El tiempo ya había pasado aquel bebé que fue encontrado en un rió y el cual lleva por nombre Ahmena ya tenía 22 años era una joven, muy dulce una mujer muy hermosa con varias habilidades tanto como el adiestramiento de la espada por parte de François su padre adoptivo y se hubiera casado con su madre Lubadine este buen hombre había decidido enseñarle y el cual este ya era canoso al cual llamaba padre, al igual que una exitosa bailarina de su danza de vientre que le había enseñado Jabibi que era una mujer mayor de 6 décadas con su pelo grisáceo por supuesto que no se podía vér puesto se cubría como un velo es verdad que esta mujer era diferente a ellos en su vestimentas como en sus costumbres pero los unía el lazo de la amistad, hecha años atrás cuando enviudo y se vio sola y tuvo que emigrar de su país con su hijo para poder sobrevivir puesto la religión musulmana es muy estricta, pero al toparse con estos hombres y mujeres gitanos enseguida la ayudaron he hizo que la compresión y sobre todo del amor se diera en ella para con ellos y Donatien su hermano adoptivo que era un joven muy atractivo que lo quería como a un hermano de sangre, el cual siempre la ayudaba en su pequeñas travesuras, sus escapes y claro algo que disfrutaba sobre todas las cosas era la compañía de su madre que era una mujer ya cuarentona con los signos de la edad pero siempre conservando ese buen corazón noble y valeroso aunque su madre no le gustaba que Ahmena a veces era una ladrona pero esta lo hacía por ayudar a su clan, si ya habían pasado cerca de 20 años y tenía una gran pasión por dar espectáculos con sus bailes árabes, y tenía su segundo oficio aunque no se sentía orgullosa de ello, que era la del robo, y el cual lo hacía en ocasiones cuando los espectáculos no le daban lo suficiente para sostenerse tenía que recurrir a este, puesto era el comienzo del siglo XVI aunque el Rey Louis Edouard no había participado directamente al desprestigio hacia los gitanos si había propiciado que se cometan muchas injusticias hacia ese pueblo ignorando las injusticias cometido hasta estos y por supuesto el Duque de Lancaster por su propia parte había sembrado de apoco en la población francesa, el total desapruebo a los gitanos donde lamentablemente se vivía el Antiziganismo de estos, (es decir la persecución gitana más devastadora del siglo XVI) muchos gitanos no eran queridos por muchos pueblos franceses y demás localidades europeas muchos eran visto como clase inferior que no era a la altura de la población francesa, con los años aumento peor su desprestigio, puesto que mucho por la falta de trabajos eran orillados al robo como la familia de Ahmena que cuando no los dejaban montar sus espectáculos por la misma gente del lugar tenían que recurrir a ello y aunque Ahmena sabía que lo que estaba haciendo, estaba mal sabía que era necesario, puesto el clan" Charpentier" ya habría crecido más convirtiéndose así en un pequeño pueblecillo, con un total de 204 personas que incluía familias hombres mujeres y niños ...el líder de todos ellos era François Charpentier que veía como la dulce Ahmena ya se había convertido en una bella mujer estaban como de costumbre en un pueblo ahí habían establecido su campamento unos días antes. Ahmena que ya era el espectáculo principal de los espectáculos de su clan sentía un gran pesar en sus hombros puesto era demasiado a veces para ella cargar con tanta responsabilidad, ya que su vida giraba entorno de estar de pueblo en pueblo. Con el gran tiempo de su travesía con su clan Ella era conocida por muchos lugares de Francia como una gran bailarina la gran "odalisca de la luna negra" ya Ahmena sentía en sí que una parte de ella se estaba esfumando y que no podía controlarlo puesto el clan dependía de ella.
Ahora habían llegado al pueblito de Chollet en este no iban dar espectáculos si no que iban a descansar para el siguiente viaje, pero en ese pueblo Ahmena conocería a un joven en unas circunstancias extrañas y muy peculiares.
Ahmena ya extrañaba correr subirse en los árboles, pelear con los hombres y realizar un robo y no ser una mujer bella que bailaba por dinero, aunque parezca extraño ella extrañaba robar ser aquella chica desgreñada, sin ningún atractivo, así que sintiendo ese deseo de libertad que ahora con ese nuevo estilo de vida no tenia, tendría que escaparse de vez en cuando para ser ella misma.
Ya cerca al pueblo todos se establecieron cerca de la entrada de este, Ahmena estaba muy feliz y François también, Ahmena le pidió permiso para visitar el pueblo, él le dio permiso y Ahmena salió muy contenta puesto hace mucho no había tenido tiempo para ella.
—hay que lindas praderas son tan hermosas ya necesitaba esto que hermoso lugar, hay que bien hay un mercado jajaja la verdad este pueblo es fascinante mmm ¿qué comprare? —se preguntó con mucho entusiasmo ya que deseaba realmente visitar todo el lugar...
Ahmena estaba muy feliz en aquel lugar se paró en varios puestos, viendo que podía comprar decidió comprar unos cuantos dulces y uno que otras manzanas, así que dejo asentado su bolsa cuando de repente un joven que venía corriendo choco con ella y la tiro al suelo este se levantó de prisa y le agarro el bolso de Ahmena y salió huyendo del lugar...y esta salió a perseguirlo
— ¡He espera eso es mío!
La joven por más que busco no encontró al joven ya era de medio día, lo había buscado por un buen rato y tenía hambre y estaba muy cansada, así que en medio del bosque encontró una carreta y un caballo, lleno de paja y se preguntó.
— ¿y esta carreta y caballo? ¿Qué hará una carreta y un caballo blanco en medio de este lugar? ¿Qué extraño?
Ahmena acaricio el caballo estaba tan cansada que le dijo.
—ay qué lindo caballito eres, sabes no sé quién será tu dueño ¿dime él te dejo aquí? ¿Por qué te habla dejado aquí solo? Bueno a lo mejor huestes o él te abandono, nadie dejaría una carreta sola en medio de este bosque, ya somos dos que estamos perdidos y todo por ese joven, que me tiro y me robo mi bolsa.
Enseguida la joven Ahmena hizo un gran bostezo y dijo:
—Estoy muy cansada porque estaba persiguiendo a ese chico que me robo mis cosas y aparte tengo que volver con mi familia, ah sí caballito tengo una idea, te llevare conmigo y mi familia, pero estoy lejos, cansada, muero de hambre y no aguantaría conducirte con todo y carreta y mucho menos caminar hasta dónde está mi familia, sabes me dormiré un rato encima de la paja que tiene atrás en la carreta, ¿está bien caballito? ¿Qué te parece?
Así que Ahmena acaricio al caballo y este relincho.
—veo que estás de acuerdo, muy bien iré a dormir un rato.
Después se dirigió directo a la paja y se acostó encima de la carreta el día era muy hermoso, el cielo era de un hermoso azul, las nubes acariciaban el cielo, el atardecer abrazaría toda aquella pradera sus ojos verdes se cerraban observando la inmensidad del cielo, su cuerpo se india en la inmensidad de la paja que la confortaba el hermoso viento del lugar que soplaba que le hacían sentir Ahmena que estaba entre nubes flotando en ellas y se durmió. Después de un buen rato la carreta empezó a moverse y Ahmena despertó de repente.
— ¿¡ay pero que sucede aquí!?
La joven reacciono y se voltio y vio que la carreta estaba siendo conducida por un extraño
— pero ¿quién rayos es usted?
La carreta iba muy rápido como loco, al ver que el caballo que no se detenía, el joven grito
— ¡ordeno que se detenga, bruto deténgase!, ¿no escucha lo que le estoy diciendo? pare la carreta ahora mismo.
Ahmena se voltio y vio que hombres en sus caballos los perseguían.
