En Búsqueda Del Amor ©

Por melisatmm

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Jacob Robertson, arquitecto estrella de la empresa más cotizada de arquitectos de Nueva York, es un hombre pr... Más

Prólogo
I
II
III
IV
VI
VII
VIII
IX
X
XI
XII
XIII
XIV
XV
XVI
XVII
XVIII
XIX
XX
XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV
XXVI
XXVII
XXVIII
XXIX
XXX
AVISO
XXXI
XXXII
XXXIII
Epílogo
Más historias que te van a encantar
Aceptando el amor.

V

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Por melisatmm

Jennifer

Jacob y yo entramos a casa y todas mis amigas se quedaron atónitas. No me sorprendía. Que un hombre sexy y sin camisa entrara a mi casa no era muy común. 

—Jacob, ellas son Elisa, Alessia y Diana, mis mejores amigas. Chicas, él es Jacob Robertson, mi compañero de trabajo y también es un idiota —los presenté. Él me miró con indiferencia.

—No empieces, no estoy de humor para tus bromas. ¿Donde voy a dormir? —habló  como un viejo aburrido.

—No seas tan antipático. Sígueme —le di una palmada en el trasero y luego caminé hacia mi habitación. Me siguió arrastrando su maleta y al entrar a mi habitación, miró todo con mucha determinación—. ¿Te gusta?

—Se ve cómoda —Se tiró sobre la cama y cerró los ojos—. Estoy muy cansado, me duele la cabeza.

—Bien, si necesitas algo estaré con las chicas en la sala de estar —Asintió.

Salí de la habitación y me encontré con mis amigas.

—¿Él solo es tu compañero? —me preguntó Elisa con una cara de sorprendida.

—Tienes que llevártelo a la cama, definitivamente—Alessia parecía muy contenta con esa idea.

—Nadie se va a llevar a nadie a la cama. Jacob solo es mi compañero y creo que es amigo en algunas ocasiones. No hay y no habrá ningún romance entre nosotros dos, así que dejen sus comentarios y vamos a darnos unos tragos porque estoy estresada.

Las chicas gritaron de la emoción por mi nuevo yo, ya que nunca hacía eso.

Eran las 4:30 am. Todas las chicas dormían en la habitación para visitas mientras yo me encontraba en la sala de estar sentada en el sofá y con un vaso lleno de vodka.

Recordaba esos momentos en la que Lucas y yo éramos felices, o al menos eso pensaba yo. Mi madre me lo advirtió desde el principio pero yo nunca le hice caso; me decía que él no era para mí. Qué arrepentida estoy. . .

Di un gran suspiro y cerré mis ojos, llevé el vaso a mi boca y di un gran sorbido al contenido del vaso. Unas cuantas lágrimas se escaparon de mis ojos ¿Por qué sufrimos tanto por personas que no les importa como estamos? Es una estupidez.

Abrí mis ojos y lo primero que vi fue a Jacob sentado en el otro sofá que quedaba al frente de mí.

—Sufres demasiado por alguien que solo juega contigo, no creo que deberías sufrir por ese idiota—habló.

—A veces el corazón es tan ciego que no le hace caso al razonamiento —Tomé otro sorbo de mi bebida.

—¿Quieres un consejo? —Lo miré a los ojos—. No sufras por personas que no valen ni una mierda. ¡Maldición! Estamos rodeados de personas que no tienen sentimientos. ¿Por qué sufrir por ellas? —Se levantó y me miró con irritación—. Eres una feminista, eres una mujer muy fuerte. No te amargues la vida por un puto que se acostó con una cualquiera —Y se fue dejándome sola.

Más lágrimas se escaparon de mis ojos. Todo lo que dijo era cierto. Es una pérdida de tiempo llorar por alguien que no me ama.



