—¡No! —Gemí entre tanto llanto.
Caí al suelo sin ser capaz de levantarme otra vez, esto era el fin.
Ya no había ningún retorno, ojalá hubiera muerto ese día para no sufrir este trágico destino.
Ahora estoy condenada a morir de la peor manera posible.
Fue ahí, rodeada de cuerpos que alguna vez amé, donde repasé todas las malas decisiones que tomé. Todas y cada una de ellas me llevaron a este momento.
Desearía volver a vivir el 6 de diciembre, el último día donde fui verdaderamente feliz.
...
•6 de diciembre de 2021
•Día de la revelación.
•Kristine Smith.
—¡Bájate de mi cama! —Le exclamé a Nate, mi hermanito— ¡Mamá! ¡Nate sigue en mi habitación!
—Cariño, bájate de la cama de tu hermana y ayúdame a preparar las galletas —Dijo mi madre mientras cargaba el cesto de ropa sucia.
Nate se bajó de mi cama y fue corriendo escaleras abajo.
—Gracias... Últimamente Nate está insoportable, no me escucha, irrumpe en mi habitación y revisa mis cosas. No entiendo que le pasa.
—Nate solo quiere llamar tu atención mi amor, estás tan ocupada con tu solicitud para la universidad y cuando tienes tiempo libre sales con tus amigos. Entiendo que ya creciste y prefieres estar con ellos, pero Nate aún te necesita.
Dicho esto siguió su camino hacia la lavandería.
Supongo que tiene razón.
—Hey Nate, atrapa esto —Le dije una vez llegué a la cocina y le arrojé un cojín que fue directo a su cara.
—¡No estaba preparado! —Gritó con una gran sonrisa mientras recogía el cojín. Automáticamente salí corriendo de la cocina y cada vez que miraba hacia atrás estaba Nate persiguiéndome con el cojín en mano— ¡No te escaparás de Lord Smith!
—Esta reina puede correr mejor ahora que no tiene puesto los tacones— Dije y le saqué la lengua, justo ahí me arrojó el cojín.
Comenzamos a reír mientras cada uno construía su propio fuerte de cojines.
—Papá llamó, se encuentra atrapado en el tráfico ¿Quieren ir a comprar pizza o esperarán a su padre que trae la comida? —Preguntó mamá, esta sostenía el celular junto a su oído.
Nate y yo nos miramos y gritamos al unísono: ¡Pizza!
Dejamos los fuertes a medio hacer y nos subimos al carro de mamá.
Camino a la pizzería vi a Brigid y a los demás saliendo del centro comercial.
Troy me saludó e hizo señas para que me acercara.
Luego me envió un mensaje de texto.
De: Troy 💖
"¿Quieres venir con nosotros? Vamos a ver el show de los fuegos artificiales."
Mi mamá leyó el mensaje de Troy, espero que solo haya podido leer ese y no los anteriores.
—No iré.
—¿A dónde? —Preguntó Nate.
—Los amigos de Kristine la invitaron a ver el show de fuegos artificiales, pero dice tu hermana que no quiere ir.
—Oh, ¿Por qué no?
Me giré para poder ver a Nate en el asiento trasero.
—Porque ya me comprometí a pasar la tarde contigo —Le contesté con una sonrisa llena de amor.
—Si es por mi no te preocupes, jugaremos cuando regreses —Dijo con una sonrisa incluso más grande que la mía.
Yo le tiré un beso y bajé para juntarme con los chicos.
Primera mala decisión.
—Damas y caballeros llegó la nueva estudiante de Yale —Dijo Dan y todos aplaudieron. Yo me reí nerviosa, aún no estaba segura de lograr entrar a Yale, ni siquiera había mandado la solicitud y ya sentía que me habían rechazado.
Troy me extendió su mano y yo entrelacé mis dedos con los suyos.
Caminamos hasta el parque donde tendría lugar el show de los fuegos artificiales mientras que Dan contaba los peores chistes, pero con tal confianza que nos daba risa.
Brigid, Miguel, Kendra, Dan y Harry se sentaron juntos en una de las mantas que trajo Harry para que no nos picara la hierba. Troy y yo tomamos la otra manta y nos alejamos un poco del grupo.
—No puedo creer que esta sea una de nuestras últimas salidas juntos, dentro de una semana Brigid se mudará a Nueva York para comenzar su carrera como actriz y Dan se irá con ella, como era de esperarse. No creo volver a tener una conexión tan grande con otras personas como la tengo con ustedes —Confesé. Yo estaba recostada en el pecho de Troy, podía escuchar su corazón latir y cada respiración que daba me relajaba aún más.
—Yo no me iré nunca de tu lado —Me dijo mientras acariciaba mis dedos, no pude evitarlo y lo besé. Fue un beso lento y romántico— ¿Irme y perderme de esos besos apasionados? No gracias.
—Te quiero —Le dije luego de un último beso antes de recostarme de nuevo en su pecho.
"Te amo" Juro que escuché eso, pero no estaba segura y decidí que lo mejor era dejarlo pasar.
Te amo.
Tenía tanto miedo de decir esas palabras a cualquiera, pero también tenía demasiado miedo de no decírselas a los persona correcta.
¿Troy era mi persona? Es decir, lo amo, pero ¿Quién sabe hasta cuanto dure todo esto? Yo iré a Yale, espero, él irá a... Oh.
No tengo idea.
—Troy —El me empezó a acariciar el cabello— ¿A cuál universidad aplicaste? Dijiste que querías estudiar medicina en California, sé que está lejos de Yale pero...
No hubo respuesta.
—¿Troy?
Lo escuché como tragó saliva forzosamente.
—No iré, estaré contigo en Connecticut.
¿¡Cómo!?
—¿¡Cómo!? Troy, no...
—¿Qué demonios?
—Exacto ¿Qué demonios pensabas?
—¡No! Mira allá —Dijo Troy preocupado al señalar el cielo, seguí la trayectoria de su dedo hasta que vi el cielo y, en lugar de fuegos artificiales, una gran luz parecía deshacerse junto con las estrellas.
—¿Qué demonios? —Susurré.
Cuando volteé para llamar a los chicos, estos ya estaban caminando hacia nosotros igual de desconcertados.
Seguimos mirando el cielo, la luz parecía rodearnos y cada vez se acercaba más al suelo hasta que ya no fue posible verlo.
—¿Bri? —Llamó Dan asustado al ver sus venas.
—¿Qué te está pasando? —Exclamó Kendra.
Las venas de Dan resplandecían en un intenso color celeste.
—Déjame ver —Dijo Miguel, pero cuando este se acercó a Dan sus venas dejaron de brillar— Qué extraño.
—¡Ahh!
Las personas alrededor de nosotros comenzaron a gritar y a correr.
Al resto de nosotros no nos ocurrió nada, pero unos minutos después comencé a sentir que algo me abría la piel en mi espalda.
—¡Ah! —No soportaba tanto sufrimiento, era la peor sensación del mundo. Me retorcía tanto que en algún momento quedé arrodillada en el suelo gimiendo del dolor— ¿Qué me está pasando?
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Humanity
ActionÉrase una vez donde existía... Humanidad. Vivíamos encerrados dentro de nuestros propios cuerpos, sintiendo una vacío todo el tiempo sin saber con qué llenarlo. A lo mejor esa era la mejor opción. Hubiera preferido sentirme de ese modo hasta el día...
