Hyunwoo lo contempló ensimismado mientras el parecía asimilar la noticia que acababa de darle, porque, con total probabilidad, ese chico de aspecto delicado y frágil, no imaginaba que se encontraba ante uno de los hombres con peor fama de todo Londres.
Él era muy consciente de ello. Casi demasiado. Sabía lo que la mitad de los asistentes a esa fiesta pensaban de él, pero le importaba bien poco. O eso se repetía a sí mismo constantemente. Ahora que era rico, ahora que por fin tenía poder, ahora que había logrado estar en lo más alto… no dejaría que nadie volviese a pisotearlo.
Había aprendido a base de palos que su orgullo era lo más valioso que tenía. Pero, a pesar de su seguridad, no pudo evitar sorprenderse cuando Kihyun alzó la vista hacia él con el ceño aún arrugado de una manera deliciosa, como si estuviese meditando seriamente la situación.
Él esperó pacientemente. No vaciló ni dio un paso atrás.
―No sabía que a alguien como tú le interesasen los bailes de máscaras.
―Debo suponer, entonces, que sabes quién soy.
―Todo el mundo sabe quién eres—dijo el.
Le dejó algo pasmado su arranque de valentía.
―¿Y no te preocupa estar aquí, a solas, conmigo? Apuesto a que has oído los rumores que corren sobre mí— ronroneó cerca de el.
No sabía si quería asustarlo por su propio bien, para que se alejase de él, o porque necesitaba ponerlo a prueba. Vio que Kihyun dudaba durante un segundo y alzó la mano para colocarse tras la oreja un mechón de cabello castaño y ligeramente rizado.
Por un instante, él deseó poder haber hecho ese mismo gesto tan solo para adivinar el tacto sedoso que prometía su cabello y ese pensamiento lo desconcertó. ¿Desde cuándo le importaba si una mujer o un chico como el tenía el pelo suave o áspero? Lo único por lo que Hyunwoo se preocupaba era por lo que escondían bajo sus corsés y esas prendas poco cómodas que a menudo terminaban convirtiéndose en un incordio para sus intenciones.
Pero el muchacho que tenía delante era delicioso como un pastel de crema. Tenía los labios rosados y con la forma de un corazón siendo el superior más delgado que el inferior, la nariz pequeña y con algunas pecas, el cabello castaño y ligeramente rizado bien peinado a un lado mientras pequeños mechones rebeldes caían sobre su frente y unos ojos almendrados despiertos que lo miraban con curiosidad, como no lo había mirado nadie desde hacía mucho tiempo.
Hyunwoo estaba acostumbrado a que tanto mujeres como hombres lo observasen con deseo, pero no de aquella forma, como si intentasen ver algo más en su interior que, por supuesto, no existía. Por eso era conocido como el mismo diablo. En parte, Hyunwoo entendía que lo considerasen como tal, aunque por supuesto los rumores exageraban. Pero sí, era cierto que había llevado una vida llena de mujeres, juego en el club del que era socio y todo tipo de comportamientos inapropiados que a él normalmente le resultaban de lo más divertidos. Lástima que la sociedad no pensase lo mismo.
―Supongo que no estaría bien visto, no ―contestó el.
―Imagino que tienes una reputación intachable.
―Imaginas bien ―admitió Kihyun mirándolo.
―Y sin embargo sigues aquí. Me pregunto por qué.
Vio que Kihyun dudaba. Hyunwoo deseó alargar la mano y acariciar esos labios entreabiertos que no se decidían a decir la siguiente palabra. Llevaba un buen rato aburrido en medio del salón cuando lo había visto mientras se servía la bebida. A decir verdad, él no tenía pensado acudir a esa fiesta y casi nunca se dejaba ver por aquel tipo de ambientes porque sabía que no era bien recibido, a pesar de que los anfitriones sí solían frecuentar su club de juego, lo que resultaba irónico. Pero aquel día había acudido por culpa de una apuesta. La había perdido contra Hoseok, su mejor amigo.
Al parecer había pensado que sería de lo más divertido ir juntos a aquella fiesta tan solo para poder escandalizar a todas las gentes de bien de la ciudad y Hyunwoo debía reconocer que tenía algo de razón. Pero no esperaba encontrarse allí con alguien como Kihyun.
Era todo lo contrario a las mujeres y chicos que él solía frecuentar. Delicado, de semblante altivo, mirada brillante y facciones clásicas que se distinguían a la perfección a pesar de esa pequeña máscara que le cubría un trocito de la mejilla derecha y el ojo. Casi parecía un muñeco de porcelana que él podía romper si osaba tocarlo. Y, sin embargo, deseaba hacerlo. Vaya si lo deseaba. Llevaba conteniéndose desde que sus ojos se habían cruzado con los de el.
En aquel momento, se había alejado hasta la terraza porque temió hacer alguna tontería delante de todos los presentes; como acercarse hasta un muchachito como el y pedirle un baile, por ejemplo, algo que desde luego haría poner el grito en el cielo a la mitad de la sala. Y, maldito fuese, el lo había seguido hasta allí. Eso sí que no se lo había esperado, por mucho que fingiese todo lo contrario delante de el.
El chico tenía algo que lo desconcertaba. Para empezar, ¿por qué seguía allí hablando con él después de haberle dicho quién era? Aunque le había hecho prometer que no se marcharía, en el fondo Hyunwoo esperaba que diese media vuelta y entrase corriendo en el salón.
KAMU SEDANG MEMBACA
Seduciendo al diablo Son Hyunwoo [•YK×SHW•]
Romansa|Todo parece apuntar a que Yoo Kihyun terminará casándose con el duque de Wellington, el mejor candidato de la temporada. Sin embargo, durante un baile de máscaras, Kihyun conoce a Son Hyunwoo o, como toda la ciudad lo llama, el mismísimo diablo. Un...
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