Narra Ezequiel.
Jueves por la tarde me encontraba en mi habitación, haciendo ejercicios de Física, que por cierto no me salían. Estaba hace más de 15 minutos tratando de resolver un ejercicio y no había caso de que me saliera. Suspire frustrado y cerré mi carpeta bruscamente, tiré la cabeza hacia atras derrotado. Definitivamente odio el colegio con todo mi ser.
Todavía enojado por ese maldito ejercicio baje las escaleras para tomar la merienda. Me preparé mi apreciada leche chocolatada y agarré el paquete de galletas dulces. Me dirigí al living y me tiré literalmente en el sillón para luego prender la tele. Mi teléfono empezó a sonar, atendí sin mirar.
Conversación telefónica.
-¿Si? –Pregunté idiotizado con la tele.-
-Bomboncito –habló una voz cantarina-
-¿Nikky? –Pregunté todavía idiotizado con la tele-
-Si ¡quien va a ser sino! –me gritó y me reí-
-¿Necesitabas algo?
-Qué mala onda, bomboncito.
-¡Es que estoy mirando tele! –me quejé-
-¡Ah bueno! –se hizo la ofendida-¿Sabes qué? Chau –me cortó el teléfono y no pude evitar reírme, así que la llamé yo esta vez-
-¿Hola? .-me habló haciéndose la desentendida-
-¡Colorada hermosa! –actué exageradamente.-
-¿Si? ¿Quien habla? El antipático número uno ¿puede ser? –me dijo actuando-
-Puede ser. Pero yo te quiero –dije y ella rio.-
-No sé, estoy enojada ahora –siguió actuando-
-Dale tonta, perdón. Ahora tienes toda mi atención.
-Si, porque me tienes miedo.
-Si, el re miedo te tengo –ironicé-
-Yo te amo ¿sabias? –me lo dijo dulcemente .Reí-
- ¿Si? Yo también.
-¿Y sabias que sos la mejor persona del mundo?
-Lo sé, también. Pero ¿qué es lo que quieres?
-Me ofendes –dijo exageradamente-
-Es que te conozco.
-Te odio – largamos unas carcajadas- Bueno, necesito un favor.
-Decime.
-¿Puedo ir a dormir a tu casa? –me atraganté con la leche que estaba tomando- ¡Hey! ¿estas bien?
-Si –dije como pude-
-¿Seguro?
-Sí, si – tosí por última vez. Mis ojos estaban llorosos por haber hecho fuerza al no poder respirar- ¿A dormir? –le pregunté, extrañado-
-Sí, es que me pelee con mis papas.
-Bueno, vení.
-Oki –se rio-. Estoy en la puerta –me cortó el teléfono y me quedé mirando el celular, atónito-
Me paré negando con la cabeza y riéndome. Sí que estaba loca. Cuando abrí la puerta ella me miraba con una cara de santita y sonriendo inocente, llevaba colgado en un hombro su mochila de la escuela y en el otro un bolso bastante amplio de color negro y fucsia.
-Hola ¿todo bien? –besó mi mejilla varias veces.- Sos el mejor amigo del mundo ¿lo sabías? –estábamos sentados en el sillón-
-Lo sé, y el único que te aguanta.
-Auch, eso me dolió – se secó una lágrima imaginaria y reímos- qué malo sos –me tiró apenas del pelo-
-Sos muy bipolar ¿no que era el mejor amigo del mundo?- le pregunté sonriendo-
-Lo eras antes de decir que no me aguantas –hizo un puchero tierno, me reí para luego abrazarla cariñosamente-
-Te jodo bobita –besé su pelo- ¿Por qué te peleaste con tus viejos?
-No quiero hablar del tema – volvió a hacer puchero-
- Pobrecita – Volví a abrazarla-
-Si lo soy –me reí- ¿La copada de tu mami?
-Está de turno, viene recién mañana a las 9.
-¡uh! que bajón. Tantas horas.
