Capítulo I
Amber se encontraba editando su más reciente novela cuando escuchó unos toques en la puerta de su habitación.
- Adelante.
Era Lía, su mejor amiga, quién después de saludarla tomó asiento a sus espaldas en uno de los sillones.
- ¿Ya terminaste el libro que estás escribiendo?- le preguntó.
- No, aun no. Recién termino el primer capítulo.- respondió Amber.
- ¿Puedo verlo?
- ¡No, claro que no! Te lo muestro cuando lo termine. Además necesito revisarlo, ¿vale?
Lia bajó la vista avergonzada por su imprudencia no quería importunar a su amiga. Amber se dió cuenta y sonrió.
- Aunque, si te lo leo... ¿me das tu opinión? ¿Qué
Me dices?
- ¡Sí, vale!
Entonces comenzó a leer lo siguiente:
En la Gran Mansión Tarfield, después de una exhaustiva búsqueda y tras miles de pesquisas el mayordomo Jhoseph, por fin logró encontrar a las posibles candidatas indicadas para el puesto de asistente personal que tanto había solicitado la Princesa Evangeline de Anhedonia. Debía cumplir una larga lista de requisitos cuidadosamente redactados de puño y letra por la mismísima Duquesa Rozaline y aunque no le había sido nada fácil, la Agencia Internacional había hecho un excelente trabajo enviándole a dos muchachas que reunían todas las condiciones. Ahora la Señora sería la encargada de elegir quien tendría el honor de ser la futura asistente personal de la Princesa.
Hacía un poco de frío y las candidatas entraron con prisa acompañadas del ama de llaves Antonina hasta donde las esperaba en la entrada de la Gran Mansión vestido impecable y elegante como siempre, Jhoseph, quien con una graciosa reverencia enseñó su prominente calvicie y con un gesto de su mano las invitó a seguirlo, después de darles la bienvenida. Caminaron por un enorme y suntuoso recibidor, doblaron a la izquierda; siguieron por un iluminado y hermoso corredor hasta una puerta decorada con un hermoso tallado en madera, cuando el mayordomo agregó:
- Señoritas, la Duquesa las espera con ansia en su despacho. Imagino que estudiaron al pie de la letra todas las reglas de etiqueta y protocolo especiales que requiere el puesto de asistente de la Princesa. _ ambas asintieron_ Perfecto. Den su mejor impresión a la Duquesa, muéstrenle todo su potencial y que Dios las bendiga.
Diciendo esto abrió las enormes puertas. En el gran despacho estaba la Duquesa Rozaline una dama muy distinguida, hermosa a pesar de su avanzada edad, aún conservaba el brillo en sus hermosos ojos azules. La acompañaba el jefe de la Guardia Real, el señor Bogdan, un hombre corpulento de unos cuarentaitantos con cabello negro impecablemente peinado.
La hermosa mujer se puso de pie para recibirlas y con una amable voz les dijo señalando ambas butacas que estaban frente al escritorio que ella ocupaba.
- Bendiciones, tomen asiento señoritas.
Ambas se sentaron, tambien lo hizo Rozaline quien las examinó de arriba abajo y comparó sus aspectos con los retratos que aparecían en sus expedientes de los que estudió minuciosamente todos los detalles mientras las miraba de vez en cuando a través de unos anteojos. Una de ellas vestida muy elegante, quizá demasiado para la ocasión, lucia orgullosa un vestido negro ajustado hasta las rodillas. Tenía hermosos ojos verdes y cabello lacio color rojo que llegaba hasta sus hombros, el buen aspecto de au figura claramente hacía notar sus largas horas en el gimnasio. Estaba sentada con la espalda muy erguida y con actitud de suficiencia observaba con detenimiento todos los detalles de la habitación. La segunda chica por el contrario se le veía un poco nerviosa, aunque se mostraba bastante segura, tenía porte elegante, hermosa piel clara de cabellos marrones largos y ojos castaños. Era de constitución delgada pero de porte gracil y delicadas maneras. Vestía con la clásica ropa de ejecutiva empresarial color azul pálido.
- Dios les bendiga, señoritas, - Dijo de pronto la Duquesa- Como ya sabrán esta entrevista es para definir cuál de ustedes se quedará con el puesto de asistente de la Princesa Evangeline, sólo una de ustedes tendrá ese privilegio.
Rozaline levantó su mano y el Señor Bodgan se retiró haciendo una reverencia.
- Entonces, ¿quién de ustedes es Allison Harman?_ la pelirroja se levantó del asiento he hizo una reverencia_ Muy bien_ Continuó Rozaline_ En tu expediente figura que te graduaste con honores en una Universidad extranjera de prestigio internacional. Además dice que dominas seis idiomas de los cuales me llama la atención el mandarín, que es bastante difícil. Posees un doctorado en ciencias sociales y una maestría en historia universal. Tienes talento musical, dominas el piano, la flauta y además eres una excelente tenista. Realmente un prodigio señorita.
