Hoy, por suerte, no tengo casi ninguna clase compartida con Key, solamente Educación Física. Lo que no ayuda, porque verle sudado y con el pelo pegado a la frente no es exactamente la idea que tengo de sacarme de la cabeza que me sigue gustando. Y que yo le sigo gustando a él. Me paso todo el día pegada a los talones de Xavier. La peor parte del día es Español, porque estoy a solas con Samantha y cada vez que la miro me la imagino teniendo relaciones sexuales con Key.
Asqueroso, lo sé.
Decido no aparecer por la cafetería, porque no quiero tener que sentarme en frente de Key. Elena y Scarlett se preocupan por mí, pero les digo que tengo que ir a la biblioteca y me paso la hora libre escondida entre los libros y tratando de distraerme. Sé que me estoy comportando como una cobarde, pero recuerdo sus labios a centímetros de los míos y una única palabra rebotando en mi cabeza. Connor.
A la salida de clases, corro lo máximo que puedo para llegar al coche de Elena antes de que Key me proponga llevarme a casa. No quiero otra situación incómoda en moto, gracias. Por suerte, Key se entretiene por el camino para hablar con un chico de su equipo de natación, así que me apresuro a juntarme con Elena, Scarlett, Colton y Xavier.
-¿No te lleva Key? -me pregunta Colton, aparentemente sorprendido-. Creí que a partir de ahora te iba a llevar siempre a casa.
Niego con la cabeza rápidamente.
-Key me ha intentado besar esta mañana, cuando me ha traído -susurro, sintiendo cada vez más pequeña.
-¿QUÉ?
Todos gritan a la vez y yo les hago callar con un "¡SHHH!". Los estudiantes que caminan a nuestro alrededor nos miran extrañados. Me pongo el dedo sobre los labios y les digo que caminemos hacia el coche rápidamente. Ellos me siguen. Sé que en cuanto entremos al coche van a empezarme a bombardear con preguntas, pero mejor a solas que a que se entere todo el instituto.
-¿Cómo que te ha intentado besar?
-¡Sabía que le seguías gustando!
Les hago callar de nuevo. Mi cabeza está dando vueltas. Ellos me miran, expectantes.
-Teníais razón -les digo a Scar y a Elena. Unas sonrisas resplandecen en sus caras-, Key me ha pedido ir a La Hoguera con él.
-¡JÁ! -Todos nos giramos para mirar a Xavier, que mira a Colton victorioso. Alzo mis cejas-. Me debes veinte pavos, tío.
Abro mi boca en una perfecta "o".
-¿Habéis apostado sobre si Key me pedía ir a La Hoguera?
Mientras Xavier se rasca la nuca, sintiéndose culpable de repente, Colton me contesta con el entrecejo fruncido.
-En realidad habíamos apostado sobre si aceptabas -dice él, encogiéndose de hombros. Elena suelta una pequeña risa y yo abro mucho mis ojos-. Así que, dinos. ¿Has dicho que sí?
Asiento, lentamente, mientras veo como el rostro de Colton se desfigura por la desgracia. Xavier ríe, victorioso, mientras las chicas solo quieren que siga hablando.
-¡Sí! Me debes veinte pavos, Colty.
Río por el apodo que le pone Xavier a Colton y éste gruñe, mientras rebusca en su bolsillo en busca de su cartera. Scarlett me sacude los hombros, con impaciencia.
-¿Qué pasó después? -me pregunta, frenética.
-Le dije que sabía lo que había pasado el año pasado y que había oído su conversación con Sam.
Los chicos, que hasta ese momento estaban distribuyéndose el dinero, vuelven su cara hacia nosotras rápidamente, con inmediato interés.
-¿Qué conversación?
Les explico lo que Samantha le dijo a Key y como este la rechazo. Colton frunce el entrecejo y Xavier se cruza de brazos.
-Siempre creí que Samantha era una fresca, no puedo creer que quiera volver a cometer el mismo error -comenta Colton, negando con la cabeza.
-Es idiota -se limita a decir Xavier. Yo me muestro sorprendida.
-Creí que erais amigos. ¿Por qué estáis con ella?
Los cuatro se encogen de hombros a la vez y contestan:
-Key.
Comprendo. Entiendo que Key quiera darle otra oportunidad a Sam para probar que no es una zorra, pero después de lo que le dijo ayer... yo la habría mandado a la mierda, sinceramente.