-La verdad que sí. ¿Quieres algo de tomar? -le ofrecí-
-Dale. Agua quiero, sirviente -me sonrió divertida-
-Boba – la empujé y reímos- Abrí la puerta Nikky –le grité desde la cocina buscando su agua.- ¿quién era? –Pregunte entregando el vaso-
-Nadie –me sonrió nerviosa.-
-¿Nadie? –la miré raro, sentí varios golpes en la puerta otra vez- ¿Así que nadie? – levanté mis cejas y me dirigí hacia la puerta-
-Maldita enana de mierda – escuché que decían cuando me acerque a la puerta-
-¡Hey, Valen! – dije cuando abrí sonriéndole tontamente-
-Hola, amor –Dejó un pico rápido en mi boca y entro a mi casa empujándome- ¿Donde estas? colorada de mierda -dijo gritando-
-Hola, querido –Nikky le sonreía burlonamente sentada en el sillón, tenía los pies apoyados en la mesita ratona-
-Quién te creés que sos para cerrarme la puerta en la cara. Me dejaste doliendo la nariz –le gritó mi novio, medio enojado y divertido-
-Esa era la idea, niño –volvió a decir y no pude evitar reírme.-
-Perdón –dije cuando Valentín me mató con la mirada-
-Te odio, quiero que lo sepas –dijo Valentín-
-El sentimiento es mutuo – le contestó, Nikky sonriendo –
-Son exactamente iguales los dos. – Dije sonriendo y me fulminaron con la mirada- Saben que están en mi casa ¿no? Así que guárdense las miraditas porque tengo razón.
-No me podes comparar con este engendro – se quejó Nikky-
-Si, si puedo, porque son iguales. –Miré a Valentín que se había sentado en el otro sillón de donde estaba Nikky-
-Hola ¿no? –le dije a mi rubio- entraste a mi casa, y ni me saludaste - Hice puchero –
-¡Oh! pobrecito mi bebe –Dijo Valentín, tiró de mi mano haciéndome sentar encima de él-. Es que la fea esa me cerró la puerta en la cara y me lastimo la nariz – ahora él hizo puchero-
-Pobrecito, mi osito – dije besando su nariz. Valentín me agarro de mis mejillas y besó mis labios dulcemente-
- ¡Hey! –La colorada hizo como que tosía- Estoy acá.
-No, no lo estas. –dijo Valentín y me volvió a besar ignorando totalmente a Nikky. Me separé luego de un rato para negar sonriendo-
-Son perro y gato. –dije sonriendo-
-Yo pregunto ¿Qué hacen esas cosas acá? –Señaló Valentín el bolso y la mochila de Nikky-
-¿No te dijo? Me quedo a dormir – sonrió maliciosamente-
-¿Qué? ¿Yo escuche bien? –me miró exageradamente- ¿Esa cosa se queda a dormir? -Señaló con el dedo a la enana. Largué una carcajada-
-¡Oye! –se quejó Nikky parándose del sillón para pegarle a Valentín manotazo- Yo no soy ninguna cosa.
-¿En serio se queda? –me miro serio-
-Si, ¿por qué? –le pregunté besando su mejilla-
-No, no se queda. Quiero que se vaya –me miro haciendo puchero-
-Amor –me quejé- No puedes hacerme esta escena de celos absurda.
-Si puedo – se quejó sin dejar de hacer puchero. Besé reiterada veces su boca-
-Soy gay. Que te entre en la cabeza
-Entonces me quedo yo también – Dijo sonriendo Valentín-
-¡¡NO!!– grito Nikky- Quiero que se vaya.
-¡Oh por dios! –me quejé levantándome y yendo a la cocina-
-Bebé, ven acá- Valentín y Nikky me seguían-
-¡Que pesados que son, mierda! –Me volví a quejar mientras sacaba los ingredientes para cocinar pizzas-
-Elegí, a él o a mí –dijo Nikky agarrándome de ambos brazos. Se me escapó una risa y ellos me miraron ofendidos-
-No voy a elegir a ninguno. Si no se quieren quedar, ya saben dónde está la puerta- Me volvieron a mirar ofendidos-
-Maldito –murmuraron los dos, yo les sonreí-
-Y después dicen que no son iguales –me fulminaron con la mirada y largué una carcajada-
-Estas muy vivo hoy, Ezequiel – dijo mi novio acorralandome entre la mesada y él- Te voy a dar una lección –Me agarró de atrás de mi nuca, acercándome a su boca para luego besarme fogosamente. Su lengua entro a mi boca para explorar y dominar mi lengua. Me mordió el labio inferior haciéndolo sangrar apenas, succiono la pequeña herida, provocándome un gemido. Nos separamos por la falta de aire, sin despegar nuestras frentes –Te amo –me murmuró y dejo un corto beso en mi boca-
-Te amo, también – le sonreí. Miré a Nikky y nos miraba embobada, largó un suspiro melancólico-
-Les tengo envidia –dijo acercándose donde estábamos Valentín y yo. –Son tan lindos –sonrió abrazándonos a ambos- Los amos, -la miramos raro- ¿que?
