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El dulce aroma le llamaba con devoción. No era el único Omega en el bar, sin embargo era el único aroma que podía oler, llenaba sus fosas nasales como si fuera el humo de un cigarrillo, pero más exquisito; las rosas con panqueques era un aroma inusual y poco compatible, pero en aquella persona era como un baño de rosas y hotcakes por la mañana, relajación y delicia combinados en un solo aroma.

Se dejó guiar por su olfato hasta aquel Omega de rico olor. Al mirarlo de espaldas en la barra ya podía hacerse una idea de su belleza, espalda recta con hombros delicados dando camino a lo que sería una agradable figura, o eso quería imaginar, la piel de su espalda baja se veía suave, cubierta por un fino bello corporal dejando descubierto dos hoyuelos de Venus.

Tomo asiento a un lado, el olor le abrumaba, estaba demasiado cerca, nunca le habían gustado el olor de los omegas tan dulces, terrones de azúcar al igual que sus personalidades; y la suya no era una excepción. Lo miro una vez más después de pedir un trago fuerte que calmara a su alfa queriendo saltar al marcar al chico a un lado.
Vestía poco provocador a comparación de los demás aquí; sus pantalones negros  ajustados a ese par de muslos trabajados,  miró su abdomen plano escondido bajo una camisa con cuello en v, su cuello se tapaba por la chaqueta de mezclilla que acompañaba su vestuario; el cabello rubio resaltaba bien con lo blanca que era su piel.

Quitó la mirada al recibir su bebida, la cuál tomo de un trago. Cerro los ojos y respiro profundamente, mala idea, el aroma recorrió su faringe sintiendo que llegaba hasta su corazón que palpitaba desenfrenado.

—¿Terminaste la inspección? —pregunto el chico a su lado bebiendo de su cerveza.

—Disculpa —dijo entre dientes.

Era un alfa poderoso y atractivo; era la primera vez que se mostraba tímido con un Omega.

—¿Mal día? —volvió a cuestionar el rubio con ironía.

Río de lado para mirar al chico, tenía bastante confianza para hablar con un Alfa desconocido que fácil le doblaba en tamaño y fuerza. Iba a responder antes de que su teléfono sonará con el timbre de llamada, miró el remitente y dejo el teléfono en la barra con un bufido. —Algo así —respondió.

—¿Omega pesado? —dijo con una sonrisa mirando el apodo "Amor ❤️" en la pantalla de su celular.

Enseguida su teléfono volvió a sonar volviendo a mostrar el número de su Omega —Como puedes ver —afirmo abriendo la llamada.

El rubio escucho la conversación mientras tomaba su cerveza la chica gritaba demasiado, si no estuviera la música tan fuerte seguro todo el club escucharía la discusión.

—Llegaré tarde, salí a tomar algo —dijo con fastidio.

Jeon Jungkook te quiero en casa antes de que me vaya a la cama —gritó enojada la mujer.

—Santo Dios Bo-na —bufo pidiendo otra bebida— ¡llegaré cuando yo quiera! —grito sobre la música para colgar el teléfono— Esa mujer me vuelve loco —suspiró echando su cuerpo al respaldo de la silla.

El contrario río mirándolo de reojo, —Los alfas son unos idiotas —dijo al barman que reía también de la situación.

—Fácil podría ganarles a ambos —dijo a modo de reto— dejen de hablar mal de mi.

—Hable de lobos en general —lo miró el rubio con una sonrisa— no te sientas especial tonto.

—Tienes demasiadas agallas para insultar a un alfa —dijo acercándose más al chico intentado intimidarlo.

Sin embargo, la reacción que obtuvo fue una risa y que lo mirara a los ojos, sus ojos azules viendo directamente a las suyos cafés. —No tengo que temer a un alfa.

Jungkook miro a los alrededores esperando a que otro alfa llegará a atacarlo por estar con su Omega, más eso no sucedía —¿Qué hace un Omega tan bonito como tú sin la protección de un alfa?

—¿Estás coqueteando conmigo? —respondió con otra pregunta frunciendo el ceño.

—¿Esta mal?

—Tienes una Omega en casa seguro bastante enojada —dijo en broma.

Jeon rio inhalando su aroma de más de cerca —¿Cuál es tu nombre Omega Valiente?

—Deja de olerme —dijo en tono alto con desagrado— es raro que huelas mi aroma tan malo.

—¿Qué dices? —dijo el alfa riendo— si tiene el aroma más exquisito que haya olfateando en mi vida —afirmo sorprendido al chico rubio— En verdad esta friendo mi cabeza.

—¿Estás seguro de que tienes olfato? ¿Jungkook? —pregunto.

—Si me llamo Jungkook y mi olfato está en perfectas condiciones —olfateo una vez más acercándose al cuello del chico—rosas y panque es una extraña combinación —dijo tomando un trago a su bebida.

—Yo no huelo a rosas y panque —afirmo el rubio— no puede ser posible.

—Te lo aseguro —continuo— mira —se volteo buscando a alguien— ¡hey tú! —le hablo a otro alfa que caminaba por ahí— huele al chico y dile que su olor es bueno.

El alfa lo miro con extrañeza pero lo hizo acercándose al chico —Lo siento amigo pero huele como a podrido.

El rubio cerro sus ojos y trago el nudo en su garganta para enseguida levantarse y caminar, la mano del alfa lo tomo de la muñeca y lo hizo detenerse —¿Quieres humillarme más? —dijo enojado.

—No lo entiendo —dijo Jeon acercándose tomando las caderas del chico para evitas su huida— te juro que hueles exquisito para mí —sus manos acariciaron su pecho moviendo la chaqueta.

La mordida de un tono amarillo lucía sombría sobre la blanca piel del chico. Quiso alejarse pero el contrario lo tomaba con fuerza y lo acercó más a él, era alto y musculoso, acercó su nariz al cuello del rubio rosando está con la marca enviando un cosquilleo a la espalda del más bajo —que imbécil el alfa que te dejo.

Cerro su ojos azules derritiéndose en las caricias del gran alfa suspirando bajo —Yo... —tartamudeo ido en los toques a su cuerpo.

—Quiero hacerte mío —susurro el alfa sobre sus labios añadiendo más presión en los dedos que se encontraban en las caderas contrarias.

—Hazlo.




RepudiadoWhere stories live. Discover now