Han pasado los días. Y no podía quedarme así. Estve lugar no era mi casa, solo era una habitación que una viuda me presto por que me quitaron mi casa.
Apenas me atrevía a comer la comida que ella preparaba, solo iba a convertirme en una sanguijuela si empezaba a aprovecharme de ella.
Me despidieron cuando le expliqué al jefe de bomberos lo sucedido. Ya sabía que las cosas no iban en una buena dirección al ver sus expresiones cuando llegué en silla de ruedas.
Deje de usarla a partir de ahí. Prefería ser un cojo que un inválido.
A partir de entonces salía desde la mañana a buscar un trabajo. Pero nadie quería a un a alguien como yo para sus negocios.
Regresaba al anochecer deprimido, comía un poco de pan con un vaso de agua y después me iba a mi habitación a dormir. O eso intentaba. Me despertaba constantemente y solo tenía pesadillas. A veces al despertar la señora Muller estaba allí, en la entrada mirándome asustada.
Me cuenta que gritaba. Y parecía que veía cosas horribles e inimaginables. Tal vez ella solo esté exagerando un poco. Probablemente no. Más que nada. Sueño que regreso del ejército —o eso es lo que pienso— estoy vistiendo mi uniforme y estoy cargando mi arma, luego entró a la casa, Rachel está ahí, esta cargando el bebé, y allí esta mi padre y mi madre que nunca conocí por que me abandonó de pequeño con mi padre, todo lo que tengo de ella es una vieja foto partida a la mitad del día de su boda con mi padre, hace años que la rompí a la mitad por el odio sin razón que le tenía a mi padre.
Pero aquí, todos juntos estaban felices. Miro a mi padre. Y por alguna razón, solo siento que me hierve la sangre.
Y le disparó en la cara.
Todos los demás están gritando, mi padre cae al suelo manchando la alfombra con su sangre. Su última expresión fue de horror también.
Luego apunte a mi madre e hice lo mismo, mi esposa se dio la vuelta para huir con el bebé en los brazos. Pero también tuvo el mismo fin.
Me acerque lentamente al cadáver, el bebé estaba llorando. Tome el brazo todavía tibio de ella y la tire a un lado, sin siquiera pensarlo, aplaste la cabeza de mi hijo como si solo fuera una calabaza.
Siempre, justo en el momento donde mi pie toca su cabeza. Despierto agitado y a veces llorando.
Intento despejar mi mente y cuando la señora Muller no está en mi habitación, doy unas vueltas intentando pensar en otra cosa.
Y si ella estaba allí solo me disculpaba por no dejarle dormir. Y me recostaba nuevamente fingiendo que volvía a dormir.
Luego a la mañana siguiente despertaba me bañaba, comía un poco más de pan y repetía el dia.
Tarde un mes en encontrar un trabajo.
Cargo cajas en un almacenamiento, me encargo de llevarlas y guardarlas en sus lugares correctos.
Realmente, el dueño me contrató por pena. Su hijo, que aparentemente luchó también, no logró sobrevivir. Ya lleva dos años que falleció el muchacho.
No los conocía a ninguno de los dos, supongo que en el fondo el hombre le hubiera gustado que la situación hubiera corrido con más suerte.
Pero aún con eso no me dejo un trabajo muy facil, la pierna me duele constantemente y soy más lento que los demás por estar mi condición. Hago todo lo posible para no pasar por romper nada de la mercancía.
Mi rutina cambió. Pero solo para peor. Volviéndose un patrón de lo que también hacía mi padre similar a lo que hacia mi padre.
Regresaba a casa después del trabajo. Y comía un poco, solo lo necesario para no dañar mi salud más de lo que ya está.
YOU ARE READING
Tiempos lejanos
Teen FictionMarek Novák es un hombre que sobrevivió la guerra. pero descubre que su esposa y su primogénito están muertos. Un día un hombre misterioso llega a su vida con un trato que le podría ayudar.