-Esta media idiota –dijo sonriendo el rubio- Pero te quiero así.
-Sí, yo también te quiero rubito –beso la mejilla de este-
-Quien los entiende. –dije suspirando-
-No arruines el momento -se quejó la enana pegándome-
-Bueno, perdón. –Levanté las dos manos en son de paz.-
-¿Para que sacaste todas esas cosas, amor? –Me dijo agarrándome de la cintura y besando mi cuello-
-Para hacer pizza –sonreí de oreja a oreja-
-Te van a salir bien o se te va a quemar como la otra vez – me sonrió divertido-
-Muy gracioso –le pegue un codazo en la panza y me alejé –
-No seas malo con mi bomboncito –Nikky me abrazó de costado- Vas a ver que te vas a chupar los dedos.
-Gracias, enana –la apreté un poco más a mí y besé su mejilla. Valentín nos miraba fulminantes-
-Esos celos tuyos –dije empezando a preparar la pizza-
-Es que ella te quiere robar – se quejó, me abrazo por la espalda y apoyó su mentón en mi hombro.-
-Deja de hacer el idiota. Eze es mi mejor amigo.
-¿Y? Él es mi novio –beso mi cuello-
-Que pesado que sos. –se quejó Nikky. –
-Chicos quiero decirles algo – hablé yendo a la heladera, saque dos huevos.- Los amo – Rompí un huevo en la cabeza de cada uno, ellos me miraron atónitos. Después de que reaccionaron Valentín vacío el paquete de harina en mi cabeza y Nikky me tiro un vaso de agua .Nuestras carcajadas se podían escuchar hasta la calle-
-Vos empezaste, vos limpias –dijo la colorada riendo todavía-
-Fo, que mala amiga –me queje-
-¿Me puedo ir a bañar yo primera? –Me sonrió compradora-
-Si anda, hay una toalla colgada ya.
-Gracias, Bomboncito –dijo saliendo de la cocina-
-Ahora que estamos solos –me dijo sonriendo pícaro Valentín. – Sos todo mío. –me agarro de la cintura y me apoyó a la mesada-
-Si, todo tuyo –dije pasando mis brazos por atrás de su cuello-
-Mío –murmuró sobre mi boca para luego besarme lentamente, movió su cabeza para un lado para profundizar más el beso y hacerlo placentero, mordisqueo y jugó con mi labio inferior haciéndome soltar un suspiro satisfactorio. Me pegó mucho más a él y siguió besándome como si no hubiera un mañana. Nos separamos sonriendo y algo agitados- ¿Te ayudo a limpiar? –Acarició con su pulgar mi mejilla, solo asentí mirándolo embobado, el rió ante mi reacción y me sonroje- Sos tan lindo –dijo estrujandome suavemente sobre sus brazos, solté una risita boba-
-Vos sos lindo. –Deje un beso lindo en su boca-
-Lo sé – sonrió creído y besó donde se encontraba mi hoyuelo-
-Limpiemos.
Dejé un último beso en su boca y nos dispusimos a limpiar rápidamente para luego cocinar las dos pizzas. Nikky apareció como a los 20 minutos con un pijama y su pelo mojado. Todo ordenado y las pizzas en el horno, me dirigí a bañarme mientras Valentín se bañaba en su casa y buscaba sus cosas para mañana que teníamos colegio.
**
Ya los tres bañados, limpios y con nuestro pijamas puestos, va solo Nicolasa ya que Valentín y yo, solo teníamos unos holgados pantalones de algodón y nuestros pechos descubiertos. Nos encontrábamos en el comedor con las dos pizzas en la mesa.
-Mmmm – dijo Nikky, masticando el primer pedazo de pizza.- Esta muy, muy buena Eze.
-Sí, exquisita – comentó Valentín- Mi novio es un genio –beso mi mejilla-
-Lo sé -dije creído-
-Para mi cumpleaños me vas a hacer la torta.-Dijo la colorada-
-No soy cocinero –le advertí-
-Te lo puedo decir eso yo. – levanté una ceja- ¿Que? –Me dijo sonriendo- La otra vez quemaste las papas fritas.
-Fue tu culpa – salte en mi defensa- Me desconcentraste.
-Ni quiero saber en qué te desconcentró.
-¡Nicolasa! – grité ruborizado-
-Vuelvo a decir bebe, te delatas solo.
