-Treinta y cinco-

79 7 1
                                    

- Despierta cariño - dice mi madre acariciándome el cabello - Hoy es el gran día.

- Cinco minutos más- pego la cara a la almohada, no quiero levantarme.

- Ya te dejamos dormir una hora más, tienes que arreglarte para tu gran debut - mi hermana se sienta a mi lado en la cama. Su barriga está enorme, todos apuestan que son gemelos.

- No quiero ir, ¿pueden decir en el instituto que estoy enferma o algo? - hago como si tuviera tos.

- No puedes huir para siempre de él - giro la cara y miro a Mary.

- Si puedo, es más, terminaré el colegio desde casa - vuelvo a pegar la cara a la almohada y grito.

- ¿Alguna me explica que pasó?

- Que me humillé mamá, eso pasó - digo enojada.

- Explícate.

- Yo te cuento - dice Nat desde el umbral de la puerta - Logan le dijo a Ly que la quiere como una amiga y ella le dijo que está enamorada y él no dijo nada.

- ¿Tu cómo sabes eso? - lo miro con odio.

- Mary y tu hablan muy alto - se encoge de hombros.

- Debes dejar de escuchar conversaciones ajenas - lanzo la almohada y le golpea la cara.

- Parecen niños - mi madre vira los ojos - Nat debes dejar de escuchar las conversaciones de tu hermana. Halley, no es el fin del mundo - acaricia mi cabello- Eres una mujer fuerte, hermosa e impresionante, cualquier persona que esté contigo será la más suertuda del mundo y eso tú debes saberlo - hace que mis ojos se llenen de lágrimas - ¿Logan no sabe valorarlo? A quien le importa, te he visto sufrir años por él, te vi cambiar por él, tu no debes hacer nada por ese chico y cuando se dé cuenta de eso, va a ser muy tarde. Yo no traje a ninguna de ustedes para que estén sufriendo por un hombre que no sabe el valor que tienen. En su momento se lo dije a Mary, ahora te lo digo a ti. Hombres hay muchos en el mundo, porque llorar por uno que no se da cuenta de lo que tiene frente a sus ojos.

- Mamá tiene razón Ly - dice mi hermano también sentándose en la cama - Logan es un idiota si no se da cuenta de lo mucho que vales. Tú lo hiciste, diste un paso que no muchos se animan, dijiste tus sentimientos, sin saber que pasaría. Eres más valiente de lo que crees.

- Concuerdo con Nat, ya te dejamos sufrir mucho por ese tonto - Mary me mira seria - Es momento de dejarlo ir, si no puedes ser su amiga, entonces no lo seas, él ni siquiera te merece como amiga.

- He visto todo lo que has hecho por él, un hombre que no aprecie eso es un idiota - mi hermano me besa la frente - Y si es difícil estar en el mismo lugar apartarte, hasta que tu corazón se olvide de él.

- A veces me olvido de los sabios que son todos ustedes juntos – sonrío.

- Ahora, a bañarse - mi hermano me carga en sus brazos y me mete a la ducha, abre el agua helada.

- ¡Nat! - grito mientras trato de alcanzar la llave de agua.

- Era para que estés despierta - sale riendo y cierra la puerta - Ahora en serio báñate, hueles a tristeza y corazón roto.

- ¡No eres gracioso! - grito a la puerta, me quito la ropa mojada y dejo que el agua caiga sobre mis hombros. Pienso que cada momento que le entregue mi corazón a Logan y lo rompió.

Nunca lo había pensado de esa manera, pero él siempre me ha dado por sentado, ha pensado que voy a estar ahí para él, sin importar que. Sin importar cuantas veces me ha hecho mierda siempre he estado a su lado. No sé en qué momento comencé a llorar, pero no lloro por Logan, lloro por mí, por lo tonta que he sido, las lágrimas son porque tengo el corazón partido en mil pedazos, por una persona que nunca me supo valorar.

Después de una larga y relajante ducha recojo mi cabello con la toalla y coloco otra en mi cuerpo. Miro mi reflejo en el espejo, tengo los ojos ligeramente hinchados y rojos por haber llorado, pero me siento mucho mejor, con una renovada actitud. Lavo mis dientes y me pongo crema en la cara, al salir veo a Mary sentada en la cama.

- ¿Sigues aquí? - sonrío mientras enrosco la toalla del cabello para quitar el exceso de agua.

- Si, quería asegurarme de que estés bien - dice dese la cama.

- ¿No puedes levantarte verdad? - cómo dije, su barriga es enorme y muchas veces le pasa que necesita ayuda para levantarse.

- No - soltamos una carcajada. Me acerco y la ayudo a ponerse de pie - Ya quiero que este bebé salga - dice sobando su espalda.

- ¿Aun no quieres saber si son dos?

No, le hice prometer a Ben que no me lo va decir.

- ¿O sea que él sí lo sabe? - frunzo el ceño.

- Si, lo sabe desde hace un tiempo.

- El maldito me engaño. Me hizo apostarle treinta dólares.

- Te vio la cara hermanita - camina hacia la puerta- Vístete, ya regreso para arreglarte el cabello y ayudarte a estar lista.

- Gracias - me acerco a mi vestidor y busco algo para cambiarme.

Miro toda la ropa que tengo y no encuentro algo que quiera usar hoy, quiero estar cómoda. Ya que no es un día normal de clases no debo ir con el uniforme. Me decido por unos pants de correr negros y un crop top blanco sin tirantes, me calzo unos deportivos blancos de suela ancha. Me miro en el espejo, me gusta, complemento la ropa con un rompevientos naranja neón, algo que normalmente no usaría. Me miro en el espejo y me reconozco de nuevo, a la verdadera yo.

- Te extrañé - digo mirando mi reflejo en el espejo. Estoy un poco nerviosa por la obra, pero nada, ni nadie me va a arruinar esto.



Holaaa, lo siento, se que no he actualizado en muchísimo tiempo, pero muchas cosas han pasado en estos últimos meses. Pero aquí estoy de nuevo con esta historia que tanto me han pedido actualizar. 

No olviden comentar y votar, siempre los estoy leyendo. Voy a tratar de cargar algunos capítulos hoy para compensarlos.

Los quiero.

Besos,

-Paula-

No te debes enamorar.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora