t u e s d a y

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Querido profesor:

Es grato ver su espalda cada miércoles, a comparación de sus pequeños surcos inertes, la edad derramada en cada tubo saliente.

A veces quisiera que sus líneas infinitas fueran años infinitos, porque profesor, deseo que tenga una vida donde se complazca más , mire a las estrellas y diga ¡Qué bonitas!

Un día más dictando clases, una tiza más al tiempo clamante.

Usted sigue borrando problemas resueltos...

¿así la vida es resuelta?

La pirámide y sus líneas secantes...

¿pero por qué no sigue mi aguante?

Tantas líneas trazadas...

¿debo seguir adelante?

Ahora yo dirijo la mirada, sus manos uniendo puntos,

la senectud en su diestra, dedicada estos años al entretenimiento.

Veo esperanza en su mirada, la persiana de sus fórmulas extendidas.

Veo un hombre blindado, interminables horas en un instituto desperdiciado.

He de conocer que aspiró ser más grande, pero bastaron cinco puntos y un entierro, para tenerlo a usted sumido en el infierno frustrado.

Ahora sonríe a pesar de haber fracasado, pero profesor, ¿cómo logró lo ahora superado?

¿Es eso lo que necesito profesor?

Porque mis días pasan sin pensar, pero el tiempo avanza con pesar y ahora necesito un descanso.

¿Debería aplicar sus conceptos y ver el área total en mi vida?

porque yo solo veo una intersección en un túnel; muy abatida...

Veo mi vida ligada a otra, siendo parte del reflejo que no quería.

Tan solo ansiaba ver un ángulo de mi vida diferente...

Pero ahora, atrapada de por vida, por el vértice opuesto unida.

Ahora odio su sonrisa cada miércoles, desearía que solo fuera ausente.

Y, oh, profesor, lo desearía consciente; de que cada día y clase siguen en mi mente.

Sin embargo, estos días... ya nada se siente diferente.

siempre regreso a ustedWhere stories live. Discover now