—pero que sucede aquí ya deténganse, ¿porque hay hombres que están detrás de nosotros persiguiéndonos? ¿Acaso no me escucha? He dicho que se detenga ahora mismo.
El extraño seguía ignorándola Ahmena se enfureció y se acercó lo más posible, aunque tambaleándose por la carreta que iba deprisa para poder detener al extraño
— ¡ella! —dijo aquel extraño—
—así que no me hace caso deténgase, pare ya! —le grito Ahmena con todas sus fuerzas
Ahmena se enfureció al ver que la seguían ignorando y ya cerca de él, agarro la espada del extraño que colgaba de su cintura y Amenazándola con ella le dijo.
—deténgase ahora mismo, ¿es que acaso no me ha escuchado en todo el camino?
El joven se voltio hacia ella y bruscamente paro la carreta y Ahmena callo para atrás con la espada hacia la paja, enseguida se levantó y bajo de la carreta y lo Amenazo de nuevo con la espada del joven y este con una mano limpiándose el sudor de la frente se dijo.
——ahí, creo que ya los perdimos.
—no está asustado por que lo estoy apuntando con su espada—desafiantemente le dijo a aquel joven extraño y muy decidida de atacarlo—
—la verdad no ¿por qué le iba temerle a una mujer? — respondió tranquilamente aquel joven—
Ahmena se enfureció al ver tal reacción. siguió apuntando con la espada y posando en manera para atacarlo, pero el joven aun no mostraba signos de miedo.
—pues debería prepárese para temerme y pelear ¿cómo osa atreverse a raptarme? —dijo de manera muy retadora al joven—
—por favor no me hagas reír raptarte ¿yo? ¿Por qué piensas que te raptaría por favor? no eres mi tipo de chica, como para raptarte muñeca y aparte mucho menos lo eres como para pelear contigo que flojera me das—con actitud muy tranquila contesto—
——entonces ¿no piensa pelear conmigo? —volvió a cuestionar al joven.
—la verdad no, ya que sería una pérdida de tiempo, pelear con una mujer así que mejor regrésame, mi espada antes de que te lastimes.
—no hare eso lo que quiero es que pelee conmigo ¿y me dé la explicación que le estoy pidiendo del ¿por qué me rapto?
—que chica más terca, ya le dije que no la rapte en verdad no pensé que había una mujer en mi carreta. —dijo el joven algo alterado—
—ah con que usted es el dueño de esta carreta. —Ahmena se enfureció más al escuchar las palabras del joven—
—Así es y cómo puede ver en cualquier circunstancia usted es la culpable, por estar en una carreta que tiene dueño y esconderse en ella.
— ¿qué? —dijo sorprendida— Yo no me estaba escondiendo, en primer lugar, encontré esta carreta sola en medio del bosque sin nadie ¿qué quería que piense? y pues en segundo me quede dormida, y aparte no puedo creer que no se diera cuenta que alguien dormía detrás de su carreta—menciono exaltada y a punto de estallar en enojo—
—pues en primero podría pensar que el dueño se ha siento un momento y la verdad no, quien en su sano juicio se quedaría durmiendo en medio del bosque y sin nadie al su alrededor y en segundo no voy revisando para ver si encuentro algún animal rabioso en ella, mucho menos una Señorita tan furibunda como usted.
—fui. ¿Qué?
—rabiosa, fiera algo así como un animal salvaje.
——¡ay! pero que se cree, como se atreve a compararme con un animal, ande pelee no sea un cobarde.
—qué mujer más testaruda, ya te dije que no peleare contigo, con una simple mujer.
Al escuchar aquellas palabras Ahmena le menciono muy segura de sí misma.
—créame no soy una mujer cualquiera, o una mujer indefensa y mucho menos una simple mujer.
El joven se acercó hacia Ahmena está la ataco se sorprendió al ver como ella había dicho no era una simple mujer.
