¿Fue realmente amor?

By pepina

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Fue un día en donde lo conoció y su vida cambió para siempre, pero le tomaron 2 años completos poder separars... More

¿Fue realmente amor?
Prólogo
Reto 1: Coquetear para entrar gratis
Reto 2: Entrar al privado y besar a un chico
Reto 3: Cómprale un helado al psicópata 1/2
Reto 3: Cómprale un helado al psicópata 2/2
Reto 4: Si tanto odias cocinar, cocina para el psicópata
Reto 6: Haz la entrega y Bésalo
Reto 7: Acepta la Cita con Logan pero haz que Dylan se entere
Reto 8: Salta del acantilado...de espaldas
Reto 9: Visita al psicópata en su casa y quédate con el 1/2

Reto 5: Aparecer en su casa casi desnuda

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By pepina

Reto 5: Aparece en su casa y entrégale otro paquete de galletas pero esta vez solo en ropa interior

-Lo mejor de todo es que el día de hoy estoy libre de retos –Les comenté a mis amigos cuando llegué a su lado y todos compartieron una risa cómplice.

-Lenore cariño, creo que o te odia o le gustas –Me dijo serio Pete

-Lo siento si me rio en tu cara, pero entre ese psicópata y yo no hay ni siquiera un pequeño fósforo encendido, el odio el mutuo, solo lo dejé descolocado con lo de las galletas –Le contesté levantando los hombros.

-Me diste la idea perfecta entonces –Comentó bajito Cora pero para su mala suerte la alcanzamos a escuchar.

-A qué te refieres –Preguntó Felix, desde un principio sabía que el psicópata y yo cerca uno del otro no era una buena idea.

-Nada, ya lo verán –Dijo ella restándole importancia al asunto.

Terminamos de comer entre bromas y gente que se nos quedaba mirando por el ridículo que solemos hacer todos juntos, o más bien al que nos arrastra Felix, haciendo una de sus clásicas escenitas de llegar corriendo hasta el lugar donde estamos y gritarle a Pete “SABÍA QUE ME ESTABAS ENGAÑANDO” y apuntaba a Cora para hacer como que se secaba las lágrimas para después decirle “ENCIMA UNA MUJER Y RUBIA”, Pete intentaba negarlo todo mientras Cora entraba en acción gritándole que su rubio era natural y que como mujer tenía mucho más que ofrecer que él.

Y ahí para la guinda de la torta me metieron a mi en el juego cuando Pete dijo, que ambos tenían razón que prefería las morenas y me tomó de la mano para salir y escapar del par de locos que era nuestros amigos, mientras los otros dos se quedaban recogiendo todo y llevándolo al auto.

Era como una pequeña tradición el primero que comenzaba el juego y hacía el escándalo más grande para atraer la atención ganaba y el resto tenía que recoger y/o limpiar el lugar o pagar la cuenta, así que esta vez Pete fue más inteligente y dejamos al par de idiotas allí recogiendo mientras nosotros estábamos tranquilamente esperando en el auto con música puesta, él en asiento del piloto y yo con las piernas estiradas en el asiento trasero.

Cora llegó maldiciendo y cargando la mayoría de las cosas mientras Felix se limitaba a una pequeña cesta, Pete y yo lo miramos mal a lo que él solo respondió –No le gusta la igualdad femenina, ahí tiene su igualdad- Cora le devolvió la mirada cargada de odio y Pete corrió al lado de su novia para agarrar todo lo que traía y meterlo a la cajuela del auto y después repartir pequeños  cortos besos por todos sus brazos que tenían marcas por el esfuerzo y algunos besos en su frente y boca; nada demasiado asqueroso ya que el anti-romanticismo estaba presente es decir Felix y yo.

Una vez en el auto íbamos hablando de cualquier estupidez que se nos ocurriere y Felix y yo en la parte trasera jugamos a golpearnos cada vez que veíamos un auto rojo chillón y quien lo veía primero golpeaba al otro y por supuesto los dos terminábamos con moretones en los brazos y reprimendas de Cora y Pete, pero en algo había que gastar esa hora de viaje que nos tomó llegar a ese pedacito de cielo en el que habíamos comido.

-Les parece si esta noche vamos al mismo local del otro día –Dijo Pete muy animado, le había gustado la música, tenía una mezcla de todo un poco y como Pete no era mucho de salir y bailar, Cora estuvo de inmediato de acuerdo porque eso significaba que lo podría arrastrar hasta a pista de baile.