***




Escuché voces chillonas y luego sentí una gran punzada en mi cabeza. Abrí lentamente mis ojos: Estaba en el sofá. Aparentemente me quedé dormida. Escuché a Elisa y Diana hablando muy fuerte en la cocina, y a Alessia cantando Dark Horse de Katy Perry. Me senté y puse mis manos en mi cabeza. Alessia tan pronto me vio, dejó de cantar.

—¡Despertó! —gritó la muy desgraciada. Diana y Elisa comenzaron a hablar más fuerte que antes y se pusieron frente de mí.

Era un caos, mi cabeza iba a explotar, maldición.

—¿Pueden callarse por un maldito momento? —les grité y se quedaron en silencio mirándome—. Se me pasaron las copas y me estoy muriendo de dolor de cabeza, por favor, hagan un poco de silencio.

—Él está roncando, amiga, está roncando. Jacob es muy sexy, necesitamos verlo dormir —dijo Elisa emocionada.

—Parecen unas tres adolescentes que tienen a un hombre sexy dormir en su casa por primera vez.  Me voy a dar un baño helado mientras ustedes tres hacen desayuno. ¿Está claro? —Sus expresiones cambiaron de emocionadas a decepcionadas.

Entré a la cocina y vi un delicioso desayuno. Dios, me muero de hambre. Sobre la mesa había un plato lleno de tocino, otro con pan tostado, otro con huevos revueltos, una jarra llena de jugo de naranja y otra jarra llena de leche. Un desayuno perfecto.

—Esto se ve delicioso, chicas —Me senté en la mesa.

—Es para ti —Cuando Elisa me dijo eso abrí mis ojos de lo sorprendida que estaba. ¿Toda esta comida era para mí sola?—. Y para Jacob. Lo voy a buscar —Se fue lo más rápido posible.

Está bien. Decidí esperar a Jacob por cortesía. Luego se apareció en la cocina con una mirada soñolienta.

—Buenos días, loca —Se sentó frente de mí.

—Buen día, egocéntrico —Ambos sonreímos.

—¿Cómo te sientes? Anoche estabas mal.

Las chicas nos miraban atentamente.

—Creo que nosotras estamos de más. Nos vamos a la sala de estar, ustedes que tengan un buen provecho —dijo Diana arrastrando a Elisa y a Alessia que por lo visto querían quedarse a escuchar cosas que no les incumben, pues podían escuchar desde la sala de estar.

—Me siento mejor. ¿Y tú? ¿Cómo te sientes? —Ya tenía comida en la boca, así que no me respondió—. Me imagino que bien —Asintió—. Vamos a trabajar en una hora —le recordé e hizo una mueca de desagrado.

—Aburrida. Oh, tengo una idea. ¿Quieres ir a divertirte esta noche al olvidador de problemas? —me dijo divertido.

—¿A qué te refieres? —Fruncí el ceño.

—Es a un lugar donde vas a divertirte, olvidas tus problemas, disfrutamos entre amigos. . . ¿Qué dices? ¿Te animas ir esta noche?

Pensándolo bien, necesito divertirme, últimamente he estado aburrida, y aunque lleve poco conociendo a Jacob, se ve que es de confianza.

—Ésta noche sin falta —acepté.




***


Me miré por décima vez en el espejo. Llevaba mi pelo suelto y tenía puesto un vestido rojo con zapatillas negras. Cerré mis ojos por un momento y los abrí de inmediato al sentir la presencia de Jacob en mi habitación. No se veía mal aunque vistiera simple: Una camisa negra con unos vaqueros.

Sin decir nada salimos de mi apartamento y subimos a su auto.

—¿Bebes mucho? —preguntó con su mirada puesta en el camino.

—Oh. Si nos vamos a emborrachar cuenta conmigo.









Jacob

Abrí mis ojos muy sorprendido. Wow. Realmente esta mujer era increíble. No era como esas divas que querían ir solo a lugares lujosos, ella quería emborracharse, ir de parranda como yo. Jesús pero esta mujer es increíble.