-Entonces, se disculpó diciendo que estaba borracho y le dije que lo comprendía. Le pregunté si se acostaría con ella estando consciente y me dijo que solo se acostaría con una persona en ese momento. Entonces, se comenzó a acercar a mí y no supe cómo reaccionar. Me aparté de él y le dije que no podía hacerlo, que no podía hacerle eso a Connor -termino de contar, soltando un suspiro al tiempo que mis hombros se relajan.
Todos se quedan en silencio durante un rato, hasta que Scarlett explota.
-¡Bien hecho! Key sabe perfectamente que tienes novio, no tienes por qué salir con él.
Asiento, suspirando de nuevo. Sé que no tengo que salir con él, pero ya le he dicho que sí a lo de La Hoguera. Lo que no sé es lo que va a pasar allí, en La Hoguera, ni cómo va a reaccionar Connor, así que estoy un poco preocupada.
-¿Puedes llevarme a casa? -le digo a Elena-. Lo único que quiero es darme una ducha caliente.
Ella me dice que sí y todos se ponen en sus sitios en el coche. Elena arranca camino a mi casa. Me dicen que Nolan falta porque se tiene que quedar a los entrenamientos de baloncesto, que Key siempre se va en su moto y que a Samantha la va a buscar su chofer. Por lo visto, es una niña rica.
Cuando llegamos a mi casa, le agradezco a Elena y a los demás y entro a casa. Como siempre, no hay nadie excepto Riley, que está en su habitación haciendo los deberes. Como a mí aún no me han mandado, decido llamar a Connor. No quiero que se entere que voy con Key a la hoguera por otra persona, así que decido contárselo yo. De paso, le diré que me acompañe a hacer las pruebas para trabajar en aquella cafetería.
Me encierro en mi habitación, rescato una bolsa de patatas de mi cajón de suplementos y me acomodo en la cama con el teléfono en la oreja. Espero pacientemente tres tonos hasta que Connor responde.
-¿Sí? -responde con voz ronca. Parece que se acaba de levantar, así que utilizo mi voz más suave.
-Connor -digo suavemente. Oigo unos ruidos al otro lado de la línea y supongo que se está levantando de la cama-. Soy yo, Dylan. ¿Te he despertado?
-No, ya estaba despierto. Solo estaba pensando tumbado en la cama -me contesta. Estoy a punto de preguntarle por qué no ha venido a llevarme esta mañana, pero se me adelanta-. Siento no haberte llevado hoy a clase. Mi compañero de cuarto, Shane, me ha tenido ocupado toda la mañana y no he podido avisarte. Lo siento.
Sonrío. Me alegro tanto de que le hayan aceptado en la UCLA.
-No pasa nada, Connor. La universidad es más importante que yo.
-Sabes que eso no es verdad.
Mi corazón dio un salto. No podía decir esas cosas y esperar que no fuera corriendo a su residencia y violarlo. No, señor, no podía.
-De todos modos, te llamaba para otra cosa -le confieso. Él murmura un "ajá"-. Es sobre Key.
Oigo un gruñido al otro lado de la línea. Oh, oh. Si tan solo con pronunciar su nombre ya está enfadado, no quiero imaginármelo cuando le diga que voy a ir a La Hoguera con él. A una fiesta. En la playa. Donde la gente irá fresca de ropa. De solo imaginar cómo se pondrá me dan escalofrías.
-¿Qué quieres contarme sobre ese idiota?
Pongo los ojos en blanco.
-Solamente monté en moto con él, no es para tanto.
Él suelta un suspiro.
-Lo siento, nena, tienes razón. Es que... odio que esté tan cerca de ti, todo el tiempo. Y odio que pueda ir a clase contigo cuando yo no puedo hacerlo, y odio que estéis en el mismo grupo de amigos, y odio que puedo tocarte cuando nosotros estamos hablando por teléfono.
Cuando termina de hablar, me dan ganas de llorar. Solo hace un día que no lo veo, pero en este momento lo echo de menos más que nunca. Ojalá estuviéramos juntos. Ojalá mi madre no hubiera sido tan cabrona.
-Ahora me siento todavía peor por lo que te voy a decir -admito.
-¿De qué se trata, nena? Te prometo que no me comportaré como un idiota celoso.