En ese momento le dimos nuestro más sentido pésame a Pete porque Cora no se cansaba nunca de bailar y yo me fui a la ducha de Felix mientras Cora y Pete se iba a hacer quizás que porquerías a mi ducha, realmente estoy pensando en lavarla con lejía si es necesario, ni siquiera quiero imaginar cómo estarán mis sábanas.

-Felix –Grité desde el baño a lo que apareció a los segundos tras la puerta y podía verlo por la sombra en la cortina.

-Cariño, sabes que si no fueras mi amiga te lo haría completamente sobre todo si me llamas así de desesperada, pero primero tenemos invitados y segundo sería incómodo –Dijo el muy idiota tomándome el pelo y riéndose al final.

-Imbécil, quiero que me traigas algo de ropa, un pijama o algo así de mi habitación, no traje nada y una toalla también por favor –Con un escaso “ok” salió de la puerta y volvió al par de minutos extendiéndome las toallas por entre la cortina estirando el brazo y mirando hacia el otro lado y yo las agarré para cubrir mi cuerpo.

-Lamento decirte que no te pude traer ropa, ese par de calientes se encerraron en tu habitación así que te dejo uno de mis bóxer y una camiseta sobre la tapa del estanque, si te da frío ponte una sudadera que tengo sobre la cama o mis pantuflas, de todas formas yo estoy con zapatillas –ME contestó dejando todo en el lugar donde había dicho previamente mientras yo me secaba y tanteaba el lugar donde estaba la ropa.

Salió del baño cerrando la puerta tras él y yo me vestí, su camiseta era simple, blanca y sin mangas que me quedaba un poco grande y por poco se me veían las tetas y los pezones así que la  idea de la sudadera no era para nada mala, me puse los bóxer y las pantuflas que había dejado allí y tomé la sudadera, me subí el cierre, me sequé el pelo y lo dejé estilando por sobre los hombros para que se secara al natural.

-Tenemos que hacer algo –Le dije a Felix entrando a la cocina y el me miró extrañado.

-Como qué o por qué –Me contestó sin entender nada

-Como que se encerraron en mi habitación y están teniendo sexo allí y no me dejaron ni el puto pijama en la puerta sabiendo que me iba a bañar –Contesté obvia.

-Ni que mi ropa te quedara tan mal o como si fuera la primera vez que la usas –Los defendió ese grandísimo traidor.

-No importa, tu pásame esa botellita de ají extra picante, una cuchara y el colorante rosa que compró Cora cuando intentó hacer una torta –Felix sin decir nada me pasó todos los ingredientes con una mueca de no entender nada en el rostro y yo revolví el ají con el colorante hasta que quedó un color más menos lindo y comestible y esperé a que los chicos salieran.

Pasados unos 15 minutos entre que Felix cambiaba como un maldito robot los canales de televisión y yo esperaba sentada en uno de los taburetes de la cocina que se dignaron a salir, Cora estaba con el cabello medio despeinado, se notaba que había intentado arreglarlo con los dedos y Pete claramente lo traía todo desordenado la camisa desarreglada y los labios rojos de tanto besarse, Cora por su parte intentaba disimular un chupón en la clavícula que SIEMPRE que tenían sexo Pete marcaba como si fuera suya. Más de una vez lo habíamos molestado con eso pero a él parecía no importarle en lo absoluto.

-Hey, Cora Pete, quiero que  vengan y prueben algo –Les dije con voz inocente desde la cocina.

Ellos se acercaron y se araron desconcertados en frente de mi –Ahora saquen la lengua- les dije y me hicieron caso, les puse a cada uno un poco de esa mezcla que estaba horriblemente picante y para finalizar les dije  -Bésense-.

Aun sin probar lo que tenían en la lengua se besaron y pasaron unos 5 segundos en los que Felix y yo mirábamos atentos hasta que sucedió, sus colores cambiaron a una especie de rojo y Pete comenzó a sudar en seguida, odiaba las cosas picantes y se separaron jadeando por aire.

-Bueno no querían ponerle calor y picante en mi habitación, ahora yo se los doy par de cerdos –Canturree con burla y ellos desesperadamente buscaban algo con que quitarse el picante de la lengua, Pete se puso bajo la llave del agua y Cora se bebió casi toda la botella de leche que Felix tenía para sus cereales ganándose un mohín por parte de él.

