Mordisqueo la parte inferior de su labio, besándonos apasionadamente mientras como un niño pervertido utilizo mis manos para tocar sus muslos, deslizando la izquierda a su lindo trasero y la derecha al botón de su pantalón para despojarla de aquella prenda que no me permitía cometer mi objetivo.Con un fuerte apretón logró clavar sus uñas en mis hombros y con eso baje la guardia, sentía un fuerte dolor y un liquido como glicerina escurrir lentamente por mi espalda baja, me alejo de ella dirigiéndome al espejo solo para corroborar que efectivamente había logrado rasgar mi piel dejando expuesta mi sangre, jamás fui masoquista ni nada por el estilo pero debo admitir que en esta ocasión estar en esta escena provocó en mi un gran placer.Regrese con Anna Lynn que me esperaba con una sonrisa de oreja a oreja- Veo que la sangre te pone feliz - dijo mientras dirigía su mirada a mi notable erección.Asentí la cabeza dirigiéndome a ella quitándome la camisa para por fin hacerla mía.Su sonrisa se volvía más grande y con sus dientes lograba lastimar sus labios bañándolos de sangre dándole un pintoresco color escarlata.Ver eso me dejo perplejo y más cuando sin titubear se acercó a mi y me beso dejándome probar el sabor de su delicada sangre, disfrutar de aquél elixir me ponía al cien cada vez más decidido a llevarla a la cama.Un fuerte golpe en la entrepierna me sorprendió, ella disfrutaba de hacerme sufrir y a mi me ponía cada vez más duro, viéndolo bien era así -¡Que demonios me pasa! - repetí obteniendo como respuesta una risa cada vez mas y mas fuerte.- Jaja Tu cuerpo ha sido envenenado con mi sangre - decía aquella bella chica con rostro angelical pero sonrisa demoniaca.Al fin lo pude comprender, mi cuerpo estaba completamente paralizado a excepción de mis cuerdas vocales, ¡Es un demonio! quería disfrutar de mi dolor y verme agonizar por mi vida y escuchar mis gritos hasta quedar afónico.Como niña en un parque se dirigió a mi cocina, eligiendo diversos materiales puntiagudos para comenzar su festín, buscó una silla y me colocó sobre ella, mi cuerpo estaba completamente inmóvil pero ella lo hacía por su propio placer aunque jamás podría detener su acto.Me miro como si fuera una golosina y con un pequeño tenedor penetro mi oreja y como si fuera espagueti giró su muñeca y aplicando gran fuerza arrancó mi oreja dejándome mudo gritando por dentro por la intensidad del dolor pero sin poder producir un solo gemido viendo como lamia mi oreja tal cual fuera su caramelo favorito.Tras unos segundos de observar esa espantosa escena pude centrarme y desahogar mi dolor con un grito que hasta un sordo podría llegar a percibir.- ¡Por favor! ¡Para! - decía entre gemidos con lágrimas que se revolvían con la sangre que brotaba de mi.Para ella lo que había hecho no la llevaba al clímax aún, decidió tomar un par de cuchillos y un frasco de ácido, se acercó de manera sensual a mi, des abotonó mi pantalón y lo deslizó lentamente dejando cada vez más visible una fuerte erección.Se deleitó con el paisaje y me monto alegremente como si se subiera a un juego mecánico, movía sus caderas de arriba abajo sin detenerse ni un segundo, aún con el cuerpo paralizado podía disfrutar del placer que un glorioso cuerpo como el de ella me proporcionaba, pero con una mujer como aquella esto no podía ser solo eso, tomo el par de cuchillos y los clavo en mis hombros creando unas heridas tan profundas que dejaba visible mis huesos y mis nervios palpitantes, sus ojos se iluminaron, abrió el frasco de ácido y empezó a regar el líquido sobre mi carne viva, eso la excitaba, ella podía sentir como mi cuerpo se contraía y la penetraba más profundamente mientras ella seguía con su movimiento que parecía interminable, mi cuerpo empezaba ceder, el dolor sobrepasaba mis límites y mi mirada se desvanecía pero era claro que ella no lo iba a permitir, golpeo fuertemente mis heridas provocando una reacción inmediata.- Ya sufriste demasiado, es hora de hacerte feliz - mis ojos se iluminaron, pensé que mi tortura terminaría, pero solo fue un pensamiento fugas, con un cuchillo hizo una gran abertura en mi miembro logrando que una gran cantidad de sangre brotara de el pene aún erecto. Su mirada se iluminaba cada vez más, parecía una niña inocente viendo su programa favorito, busco crema batida y cubrió con una gran cantidad la herida mezclando así la crema con la sangre, busco una soga y la ató a mi cuello fuertemente para negar la entrada de oxígeno a mi cuerpo, no podía ni gemir, cada vez el aire era menos en mi y lo único que podía ver eran un par de ojos, azul profundos cerca de mi ombligo, me estaba realizando una felación, era una increíble escena que lentamente se nublaba, el nudo que ataba mi garganta había logrado su objetivo: matarme.Una pequeña luz me hizo despertar, todo parecía indicar que había tenido un mal sueño, pero ahí me encontraba yo, dentro de un cuarto con poca iluminación acostado en una tina llena de hielo y sangre, y justo frente a mí se encontraba mi mayor pesadilla, aquella mujer con cuerpo escultural vestida de dominatrix y con un hacha en la mano.- ¿Quieres volver a jugar? - me preguntó con la misma sonrisa perversa con lo que todo empezó.
-DGutz
YOU ARE READING
Un beso un infierno
FantasyLa tentación llega a traicionarte, cumplir tus deseos sexuales puede llevarte a situaciones nunca podrías imaginar. Nota: Esta historia ya había sido publicada en otras ocasiones, esta obra me pertenece pero hasta hace poco decidí hacer mis paginas...
