Sus días pasaban año tras año pero no era algo como para decir que fuera feliz. Sonia Nevermind siempre se frustra pero esta vez era diferente, esta vez ella misma planeo su fiesta de cumpleaños por el hecho de que ahora poseía amigos con los que co...
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Sonia nevermind, una princesa hecha y derecha que se encontraba en la academia Kibougamine, desde muy temprano parecía tener los ánimos al tope. Ahora esperaba pacientemente a que sus demás compañeros ocuparán el salón con su presencia.
Traía consigo una bolsa un tanto elegante como llamativa entre sus manos. ¿Su contenido? un misterio, solo ella sabe lo que hay dentro pero, a pesar de estar sola se le escapaba alguna que otra sonrisa de por medio.
—¿¡No soy el primero en llegar!? —se escucho una voz que provenía de la puerta del salón que se estaba abriendo, era Nekomaru Nidai.
—Lamento mucho quitarte tu oportunidad, Nidai —dijo la princesa al observar como su compañero tomaba asiento —Que inusual verte por aquí a estas horas.
—Si, me levante desde temprano para comenzar el entrenamiento con ella —dicho eso, la puerta del salón otra vez se abrió mostrando a una Akane herida desde la cabeza hasta los pies —Lo creas o no, fue ella quien lo sugirió.
—Escuche que si entrenó antes de desayunar entonces podré obtener mejores resultados —hablo Akane
—Eso no tiene ni un sentido.
—¡Tiene todo el sentido del mundo, después de todo el desayuno es la comida más importante del día!
—¡REPITO, ESO NO TIENE NI UN SENTIDO PERO ME GUSTA TU ENTUSIASMO!
A pesar de su apariencia, Owari se le veía como si nada hablando alegremente con el entrenador. Esto ya de por sí era normal aunque, Sonia no podía evitar preocuparse un poco por su amiga al verla en ese estado.
Poco a poco el salón se estaba llenando por los demás estudiantes que comenzaban a llegar, algunos venían solos y otros en parejas.
—Buenos días señorita Sonia, tan hermosa como siempre —hablo el mecánico, apenas entro al salón se dirigió a la nombrada con una sonrisa de mejilla a mejilla.
—Buenos días para ti también, Souda.
Y como era costumbre, Souda la sumergió con sus halagos y diversos temas que se le podían ocurrir para entretenerla.
—¿Aún no comienzan las clases y ya te estás poniendo en ese plan? —hablo Kuzuryu quien al entrar al salón trato de evitar que su amigo siguiera asfixiando a la princesa —Por cierto, buenos días.
Kuzuryu fue uno de los que habían llegado con alguien a su lado, la persona que lo acompañaba y quien lo seguía a todos lados era Peko Pekoyama, ella también dio los buenos días para luego permanecer en silencio y tomar asiento junto a su joven amo.
—¿¡Cómo quieres que no me emocione si estamos hablando de la señorita Sonia!?
—Al parecer no vas a cambiar nunca.
—¡A callar! ¡Yo no te digo nada cuando estas con tu Pekoyama! —la mencionada mostró un leve sonrojo por lo dicho, al fin de cuentas no es que fuera una mentira del todo.