-Cora me miro y se aguantó las palabras unos minutos antes de decir un lento pausado y maquiavélico –Me las pagarás-.

Dio por olvidado el tema después de eso y nos dispusimos a ir al mismo local del otro día, Cora me pidió un abrigo largo alegando que hacía un poco de frío y se lo di, le cubría prácticamente hasta las rodillas y yo me puse mi ropa regular, no iba a salir con la ropa de Pete, pero la dejé sobre mi cama para dormir después con ella pues era bastante cómoda.

Nos sentamos en la misma mesa de la última vez y pasamos el tiempo charlando y bebiendo, no estaba borracha, no tenía una capacidad de campeona para aguantar el alcohol pero lo sabía beber con moderación y disfrutarlo de a poco, no me gustaba emborracharme hasta no recordar lo que había, pero si me emborrachaba a tal punto de ponerme valiente.

Pete le susurró algo al oído a Cora y a ella le brillaron los ojos mirando en cierta dirección, ese brillo de malicia que le ocurre, exacto, en esas ocasiones y yo por supuesto me giré en mi asiento para ver a qué se dirigía y allí estaba el señor psicópata con otra rubia, es que tenía una debilidad o algo así, el chico de ojos y pelo café se dio cuenta de mi presencia y mascullo un “Zorra” bien modulado que no daba cabida a confusiones y siguió manoseándose con la rubia ¡ASCO! Pensé pro qué se le iba a hacer.

En unos tres minutos se van a ir –Dijo Pete mirando su reloj y al psicópata.

-Cómo lo sabes –Inquirí yo, no es que estuviera interesada en el tipo, sino más bien en el cálculo exacto que tenía Pete para esas cosas.

-El le está levantando la falta con la mano al punto de llegar a sus bragas, si no se van directo al baño se van a ir al departamento de él porque con la otra mano está sacando sus llaves-Respondió Pete en su plan detectivesco.

-Entonces es hora para tu quinto reto –Afirmó Cora levantándose de un salto de la mesa y arrastrándome con ella al baño y pidiéndole a los chicos que vigilaran al psicópata y que lo interrumpieran si era necesario.

Una vez entramos en el baño sacó de su bolso un pequeño conjunto de lencería roja que yo ocupaba solo en ciertas ocasiones, que era tan pequeño que no se notaba cuando tenía que usar alguna falta estrecha en la universidad ASI DE PEQUEÑO y me lo entregó –Cámbiate y solo quédate con el conjunto – después sacó un pequeño recipiente con galletas que habían sobrado y los dejó sobre el lavamanos.

-Estás loca no pienso salir desnuda, si este es tu reto, piénsalo está lleno de borrachos Felix y Pete se van a trenzar a golpes con cuanto cabrón se atraviese –Le contesté alarmada.

-No bonita, eso sería demasiado fácil, recuerda que te dije que me la ibas a pagar, ahora termina de ponerte el conjunto rojo y lo que harás es ponerte tu abrigo encima, sigue al psicópata hasta su casa, presentarte allí tocarle el timbre o la puerta o lo que sea, abrirte el abrigo cosa que se note cada centímetro de tu piel y decirle “Aquí está tu entrega” y después largarte –La muy perra tenía todo planeado por eso se había quedado tranquila.

Hice lo que me dijo y me puse el conjunto rojo y la chaqueta, le pasé la ropa y salí de allí mientras Pete y Felix estaban expectantes, Cora le lanzó la ropa a Felix y le dijo que la guardara, intenté protestar pero me mandó a callar –Si dices una sola palabra tendrás que volver desnuda- me advirtió y los chicos se miraron sin entender.

-Ya tengo el reto, tengo que ir a ofrecerle “galletitas” hasta su apartamento, prácticamente desnuda les dije y ellos estallaron en una carcajada pero cuando me iba a parar para seguir al psicópata que se estaba largando Felix me agarró de la muñeca.

-Segura que estarás bien, si quieres puedo ir contigo y esperarte en el auto –Me dijo preocupado.

-No te preocupes, tu entrégame las llaves que yo estaré bien –Intenté hacer que mi mentira fuera creíble pero ni yo misma creía en mis palabras.

