Chapter 1

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HOLAAAA, no tengo ni la más mínima idea de lo que es esto, solo se que estoy aburrida y digamos que mi imaginación puede volar un poco bastante lmao, sinceramente no sé cómo salga esta historia pero por lo menos tengo una base JAJSJAJ (creo) asi que buenooop.

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David's POV.

Estaba durmiendo plácidamente, cómodo y tranquilo en mi cama, hasta que siento que estoy durmiendo de más. "¿Por qué la alarma no ha sonado?" Digo en mis pensamientos, abro mis ojos lentamente mientras los froto con mis manos para despejarme, me estiro con lentitud soltando un bostezo pesado y luego tomo mi celular de la mesa de noche, al encenderlo miro la hora.

8:01 AM

ALARMA PERDIDA HACE 2 HORAS.

Creo que eso era lo que necesitaba para terminarme de espabilar. Salté de la cama y como pude me lavé los dientes y la cara, me puse el uniforme (Arrugado, por cierto), tomé mi bolso y salí luego de despedirme de mi mamá, la cual me tiró un zapato en la cabeza mientras me regañaba por llegar tarde de nuevo.

— TE HE DICHO QUE DUERMAS TEMPRANO Y DEJES ESA COMPUTADORA, TE LA VOY A QUEMAR UN DIA DE ESTOS, DAVID JOSÉ.

— TE AMO MAMI – Le grité, antes de cerrar la puerta y salir corriendo hacia la escuela, agradezco con todo mi ser el hecho de vivir a solo dos cuadras, sino, estaba jodido.

Al llegar, el señor Pedro (el vigilante) me miró acusadoramente antes de abrirme la puerta.

— Entra rápido antes de que me regañen, a estas horas ya no debería de entrar nadie, procura que nadie te vea.

Le dediqué una sonrisa apenada mientras corría por los pasillos lo más sigiloso posible. Subí las escaleras y ubiqué mi salón, me agaché de manera que nadie me viera por la ventana y suspiré aliviado al ver que la profesora de literatura aún no llegaba.

Entré al salón con una sonrisa de alivio, intentando disimular mi desespero anterior, aunque las gotas de sudor por haber corrido me delataban bastante.

— BUENAS NOCHES.

—UN POQUITO MÁS Y CIERRAS EL COLEGIO, PENDEJO.

— TE CAISTE DE LA CAMA, REY?

malditos toditos.

— Ya llegó por quien lloraban, amarrense locas. – Dije mirando a mis amigos con picardía mientras me mordía el dedo índice.

— Ay papi te extrañé – Me habló mi mejor amigo Miguel en cuanto me senté delante de el. Me reí y le dí un golpe en la cabeza.

Terminé de colocar mis cosas en mi lugar y secarme un poco el sudor de antes.

— El día en el que llegues temprano voy a armar una fiesta, te lo puedo jurar hasta por la uña enterrada del pie de mi abuela. – A mi lado habló otro amigo, Gabriel, mientras pausaba el juego de su celular y sacaba un juguito de naranja de su bolso.

—No pues, todos contra mí hoy, que Dios perdone a esta pobre alma que le gusta dormir. – Respondí dramáticamente, mientras lo tomaba de los hombros y lo sacudía con los ojos muy abiertos. — Anoche me quedé jugando en la computadora, un poquito más y casi quedo dormido encima del escritorio. – Proseguí hablando mientras empezaba a sacar el cuaderno y un lápiz viejito del fondo de mi bolso que a duras penas y cabía en mi mano, solo Dios sabrá  dónde quedó mi cartuchera.

Gabriel solo se limitó a negar con la cabeza mientras tomaba un sorbo de su jugo, escuché que murmuró algo como "Por qué no me sorprende?" pero decidí fingir demencia, le di un golpe en la nuca como respuesta.

— Te escuché.

— Era la idea.

Y sin más, siguió jugando con su celular mientras soltó lo que pareció ser una risa burlona, ojalá pase el coordinador y se lo quite por sapo.

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