—¡uy, uy! así que la feriecilla sabe pelear, es la primera vez que me topo con algo tan extraño como esto, una mujer que sabe usar una espada.
El extraño joven intento arrebatarle la espada, pero ahí se dio cuenta que la joven había aprendido muy bien cómo usarla.
—se lo dije no soy una simple mujer, así que no tema en luchar conmigo, por el hecho de serlo. enseguida Ahmena frunció el ceño alzo la espada entre sus dos manos lista para atacar—
—ay pues entonces yo tomare la delantera. —sonrió el joven y se acercó y la ataco—
Enseguida ambos empezaron a pelear el joven solo reía de la aptitud de aquella joven que era muy aguerrida, pero a la vez se sorprendía de ver que era una mujer muy ágil, de repente su pelea tuvo que ser interrumpida por aquellos hombres que los habían seguidos y que ya los habían rodeado.
—así que creíste que te nos ibas a escapar y veo que tienes a una amiga contigo, muy bien muchachos agarren a la joven.
— ¿Qué? —dijo espantada Ahmena y muy sorprendida así que se los aclaro diciéndoles— Un momento Yo no soy su amiga de este joven, se confunden.
Los hombres la tomaron como su rehén uno de ellos logro sujetarla firmemente y que tirara la espada y callera al suelo y la joven enseguida dijo:
—que sucede aquí ¿quiénes son ustedes? No, suéltenme.
El hombre le grito al joven:
—muy bien muchacho, prepara ti para recibir tu merecido
—por Dios no me asustas, puedo vencerte cuando yo quiera, así que el que se tiene que preparar eres tú—menciono aquel extraño muchacho en tono de burla a aquellos hombres—
—jajá no me hagas reír, no tienes tu espada contigo—dijo el hombre seguro de si de que iba a ganarle la partida—.
—jajaja no seas estúpido no necesito mi espada, para derrotarte—le contrario al hombre que se burlaba de él—
El hombre lanzo el primer golpe con su espada y el joven logro detenerlo.
—no puede ser, detuviste mi espada.
Enseguida el joven le arrebato la espada.
—ahora ¿quién es el que no tiene su espada consigo?
El joven venció al hombre sus demás secuaces desvainaron su espada Ahmena no se atonto y como pudo agarro la espada del joven que estaba en el suelo, el cual se había soltado por que la habían sujetado y en el momento que el hombre que la sostenía se descuidó y la soltó, este agarro la espada y golpeo al hombre con ella este cayó al suelo y. los demás hombres empezaron atacar a los jóvenes donde ambos se defendieron. Ahmena lucho como si fuese un hombre y no una mujer, el joven quedo asombrado de sus habilidades y le dijo:
—veo que me equivoqué, no eres una simple mujer como pensé, sabes pelear muy bien.
—lo mismo digo.
Ambos jóvenes lograron vencer a todos esos hombres que eran un total de 6 y su jefe.
Ya quedando derrotados todos, el joven tomo su caballo y lo soltó de la carreta y le dijo a la chica.
—vamos sube, no tardaran mucho en levantarse.
La chica no lo pensó mucho y subió en el caballo y enseguida le contesto:
—está bien vámonos
—¡ella jaca!
El caballo relincho y empezó su carrera para huir de aquellos hombres, fue corriendo por la pradera del bosque ya lejos del lugar de donde los habían atacados el joven para su caballo y señaló.
—bueno creo que esta vez sí perderán la pista de nosotros.
—Bueno se puede saber, ¿el por qué lo seguían? —pregunto con mucha curiosidad a aquel jovencillo—
Este se empezó a reír y le respondió aquella pregunta que tenía a Ahmena desconcertada.
—jajaja muy simple, yo rete a esos hombres les aposte dinero como gane los hizo enfurecer y me burle de ellos por haberles ganado, por eso me seguían, aparte claro que cobre mi recompensa.
—ay... ¿entonces usted se lo busco? —le expresó con tono de indignación—¿usted me metió en estos problemas por una simple apuesta?