Seguí al psicópata y a la rubia oxigenada fuera del bar y se subieron en un auto negro bastante lindo y clásico, tenía buen gusto por lo menos en autos el cabrón, yo por mi parte me subí al auto de Pete y lo seguí hasta un lujoso edificio, esperé a que entraran y me paré en frente del ascensor para saber en qué piso iban a parar y cómo no, tenía que ser el último.

-Disculpe, el chico que acaba de subir, cuál es el número de su apartamento –Le pregunté al cuidador con una sonrisa inocente.

-Lo siento señorita no tengo permiso para dar esa clase de información, todo lo que tiene que ver con los habitantes es estrictamente privado me respondió profesionalmente.

-Usted no entiende, vengo por un encargo especial y se me olvidó el piso que me dijo, vengo con él –Rodé los ojos como que me estaba aburriendo y abrí mi abrigo para que viera qué clase de encargo me estaba refiriendo, el pobre hombre se sonrojó por completo y bajó la mirada hasta los pies y me dio el número.

Subí al ascensor presionando el último piso y al salir me dirigí a la puerta con el número indicado, toqué 2 veces suavemente y no me escucharon, supongo que habían empezado así que toqué con la palma abierta como si el infierno se hubiese desatado en la tierra y el psicópata apareció solo en bóxer, a pesar de ser delgado tenía un muy bien cuerpo, algunos lunares esparcidos por su blanca piel que le hacían marcar ciertos músculos.

-Que mierda! –Exclamó con los ojos como plato y por detrás pude ver como venía una chica con las tetas al aire agarrándose su vestido.

Me abrí el abrigo dejando a la vista mis curvas y en la otra mano el paquete de galletas, él me recorrió con su mirada marrón todos y cada uno de mis centímetros de piel y luego frunció su ceño indicando molestia –Que mierda quieres zorra-. 

-Entrega especial –LE dije y le entregué el paquetito de galletas con una sonrisa de suficiencia mientras la chica de atrás estaba hecha una furia y salía de apartamento chocando con nosotros en el camino y casi caigo de espaldas pero el psicópata me agarró fuerte por la  muñeca haciéndome un poco de daño pero sin dejarme caer.

-Cuál es tu puto afán de arruinarme los polvos maldita sea –Me gritó furioso intentando hacerme entrar a su apartamento cosa que yo no haría ni aunque me pagaran por eso así que dolorosamente doblé la muñeca y la aflojé para salir de su agarre.

-Lo siento no fue esa mi intención, solo tenía que hacerte una entrega –Le contesté rápido dándome la vuelta para marchar de allí.

-Así que tú eres esa clase de zorra –Le iba a responder pero antes siquiera de intentarlo me agarró por la cintura y me adentró en su departamento, rebuscó por la cocina y trajo un paquete que dejó sobre una mesa de vidrio que estaba en frente de un sillón de cuero negro y en la otra mano traía un papel y un lápiz donde apuntó algo.

-Entonces entrega así mismo como estás este paquete en esta dirección, no sé cuál es tu tarifa pero supongo que esto lo cubrirá –Me lanzó un puñado de billetes de su billetera y me entregó el papel.

-Oye no tengo  por qué hacerte caso –Respondí molesta sentándome en el sillón examinando con los ojos la cajita que tenía en frente de mí-

-Te acabo de pagar así que ahora recoge tus putos billetes y lárgate de aquí antes de que me cobre todos los polvos que me debes y espero que regreses viva para ver si el muy bastardo quedó contento, si te matan, ni modo, tendré que buscar otro modo para que se le quite el jodido encabronamiento que tiene conmigo.

Dicho eso y asustarme hasta la mierda me agarró por un brazo me puso el paquetito en una mano, el dinero en le otra con el papel de la dirección y me lanzó literalmente fuera del apartamento cayendo de bruces al suelo y regalándole una vista de mi trasero en primera fila y en la mejor panorámica con ese mini tanga rojo que estaba metido entre medio de lugares que no debería la ropa interior común y corriente pero ahí estaba. Logré recomponerme un poco y me paré lo mas dignamente posible y recogí todo lo del suelo y cuando me volví para decirle algo el miró hacia otro lado como si no supiera que me había estado mirando el trasero y cerró la puerta EN MI CARA.

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esta historia les encantara veran como federico y cristina superan muchos problemas
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