Prosiguió a reposar su cuerpo encima del tejado de algún aldeano. Sin tener preocupaciones de que un ser humano se percate de su presencia; puesto que su única amiga, la noche, se tomó la molestia de dejar al pueblo en tinieblas, siendo nuevamente cómplice de otra de sus fechorías.
"Sinvergüenza", "descarado": Así es como lo llaman en esta otra cara del mundo. La razón por la cual se ganó estos nombres es muy fácil, por tan solo atreverse a examinar con morbo las habitaciones de su sexo opuesto, y después utilizarlas para descargar toda su lujuria dentro de ellas en un acto forzoso. Y eso no acababa ahí, porque en cada oportunidad que tuvo siempre recordó en dejar su arrebato de la prueba de amor más pura a la vista de todos, para dejar en evidencia lo muy perras que podían llegar a ser las mujeres al sentir su fría herramienta.
Se sentía un campeón por haber sido el primero en acostarse con la mujer más deseada por los hombres, quienes se quedaban embobados por aquellos rizos rojizos tan bien cuidados que por su culpa ahora ya son un revoltijo en las sábanas; de su piel que a la vista dan ganas de apretarla y dejar marcas, tan blanca y brillante que además hace juego con la luz de la luna reflejado sobre ella, haciéndola ver como una figura hecha de porcelana, tan frágil que por poco la rompía al haberse atrevido ha manchar su pureza; y por último sus ojos hechos de esmeralda, solo que ya no brillaban como antes, habían perdido cualquier clase de brillo después de su encuentro. Trataba de descifrar si las lágrimas que los inundaban eran de placer o de impotencia al haber perdido contra él.
De todos modos no es como si le interesara, ni nunca le interesará saber la salud mental de sus víctimas femeninas. Y no es porque así fue creado su especie, ya que hay algunos que las adoran tanto que hasta las ponen por encima de todo, y otros que disfrutaron tanto del sexo que forman un lazo con ellas. Sin embargo, él, las aborrece; su odio era tanto contra ellas que se atrevió a asesinarlas en medio de tanta gente, y después fue condenado a recibir 300 latigazos cada fin de mes al cumplir un trabajo que no le correspondía; y para tapar sus crímenes utilizaba como excusa su insatisfacción con ellas, que se merecían ese atroz final al no parecerse en nada a los de su mismo sexo, negándose a conformarse con ese pedazo de carne putrefacto a su punto de vista. Como envidiaba a las súcubos.
Se levantó dispuesto a retirarse en busca de otro pueblo al cual atormentar, hasta que por accidente se topó con algo que lo hizo estremecer desde los pies hasta la punta de sus pezones. Un par de iris que se asemejaban a la piedra preciosa denominada como "Citrino", tan brillantes que eran capaces de iluminar el mismísimo universo y tan penetrantes que podrían provocarle un orgasmo.
No sabía si aquel fornido adonis se percató de su existencia o si sintió lo mismo cuando se conectaron sus miradas; pero de algo estaba seguro, y es que esa sensación impregnada en su vientre no se quitaría ni con el más poderoso conjuro.
Convirtió a las sombras en sus escudos y sigilosamente fue tras de él, denominándolo como la respuesta viviente ante esta inédita pasión que ni los gemidos más delicados fueron capaces de conseguir.
Pasó el tiempo y ya ambos perdieron la vista de la Aldea. Utilizó ese lapso de tiempo que había transcurrido para saber más del chico. Notó como cargaba con ambos brazos un par de libros de gran grosor que trataban sobre seres mitológicos. "Tal vez es un cazador": Pensó ya que no pudo pasar por alto ese morral que estaba por desbordarse de tantos frascos de líquidos desconocidos, algo que utilizaría un típico cazador de monstruos.
"¿En qué me estoy metiendo?" : Nuevamente pensó, aceptando por segunda vez que el único que acabaría con sus dudas sería el mismo que las provoca.
Finalmente se detuvieron en frente de una cabaña de dos pisos. Al instante dedujo que aquí es donde habita este joven que se aprovechó de su estado en trance para hechizarlo completamente, presintiendo que si en alguna ocasión se llegaban a rozar, él caería rendido a sus pies. Se sorprendió un poco al ver como el chico abrió de una patada la puerta de su casa, sin importarle si esta ya no volvía a cerrar. Aprovechó que la entrada estaba semiabierta e ingresó dentro del hogar, prosiguiendo a esconderse detrás del armario tomando una forma como de humo negro para poder desplazarse mejor.
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Perdición (PeChi) (One-shot) [+18]
Science FictionAmbos son de distintas especies. Un solo acercamiento entre ellas y ya se consideraba prohibido. Por cosas del destino se llegan encontrar y al solo tocarse fueron cayendo en el abismo. ===============================================================...
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