—así es, tan solo quería un poco de diversión, quería divertirme un rato y ver qué tan fuertes eran.
Ahmena bajo muy furiosa del caballo como aquel joven igual lo hizo y abofeteo al joven.
—es un ¡estúpidooooo! ¿cómo se atrevió a jalarme a mí en sus problemas? que usted mismo provoco, para su diversión.
El joven se sobaba el cachete con su mano y le dijo a la joven.
—uuuyyy qué carácter, tiene el carácter de una fiera, sí que me dolió el golpe.
Ahmena observo muy bien y vio que traía una bolsa idéntica a la de ella colgando de su hombro se dio cuenta que era a que joven que le había robado sus cosas
—espere un momento esa bolsa que trae consigo es mía, tu eres el tipo que me robo...
El joven solo rio.
—jajaja...
—que ¿por qué ríe con ese afán?
—disculpa es que no sé de qué me hablas, ahhhhhhh ya me acorde—alzo la vista hacia el cielo tratando de recordar en donde había visto a aquella chica y enseguida la recordó y le dijo—, viendo tus vestimentas eres aquella chica que se puso en mi camino y choque en el mercado del pueblo y la tire al suelo y empezaste a seguirme, pues perdona pero no sé si te distes cuenta, que cuando chocamos traemos bolsas de cuero parecidas y como no sabía cuál era tome los dos e indúlteme mi lady por tomárselo pero no quería tomar el equivocado tan solo fue para asegurarme cual bolso era el correcto.
—pues vaya que casualidad, ósea que tomo los dos para no equivocarse y ¿dónde están mis cosas? —le exigió al joven que se las devolviera—
El joven se acercó a su fiel corcel que tenía colgado los 2 bolsos y extendió para darle a la joven su correspondiente bolso
—ya tranquila están aquí tome se lo regreso. Aquí tiene madame
—espero que no falte nada. —le decía al joven mientras revisaba su bolso—
—oye no suelo robarle, a las jóvenes—le reitero—
—pues no dudo que si lo haga— le contradijo a aquel muchacho con una mirada de azul acero—
— de todas maneras, al confirmar cual era mi bolsa se lo iba dejar en aquel mercadillo.
— ¡vaya que honrado! — dijo de forma sarcástica a aquel joven que veía con un rostro muy encantador—
— veo que tiene un mal carácter, delicada y enojona— le decía muy extasiado y fascinado por la actitud de la joven Ahmena—
—mmm aparte se atreve a decirme que soy enojona—con disgusto le contesto y un poco ofendida—un mejor me voy de aquí ya que usted no para de insultarme...
—espera, si quieres te llevo hasta la plaza de aquel mercadillo en mi caballo.
Ahmena rechazo aquella oferta tan solo diciéndole;
—no gracias puedo irme sola.
Dijo la joven con tono de orgullo esta se alejó y se resbalo.
——¡Ocho!
Enseguida el muchacho se acero a ayudarla.
—Disculpa ¿estás bien?
La joven no se dejó ayudar y le dijo:
—eso no te interesa, imam déjame en paz.
—huy deberás que genio tiene, sí que eres toda una fiera.
Eso hizo enojar más a Ahmena puesto que no soportaba los comentarios que este joven le hacía hacia ella.
—imam tonto, como osas a insultarme de nuevo, mejor me voy adiós no me quedaré a soportarles sus insultos, ¡es usted un tonto!
—entonces ¿no quieres que te lleve?
—no gracias, puedo irme sola—giró el rostro en actitud de orgullo y arrogancia—
—muy bien como lo desees, solo espero volverte a ver fierecilla...sería un placer que me golpearas de nuevo ¡jajaja!