Cojo aire antes de contárselo. He decido que solo le diré que Key me ha llevado a clase esta mañana y que será mi pareja para La Hoguera. No le diré nada del beso que ha intentado darme, porque si se lo digo, temo que coja su coche y venga hasta mi casa de enfrente y rompa la puerta, y después le rompa el cuello a Key. En serio, Connor a veces me da miedo.
-Ayer por la noche me quedé en casa de Elena a dormir con Scarlett y ella. Cuando la mañana siguiente pasamos por mi casa, Key insistió en llevarme al instituto. Déjame terminar, por favor -le digo cuando veo que está a punto de interrumpirme. Su voz se apaga hasta convertirse en un murmullo-. Cuando llegamos, comenzó a hablarme de cosas, y al final, acabó... invitándome a ir con él a una especie de tradición del instituto llamada La Hoguera -Cuando veo que no dice nada, continúo hablando con precaución-. Es una especie de fiesta en la playa, y seré su pareja.
La línea se queda en silencio durante un rato, hasta que vuelvo a hablar porque no puedo soportar más que él no diga nada.
-¿Connor? ¿Estás bien? -Sigue sin responderme-. Connor, dime algo, por favor.
Unos segundos después, oigo un estruendo y suelto el teléfono del susto.
-¡JODER!
Alcanzo a escuchar el grito de frustración de Connor antes de que escuche el pitido que indica que ha cortado la llamada. Recojo el teléfono del suelo y me lo pego a la oreja con desesperación.
-¿Connor? ¡Connor! -grito al teléfono, aunque sé que la línea se ha cortado y que ya no puede escucharme-. ¡Por Dios!
Lágrimas de rabia comienzan a salir de mis ojos mientras que caigo de rodillas. No tengo ni idea de lo que va a pasar. Tengo miedo, estoy asustada. Connor se ha enfadado de verdad esta vez. No quiero llorar, solamente quiero verle. Me limpio las lágrimas rápidamente y salgo de la casa dando un portazo al salir. Oigo como Riley me grita algo desde la ventana, pero no la escucho. Solamente pienso en Connor.
Cojo el autobús porque no tengo otro medio de transporte. Cuando llego a la parada del campus de la UCLA, me dirijo hasta el edificio central. Entro caminando frenéticamente, y en cuanto veo una mesa de información me dirijo hacia ella.
-Buenas tardes, ¿qué des...? -empieza a decir la recepcionista, pero la corto, porque no tengo tiempo que perder.
-Necesito saber dónde reside Connor Evans.
La mujer me debe de ver la desesperación en los ojos, porque asiente y se gira para teclear rápidamente en el ordenador el nombre de mi novio. Pocos segundos después, se vuelve a girar.
-Edificio A, puerta 53.
Le doy las gracias a la mujer y salgo corriendo del edificio. Por suerte, hay unas señales que indican en qué dirección está cada edificio. El A está a la izquierda del principal, así que corro hacia él y me pongo a buscar la habitación 53. La encuentro rápido, porque está en el segundo piso. Me paro a mirar los nombres de la puerta para asegurarme de que es la de Connor. Esto me recuerda demasiado a la vez que fuimos hasta Nueva York para ver a Hunter y tuvimos que buscarle por toda la universidad. Connor y yo. Juntos.
Los nombres corresponden; Connor Fred Evans y Shane Joseph Monroe.
Llamo a la puerta sin esperar más. Un chico rubio, muy alto y sin camiseta me abre la puerta. Ni me inmuto. Las hormonas se me han tranquilizado desde que me he acostumbrado a ver a Connor sin camiseta.
De nuevo ese retortijón en la barriga.
-¿Quién eres tú? -pregunta el chico.
-Dylan. Dylan Hudson, la novia de Connor -le digo. Él abre los ojos mucho, y me doy cuenta de que algo está pasando-. ¿Dónde está Connor? Déjame entrar.
Él pone un pie delante de la puerta para que no pueda pasar.
-No creo que sea muy buena idea -dice él. Yo frunzo el entrecejo y le empujo con mis manos.
-¿De qué vas? ¡Es mi novio y necesito verlo ahora!
Le doy un empujón con toda la rabia que llevo dentro y por fin se aparta. Cuando veo el interior de la habitación, mis ojos se abren con horror y estupefacción. ¿Qué diablos ha pasado aquí?
La habitación tiene dos partes. La de la izquierda está aceptable. Digo aceptable porque a pesar de estar mínimamente ordenada, tiene la ropa por el suelo y la cama, toda desecha. Ahora es cuando mi mirada pasa al otro lado de la habitación, el derecho.
