueño era poder decirles gracias a sus padres por lo mucho que hicieron por ella y sentirse orgullosa de vivir, más no de sobrevivir.

De aquí en adelante tal vez podía ser siempre así, al final sabía que iba a terminar sola de todas maneras. Sus mejores amigos iban a morir en unos años, nunca importó lo mucho que ella estirara la mano para alcanzarlos, nuevamente la dejaban atrás, siempre... intentaba entenderlo pero tampoco era el momento, tal vez en unos años lo sabría con certeza.

Se permitió escuchar el sonido de las olas del océano, una marea tan suave y satisfactoria para sus oídos. Contempló más hacia su alrededor y sólo entonces se dió cuenta de la silueta que yacía frente a ella en el otro extremo.

Caminó algunos pasos más. Él estaba parado dándole la espalda con sus pies descalzos sumergidos en el agua y las manos ocultas en sus bolsillos. Hace un tiempo se dejó crecer su cabellera castaña hasta la altura de los hombros, de cualquier manera la pelinegra lo encontraba perfecto, pero muy en el fondo sabía que ese no se parecía al viejo Eren. Pese a esas expectativas, por primera vez durante mucho tiempo del que ella recordaba, pareció sentir esa aura de tranquilidad junto a él, por mucho tiempo ese sentimiento había quedado escondido en lo más profundo de su corazón.

Hurts.         Where stories live. Discover now