- Gracias su excelencia_ Dijo la chica con una voz clara y con aires de superioridad, haciendo una reverencia, tomó asiento una vez que la Duquesa se lo indicó.
- Entonces tu eres Christy Evans_ la joven de cabellos castaños asintió e hizo una reverencia mientras se ponía de pie._ Tu expediente también es muy impresionante, estás graduada en la mejor universidad de este país, vienes con una recomendación especial de la agencia que te envía. Dominas cuatro idiomas, por tres años fuiste secretaria personal de mi prima la reina Amelie I, veo aqui su carta de recomendación. Seleccionada estudiante de oro en nuestra Escuela Nacional de Protocolo y Buenos Modales, además de ser una excelente pintora.
Al igual que su compañera la joven se puso de pie e hizo una reverencia.
- Ya puedes sentarte. Realmente impresionante el trabajo que ha hecho el mayordomo Jhoseph. Pero muy a pesar de sus maravillosos talentos y logros, temo que aún debo comprobar ciertos aspectos de sus personalidades para decidirme por una de ustedes.
La Duquesa se levantó y caminó lentamente hacia uno de los enormes ventanales de la estancia. Una empleada trajo una bandeja con Té, le sirvió a cada una y dejó una bandeja con más te y galletas en una mesita cerca de la ventana donde estaba la señora.
- Nuestra familia, al igual que la mayoría de las otras de nuestra nación es cristiana. Tenemos una serie de tradiciones, principios y responsabilidades que cumplir. Nuestra Evangeline, mi queridísima nieta, es muy fiel en su fe y posee una educación digna de su rango, siendo la joya más preciada de nuestra familia y por supuesto de nuestro país. De más esta decir que ella junto a sus hermanos, el principe Rudolf y el rey George Richard II son la gloria y el orgullo de nuestra nación. De ahí el empeño de encontrar sólo la mejor de las candidatas para el puesto de asistente.
En ese momento se abrieron las puertas y entró en el despacho una joven vestida con un vestido muy largo de seda con Rosas hermosamente bordadas, sus brazos y manos Estaban cubiertos por completo por unos finísimos guantes y llevaba en el rostro algo parecido a un velo del mismo color que el vestido, que solo dejaba al decubierto unos hermosos ojos azul celestes. A su alrededor paracía emitir un resplandor de una pálida luz y en el aire se notaba un perfume de rosas que era imposible de olvidar, hasta se escuchaba un coro de voces aneglicales. Parecía la vívida imagen de un sueño. Las candidatas se quedaron paralizadas al verla.
- Pero, mi niña- dijo la Duquesa despertándolas de su ensimismamiento.- ¿No Habíamos quedado en que cuándo eligiera la candidata la podrías ver?
La princesa hizo una graciosa reverencia y con una voz muy dulce respondió:
- Bendiciones abuela. Disculpa mi falta de paciencia, pero ansiaba mucho conocer a las jóvenes que ostentan tan impresionantes logros y te ruego que me permitas el honor de quedarme para participar de tu decisión.
Era tan adorable su manera de hablar que la Duquesa, como sucedía siempre, no pudo negarle su petición. Evangeline tomó asiento junto a su abuela en un mullido sofá junto a la ventana.
- Tomen asiento, por favor. -dijo la abuela mientras les hacía una señal con la mano.
Las candidatas estaban tan impresionadas por la apariencia de la princesa que no se percataron que seguían de pie. Inmediatamente obedecieron. Se sentían extrañas ya que esa sensación nunca la habían tenido antes. La princesa tenía algo extraño, ¿sería solo el velo que cubría su cara?
La Duquesa comenzó a hacerles preguntas de todo lo que se puede preguntar en una entrevista de trabajo y más. Ambas tenían unos currículums excelentes y poseían basto conocimiento de cultura general, política y hasta deporte. A medida que preguntaba más se ponía más difícil la toma de una decisión definitiva y a Rozaline se le estaban acabando las preguntas.
Fué entonces cuando la princesa se levantó y le dijo algo a su abuela en tono muy bajo y esta extrañada, asintió se puso de pie y se marchó de la estancia.
Las chicas se pusieron aún más tensas y nerviosas particularmente Christy.
- Debo decirles que para mi es un honor que personas tan ilustres y doctas estén interesadas en trabajar conmigo. Mi abuela ya había preparado un cuestionario para cada una de ustedes y han respondido sus preguntas de una manera acertada; pero como al final será mi asistente me tomé la libertad de pedirle permiso para que me dejara el tema a mi como corresponde. Espero que no se sientan incómodas con mi presencia.
Incómodas? Era como si estuvieran paralizadas se sentía muy raro actuar de forma natural con semejante persona delante. La princesa era imponente y el hecho de no poder verle la cara te ponía a pensar un poco.
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El Secreto de la Princesa
RomanceEn la Gran Mansión Tharfield aguardan la llegada de las nuevas candidatas al puesto de asistente real de la Princesa, esperan que una de ellas tenga lo necesario para alcanzar a desempeñar tan importante trabajo. Descubre cómo sería una monarquía b...