-¡Cállate! –le apunte con mi dedo al rubio- Coman y cállense.
-Que malo que sos, bomboncito.
-Es mi casa, los puedo poner patitas a la calle –amenacé ocultando la sonrisa-
-Sé que no lo vas a hacer –acotó Valentín-
-¿Tan seguro estas? –Levante ambas cejas-
-Sí, porque me amas –se acercó para besarme por unos segundos –
-Si, te amo –le sonreí y bese su boca-
-Ejen, estoy acá. –dijo Nicolasa-
-Ya te dije, no estas. Sos invisible –la atacó en broma Valentín-
-Yo ya te dije, Ezequiel me quiere más a mí. – se defendió Nikky-
-¿Podemos comer en paz? –dije cansado de sus peleas-
-Si podemos, si se va ella. –me sonrió inocente el rubio-
-Basta –lo amenacé con la mirada-
-Perdón –me sonrió comprador –
-¿Cómo vamos a dormir, Bomboncito?
-Mmm, estaba pensando en dormir en la cama de mi mamá, es de dos plazas y media.
-¿Los tres? – Se atragantó Valentín-
-Si¿ por qué?
-Porque ella es mujer – se alteró mi novio-
-¿Y? ni que fuera un monstruo –dijo la colorada-
-No, peor que eso sos.
-Imbécil. A mí me parece una estupenda idea – dijo sonriéndole maliciosa a Valen-
-Que ella duerma en tu pieza – se quejó otra vez-
-No, porque queda sola.
-Y buena llevamos tu colchón y listo.
-No amor, es un quilombo.
-No quiero que duerma cerca de vos – se quejó cruzándose de brazos y poniendo puchero-
-No seas chiquilín. No me gusta Ezequiel. Es mi mejor amigo – se quejó Nikky- Que te entre en la cabeza.
-Si, Valen –me senté en sus piernas y pase mis manos por atrás de su nuca.- Solo me gustas vos, solo vos –murmuré sobre su boca-
- ¿Seguro? – rozó sus labios contra los míos, sin llegar a besarme.-
-Muy –dije para dejar un beso-
-Está bien, solo si yo duermo en el medio.
-sí, lo que vos quieras – bese su mejilla-
-Celoso -lo molestó Nikky –
-Ya paren. ¿Terminaron de comer?
Ellos asintieron, empezamos a limpiar todo y guardarlo en su lugar. Nos quedamos bastante tiempo viendo tele hasta que decidimos que era hora de ir a dormir. Cerré todas las puertas con seguro y subí las escaleras para encontrarme ya a Nikky y Valen acostados en la cama de mi mama, me ubique en el lado derecho, apoyando mi cabeza en el pecho de Valentín, este rodeo mi cintura para apretarme más hacia él.
-Tengo una duda, Eze –habló Nikky en la oscuridad de la habitación-
-Dime – susurré-
-¿Tu mama duerme sola en esta cama?
-Si ¿por qué?
-¿No es media grande para ella sola?
-Lo mismo pensé yo cuando nos mudamos.
-¿Y entonces?
-Problemas psicológicos de ella – reímos-
-Pobrecita, es adorable.
-Si, mi suegra lo es. ¿Sabias Colo que sabe de lo nuestro?
-¿De verdad? ¿Qué dijo? –Habló emocionada Nikky-
-Que soy un encantador – dijo arrogante Valentín-
-Ni creído resultaste.
-Eso dijo mi mamá –hablé yo defendiendo a mi novio- Lo ama.
-Quien no me ama a mí – dijo otra vez arrogante-
-Yo –respondió Nikky-
-Como que me afectara –le contestó mi rubio-
-Ya paren los dos. Podemos dormir en paz.
-Si podemos, solo si ustedes no hacen cochinada.
-¡¡Nicolasa!! – grité y alcé un poco la cabeza para fulminarla con la mirada-
-Es verdad. Tengan respeto por mi please.
-Cállate, boba –me quejé-
-Vamos a dormir mejor. – Dijo mi novio- Te amo, bebé – levanté mi cara y me besó lentamente, lamiendo mis labios.-
-Paren, cochinos.
-Si le estoy dando un beso, solamente –se quejó Valentín-
-Y eso lleva a otra cosa.
-No somos tan pervertidos como vos – dije abrazando más fuerte a Valentín- Yo también te amo, osito. –Susurré para besarlo por ratito-
-Buenas noches, tortolitos. Los quiero.
-Nosotros también, Nikky – hablo Valentín.
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