Ahmena de nuevo se paró y esta vez se alejó del joven el cual le pareció una joven muy inusual y no podía salir de su asombro el de volverla a ver aquella gitana que era tan bella y tan extraña, ya que ni zapatos traía y en el pie trae una especie de esclava de oro, aquella chica una mujer muy diferente a todas aquellas que había conocido y con una hermosa expresión en sus ojos, solo deseaba volverla a ver de nuevo. Ahmena llego a su casa ya de noche, con el vestido sucio desgreñada, roto y descalza Donatien la vio y le pregunto:
—Ahmena que bueno que regresaste ¿pero ¿qué te paso?
—nada Donatien solo un pequeño percance, iré a cambiarme.
Ahmena no podía quitarse de su mente aquel joven que conoció tiempo atrás, un joven muy guapo, varonil, tan ágil y valiente tan solo no podía quitar esa imagen de su cabeza Luba entro al campamento mientras Ahmena se peinaba los cabellos ya que se había quitado su ropa sucia y se había terminado de bañar mientras, Luba le pidió que sea ella la que la dejara peinarle sus cabellos dorados.
—Ahmena que largo y suave esta tu cabello— le decía mientras entrelazaba sus falanges y las yemas de sus dedos en el sedoso cabello de su hija—
—si lo es igual a mí me gusta mucho— le respondió con un tono amoroso a su madre—
— y ¿en dónde te metiste? ¿Por qué regresaste a esta hora? bueno para que me sorprenda si siempre lo haces—suspiro Luba con resignación—
—es que hoy si te contara que me paso.
—pues cuéntame, por eso soy tu madre ¿o no?
—lo se mamá, solo es que no sé si me creerías.
—y ¿por qué no te he de creer? —le pregunto Luba a su hija mientras seguía peinando aquel hermoso cabello—
—eso si bueno te cuento, que hoy me topé con un joven detestable
— ¿un joven? has dicho.
—si mamá un joven que lo estaban persiguiendo y por mera casualidad yo caí en su camino.
Luba al notar en la voz de su hija ese asombro con el cual le hablaba de aquel joven.
— ¿y que hay con ese joven?
—pues me hizo pasar un rato nada agradable.
—y ¿cuál es el nombre de ese joven Ahmena?
—no lo sé, no le pregunte, ni si quiera ganas me dio con todo lo que me hizo pasar.
Más sorprendida y llena de curiosidad que la caracterizaba Luba enseguida le pregunto más a su hija acerca de lo sucedido;
—y ¡qué fue lo que te hizo pasar aquel joven?
Ahmena no quería preocupar a su madre así que decidido no contarle más detalles tan solo le dijo;
—Nada mama que sea de importancia, solo te diré espero no volverlo a ver nunca es un joven insoportable.
—Realmente lo debe ser por lo que escucho que me cuentas, ¿y dime es un muchacho feo?
—no era feo es un muchacho como de mi edad o un poco mayor ya ni se. Eso sí muy varonil y de hermosa sonrisa, con unos bellos ojos azules.
——mmm... a mí se me hace que ese joven te llamo mucho la a tinción, hablas de el: como nunca me has hablado de nadie.
—¡Ouch!, por supuesto que no mamá, eso es imposible tan solo te lo digo por lo peculiar de lo ocurrido por culpa del termine descalza, además me preguntaste si era feo y tan solo te describí como es el, es todo no porque me haya llamado la a tinción ni nada parecido.
—está bien, te entiendo tal vez estas así porque una persona que te ayudo en el pasado volvió hacia ti.
—bueno si es verdad, pero es un odioso, patán, estúpido, me hizo pasar un mal día, es un grandísimo tonto.
—está bien Ahmena si así lo consideraste, te creo.
Ahmena realmente había quedado deslumbrada por aquel joven tan atractivo, tan varonil y que la vida o el destino haya decidido que se volvieran a encontrar, solo deseo alguna vez volverlo a ver si es que era posible, pero por un tiempo decidió no volver a pensar en el tal vez solo era una coincidencia así que decidió no pensar en eso, lo que no sabía era que tarde o temprano se iba a topar con el de nuevo.