Abro mi boca con sorpresa y horror. La cama está totalmente desecha, el colchón sacado de su sitio, la lámpara de la mesilla de noche tirada por el suelo y su bombilla, parpadeando, una foto de Connor y yo en el suelo con el cristal roto, un montón de papeles desperdigados por la mesa y una parte de la cortina está rajada. ¿Qué mierda ha pasado aquí? ¿El huracán Katrina o qué?
-Se marchó de aquí después de formar este desastre.
Ah, claro. Ha sido el huracán Connor.
Me giro hacia el chico que comparte habitación con Connor. Sus ojos verdes me miran con un poco de preocupación. Trato de controlar mi respiración.
-¿Tienes idea de donde puede estar? -le pregunto mientras suelto aire por la nariz. Él niega.
-No dijo nada de adónde iba... solamente se largó con la cara completamente roja, furioso. Tenías que haberlo visto después de colgar el teléfono. Se puso como loco. Hasta a mí me daba miedo. Empezó a gritar como un poseso y a insultar a un tal Key como loco.
El nombre de Key llama mi atención, y levanto la cabeza. ¿Puede ser que haya ido a casa de Key? ¿Habrá sido tan idiota? Niego con la cabeza. Solo me queda comprobarlo, no tengo otra opción. Le doy las gracias al chico, Shane, y salgo de la habitación pitando. Me subo al autobús sin perder más tiempo. Por suerte la UCLA no está muy lejos de mi casa. Desde la parada del autobús hasta mi casa hay unas cuantas manzanas, así que camino deprisa. Cuando llego a mi calle, me planto delante de la casa de Key con el entrecejo fruncido.
¿Cómo voy a saber si está ahí dentro? No puedo llamar al timbre así como así después de lo que ha pasado esta mañana...
El sonido de la casa de detrás de mío abriéndose me devuelve a la realidad. Me giro con la rapidez del rayo, y ahí está, Connor Evans, mirando directamente en mi dirección. Mientras corro hacia él sin poder reprimir una exclamación, diviso como sus puños están manchados de sangre. No puede ser que se haya peleado con Key. No puede ser.
-¡Connor! -le grito, cuando llego a su lado. Me lanzo a sus brazos, pero él no me corresponde el abrazo-. Dios, he estado preocupada. ¿Qué te ha...?
-¿Te ha besado?
Su pregunta me descoloca totalmente. ¿Qué si me ha besado? ¿Quién, Key? Alzo mis cejas. Él asiente. Estamos pensando en la misma persona.
-No -contesto con seguridad, separándome de él y cruzando los brazos.
-Entonces, ¿por qué has aceptado a salir con él?
Suspiro.
-Connor, no he aceptado a salir con él. Solo es una fiesta, ¿entiendes? -le digo. Él baja la cabeza-. Escucha, no tienes que estar preocupado. Solo me quedaré un rato, ni siquiera beberé. No pienso emborracharme y perder el juicio. Y no pienso hacer nada con Key. Solo iremos como amigos.
Él gruñe.
-Dylan, ¿recuerdas lo que pasó en La Fiesta? -recalca las palabras "la", y "fiesta". Trago saliva. Claro que lo recuerdo. Fue nuestro primer beso-. Acabamos encima de una tarima restregando nuestros cuerpos en ropa interior. Si así era una fiesta en Hailford, no quiero ni imaginarme como serán las de Los Ángeles.
-Vamos, no seas aguafiestas.
Él bufa.
-Podría acompañarte a la fiesta. Si estuviera por ahí, me aseguraría de que nadie te tocase.
-No dejan entrar gente que no sean estudiantes de mi instituto, Connor. Si no, ya te habría dicho que vinieras conmigo. -Él parece sorprendido-. ¿De verdad creías que iba a ir con Key teniendo oportunidad de ir contigo?
Él se rasca la nuca con sus manos llenas de sangre seca.
-Lo siento.
Asiento con la cabeza y me acerco a él para besarle. Sus labios, a pesar de estar tensos y secos, reaccionan con rapidez contra los míos. Mis manos se colocan en sus hombros y me pongo de puntillas. Poco después, nos separamos. Cuando le miro a los ojos, descubro que la pupila negra se le ha dilatado tanto que el color verde de su iris apenas se vislumbra.
-¿Cómo te has hecho eso? -le pregunto, señalando sus nudillos.