Al llegar a la disco, pude ver que las personas bailaban sin detenerse y había un gran olor a alcohol. Jennifer me miraba entusiasmada. ¿Era normal que una mujer quiera divertirse? ¿Y qué tal si ella buscaba divertirse sexualmente como yo lo hago con otras mujeres?

—Pero miren nada más a quien tenemos, a la feminista y al egocéntrico. Bienvenidos, hijos de putas —Daniel se veía feliz, quien diría que un arquitecto como él iba a ser gerente de una disco por las noche. Doble trabajo pero estoy seguro que los ama—. Bien. ¿Vienen al olvidador de problemas?

—Oh. Lo sabes —Jennifer pareció sorprendida.

—De hecho, fui yo el que lo inventó. Bien, vamos a calentar los motores. El olvidador de problemas, mi querida feminista, es hacer que olvides tus problemas por esta noche. Beberás, bailarás, fumarás y tendrás sexo —le informó.

Ok. Daniel era demasiado confianzudo. No me molestaba pero no quería que ella se acostara con cualquier tipo.

—Pensaré lo ultimo —Ella rió.

Los tres fuimos a la barra, Daniel pidió dos botellas de whisky y dos vasos, el hombre asintió y se fue a buscar las bebidas.

—¿Pediste botellas? —Ella cuestionó.

—Claro, primor. Van a calentar los motores —El hombre trajo las botellas y los vasos—. Yo los dejo sólitos. Diviértanse mucho —dicho esto se fue dejándome solo con la feminista.

Sonreí y tomé la botella, le quité la tapa y tomé un gran trago de ella.

—¿No usarás el vaso? —Me miró sorprendida

—¿Por qué debería? —Tomé más whisky—. ¡A divertirnos!

Pasaron más de 4 horas. Ya eran las 5:00am. Estaba completamente ebrio al igual que Jennifer. La miré a los ojos y reí más.

—Tenemos que irnos a casa, Robertson.

—¿Por qué diablos dices mi aprellidoou? —me quejé y ella rió.

Ambos caminamos tambaleantes hacia mi auto.

—Yo conduzco, tú estás ebrio —dijo mientras abría la puerta.

—Tú también lo estás —le dije y volvimos a reír.

Estaba conduciendo como una loca. Diablos, iba a morir esta noche, pero en un cierto modo no me importaba. Ambos reíamos como dos malditos idiotas.

¿Por qué disfrutaba estar así con ella?

Detuvo el auto en seco y rió a carcajadas.

—Ups, lo siento.

Salimos del auto y caminamos tratando de no caernos. Entramos a su apartamento.

—Me imagino que eres muy malo en la cama —me dijo mientras se dirigía a la cocina. Yo le seguí el paso.

—Soy un macho en la cama. Te dejaría mal —dije levantando mi vista a ella.

—¡Ja! ¿Tú? ¿Macho? No me hagas reír. Demuéstrame que eres un macho.

Me acerqué a ella y la tomé por la cintura. La apegué a mí y la besé de una manera salvaje. Ella correspondió el beso. Me sentía con ganas de ella, así que sin pensarlo dos veces, la subí a la mesa. Ella abrió sus piernas, sacandome una sonrisa entre el beso. Le quite las bragas y bajé mis pantalones junto con mis boxers. La miré a los ojos y entré en ella sin previo aviso.

—Soy más de lo que piensas —gemí mientras hacía embestidas rápidas y duras.

Ella rodeó sus piernas por mi cintura.

Esperen. Estaba teniendo sexo con Jennifer. ¿Acaso me volví loco?

—Jacob, no pares, no pares —gimió.

Mis embestidas se volvieron más rápidas. Y cuando ambos llegamos a nuestro gran clímax, apoyé mi cabeza en su hombro. Nuestras respiraciones estaban agitadas.

—Una pregunta, señor Robertson —habló—. ¿Por qué alguien como usted está soltero?

—Porque estoy en búsqueda del amor —respondí.

Ambos reímos. Estábamos más ebrios que nunca.

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