Ella había perdido a Shisui, a la persona a la que mas amaba y el único familiar que le quedaba, pero... igual que él ella era una Uchiha un tanto especial, una que sin saberlo tenía como objetivo volver a unir a dos de sus amigos.
Indra y Asura no eran los únicos que reencarnaron a través del tiempo para seguir con su rivalidad, había alguien más, alguien que estuvo con ellos en vida, aquella chica que siempre trataba de unirlos, aquella que hacía hasta lo imposible para parar con la rivalidad de los hermanos. Oshin siempre estuvo para ambos hermanos, los quería y odiaba que se pelearán y su deseo de terminar con eso fue tan fuerte que al igual que ellos, reencarnaba tratando de unirlos, y no sería la excepción en esta vida, dónde Naruto y Sasuke eran la reencarnación de los hermanos Ōtsutsuki.
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Ahí estaba ella, frente a la tumba de su hermano mayor, con el dolor más horrible que había sentido en su corta vida.
— Ojalá hubiésemos crecido juntos. — dejó aquellas rosas rojas y se quedó mirando su nombre, todos decían que se había suicidado, pero ella sabía perfectamente que no era cierto porque lamentablemente lo había visto, cada detalle, cada doloroso momento.
Escuchó pasos detrás de ella y giró la cabeza, viendo al mejor amigo de su hermano.
— Lo siento. — ella apretó los puños y soltó las lagrimas que había contenido.
— ¿Por qué? — Itachi sentía como su corazón latía con fuerza, le dolía ver a la hermana pequeña de su mejor amigo así. Ella se dió vuelta y lo miró directo a los ojos, él abrió los suyos de par en par.
— ¿Cómo... — los ojos de la niña tenían el mangekyo. Itachi activó los suyos, adentrandola a la dimensión de este, nadie debía escucharlos. — ¿Cómo hiciste eso?
— Lo estaba buscando, no volvió a casa y no me dijo nada sobre alguna misión. Mandé a mí cuervo a buscarlo y cuando lo encontró me conecté con él. — apretaba sus puños con mas fuerza, clavándose las uñas y sangrando. — Yo lo vi todo. — miró a Itachi con furia en los ojos, aunque no fuera hacia él. — ¿Por qué hizo eso? ¿Quién era ese hombre y dónde está?
— No puedo decírtelo ahora. — la niña se acercó a él y estampó su puño en el estómago del Uchiha.
— ¡¿Por qué no lo frenaste?! — le gritó y volvió a golpearlo, una y otra vez mientras soltaba sollozos. — ¿Por qué no mataste a ese hombre? ¡Voy a matarlo! — se llevó las manos a la cabeza, apretó su cabello con fuerza y soltó un grito desgarrador, se había contenido desde que "se enteró" de la noticia.
— No puedes, lo lamento. — Itachi no lo aguantó y también comenzó a llorar. — No puedo darte las explicaciones que buscas ahora, pero te prometo que pronto las tendrás. Confía en mí.
— ¿Cómo podría? — lo miró mientras se limpiaba el rostro de lágrimas.
— Porque tu hermano siempre te lo pidió. — la Uchiha bajó la mirada y asintió con la cabeza. — Mañana vete del recinto, di que te sientes mal o escapa de la aldea, pero mañana no estés allí.
— Está bien.
— No le digas a nadie lo del magekyo, no lo muestres nunca. Lo despertaste muy temprano y es muy valioso para muchos, estarán dispuestos a hacer lo que sea por obtenerlos.
— ¿Como aquél hombre? — preguntó apretando sus puños, Itachi asintió con la cabeza. — Bien, confiaré en ti.
Y es que era verdad, Shisui siempre le decía que podía confiar en Itachi, que él también la cuidaría si le llegase a pasar algo... Aunque nunca imaginó que realmente le llegase a pasar algo a él, a la única persona que le quedaba, a quien más admiraba y amaba.
Ahora no le quedaba más que confiar en Itachi y es que... ¿Qué otra opción tenía?