Él aprieta los labios y mira en una dirección detrás de mí. Me giro para ver lo que él me señala. Abro la boca con sorpresa. El retrovisor de su coche está destrozado. ¿Qué mierda ha hecho?
-¿Te has cargado el retrovisor? -digo con la boca abierta. Él me sonríe, pero sé que no es de felicidad.
-La rabia me estaba consumiendo. No podía soportar la idea de que él iba a estar contigo en una fiesta y que iba a poder tocarte, hablar contigo en persona, e incluso podía intentar besarte -me contesta. Yo frunzo los labios.
-Está bien, Connor. Te prometo que no me pondré borracha. Ni bailaré con ningún chico. Solo trataré de pasármelo bien con mis amigos.
Él asiente, pareciendo conforme. Le beso de nuevo, y después le comento lo del trabajo en la cafetería. Él accede a acompañarme, así que nos montamos en su coche mientras comentamos que va a tener que ir a un mecánico para que le arreglen el retrovisor. Le digo que debería ir a que le curaran los nudillos, pero él simplemente le quita importancia con un movimiento de los hombros. Le guío por las calles hasta que llegamos al pequeño restaurante de comida rápida. Aparcamos justo al lado.
-No te lo he preguntado, pero, ¿por qué quieres tener un trabajo? -me pregunta Connor mientras bajamos del coche-. Digo, si no trabajaras podrías pasar más tiempo conmigo y con tus amigos.
Me encojo de hombro. Siempre me ha gustado tener un trabajo para distraerme de los asuntos que me preocupan.
-Siempre está bien ahorrar un poco de dinero -respondo mientras empujo la puerta del local. Un olor a verdura, carne asada y patatas inunda mi nariz-. Además, me distrae y eso me gusta.
Él asiente. Me dirijo a la barra para hablar con el propietario, que está sentado en una banqueta esperando a que vengan candidatos para el trabajo. Hay unos tres muchachos rodeándole, una chica y dos chicos. Todos parecen mayores que yo, excepto un chico, que es muy bajito y somos casi de la misma altura. Connor se sitúa a mi lado.
-Hola, buenas tardes -saludo educadamente al hombre, que hasta ahora no se ha dado cuenta de mi presencia. No me extraña, con mi altura... cuando me ve, me dedica una amplia sonrisa-. ¿Es aquí la prueba para el puesto de trabajo?
El hombre asiente. Viste una camiseta en la que pone ROCK'N ROLL OR NOTHING y unos vaqueros desaliñados. Es bonachón y calvo, y sus ojos son oscuros. Sin embargo, la sonrisa que me ha dedicado me hace pensar que es buena persona.
-Esperaremos unos minutos más a que llegue más gente y después empezaremos con las pruebas.
Le doy las gracias y Connor y yo nos alejamos un poco del grupillo que rodea al hombre. El local se llama Bill's Food, así que creo que se llama Bill. La campanilla de la puerta suena y me giro hacia la puerta.
Oh, oh.
Mis primeros reflejos son agarrar los brazos de Connor con fuerza. Él me mira con el fruncido. Me mira con curiosidad, y cuando mi mirada se alza hacia la puerta con preocupación, la suya la sigue. Trago saliva cuando veo como sus puños se cierran con fuerza, su mandíbula se tensa y parece que sus ojos lanzan llamas.
-¿Qué cojones está haciendo él aquí?
Y suspiro, porque Key Coleman acaba de entrar en el restaurante, y no tengo ni la mínima idea de lo que va a pasar a continuación.
dejaros con la intriga es cruel pero me encanta jeje.
tal vez debería dejar de hacer notas de autor porque no suelo poner nada importante en ellas, así que creo que a partir del próximo capítulo no escribiré nota de autor a menos que haya algo importante que decir, o que me apetezca fangirlear sobre algo. o tal vez siga habiendo. no sé, soy indecisa kdcrt
¿team Key, team Connor? dejarlo en los comentarios, quiero ver que ideas y teorías se van formando a cerca de esta novela, k c io.
solo quería decir que como el lunes empiezo las clases seguramente no pueda actualizar tan rápido, o ponga un día fijo a la semana para poder organizarme bien. no sé si los lunes como en VCLE u otro día, ya lo pensaré.
y por último... me he enamorado de una canción, don't be a fool es lo mejor que me ha pasado en la vida, illuminate sale en seis días y yo me voy a morir, chau.
peace!