La lluvia de finales de septiembre caía torrencialmente, la visibilidad en la carretera 85 se limitaba a unos cuantos metros mientras el viejo Jetta color negro se apresuraba a su destino; el conductor, Ernesto Medina, había sido contratado como gerente de ventas en las oficinas regionales de una compañía manufacturera, era de las más grandes del país y su nueva oferta laboral ameritaba mudarse al pequeño municipio de San Ignacio, colindante a la zona metropolitana del estado, así, a Ernesto le esperaban un par de días para aclimatarse a su nuevo hogar antes de comenzar sus labores. El nuevo panorama profesional le agradaba, la paga era buena y las prestaciones superaban mucho a las de su anterior trabajo, aun con esto, tenía cierta tristeza pues la vacante que ocuparía fue requerida porque el anterior gerente había fallecido; se trataba de Raúl, un antiguo compañero de universidad que fue encontrado semanas atrás ahogado a orillas de un río en circunstancias sospechosas, suicidio o accidente, nunca se supo.
Por fin la lluvia había cesado y después de casi media hora de dar vueltas y recorrer el pequeño municipio histórico, pudo encontrar el edificio de departamentos donde estaba su nueva vivienda, en el Jetta solo llevaba una maleta pequeña y una mochila, lo demás lo había traído la compañía de mudanza hace una semana, decidió fumarse un cigarro en el estacionamiento antes de subir, eran las 3 de la mañana y no tenía prisa ni sueño, además el fresco que había traído la lluvia le agradaba mucho. Un auto compacto se estaciono a lado del suyo, un minuto después bajo del mismo la silueta de una mujer, un ceñido vestido de color negro dejaba ver una delgada y bien formada figura, el cabello largo color oscuro enmarcaba la piel blanca de su rostro, era imposible que no volteara a verla, por mas que lo disimulara.
Mientras Ernesto le daba las ultimas caladas al cigarro la mujer pasó a su lado rumbo a la escalera del edificio, fue ahí cuando pudo ver de cerca su rostro, un sentimiento de extrañeza le recorrió la espalda, aunque no pudo reconocer el por qué, la mujer le dirigió una rápida mirada con una ligera sonrisa, él volteo hacia el pavimento y tiró la colilla del cigarro, poco después subió a su departamento.
El primer día de trabajo de Ernesto había sido fastidioso, eran las 11 de la mañana y aún no terminaban de presentarle a todos sus compañeros y darle la bienvenida a su nuevo lugar de trabajo, aun así, se estaba llevando una buena impresión del lugar y las personas, se sentía ansioso por comenzar a trabajar; finalmente, después de conversar unos minutos con don Adrián, el gerente general, lo llevaron al piso en que se encontraba su oficina.
—Bueno, ya casi acabamos, solo me falta presentarte a Rodolfo, el será tu segundo al mando, es un joven muy trabajador, cualquier cosa cuenta con él; y a Fernanda, ella será tu asistente, es muy dedicada, y bueno no sé si sepas, pero era novia de Raúl —comentaba Lizeth mientras caminaban, la encargada de recursos humanos quien le había dado el fastidioso tour de bienvenida, sus palabras se tornaron lentas al mencionar lo último.
—Bueno, sabía que Raúl estaba saliendo con alguien, pero no conocía a la persona ni tenía detalles, estábamos algo distanciados desde hace algunos años, me dio gusto saber de él cuando me llamó para preguntarme si quería trabajar aquí, es una lástima, me entusiasmaba trabajar con él, no ocupar su lugar... —dijo Ernesto con melancolía por su fallecido amigo.
—Por cómo me habló de ti Raúl, estoy segura de que te consideraba la persona indicada para ocupar su puesto, no lo dudes, mira, él es Rodolfo —un joven de unos 23 años se levantó de un cubículo, estaba un poco desaliñado, con anteojos de pasta gruesos y algo de sobrepeso, pero era amigable, saludó a Ernesto firmemente y le aseguro que contaba con él en todo momento. Ernesto le agradeció y un sonido por detrás lo distrajo.
Eran pasos, el sonido de tacones que se aproximaban, Ernesto se dio la vuelta y la vio, una mujer alta, casi tanto como él (media un metro ochenta), su piel blanca llegando a la palidez contrastaba con unos ojos azules bajo largas pestañas, todo enmarcado por un cabello largo y negro como la noche, era la misma mujer que vio días antes al llegar a su departamento.
VOCÊ ESTÁ LENDO
Sueños y Pesadillas
TerrorAntología de historias cortas de terror y ciencia ficción. (en proceso)
