Jungkook estaba nervioso, hacia noches que no lograba conciliar el sueño y aquella no había sido distinta. La compañía que los preparaba para su debut le obligaba a vivir con todos sus futuros compañeros en una diminuta habitación, y entre el calor que hacía y los nervios de obligarse a si mismo a no meter la pata estaban acabando con sus dulces noches de verano.
Era el menor de todos ellos y no podía dejar de pensar que todos le tenían un ojo puesto encima. Sobretodo hoy que regresaba al instituto. Jin, el mayor, se había levantado un poco antes para prepararle el desayuno, pero por mucho que este intentara mantener una conversación con Jungkook, el pequeño estaba demasiado nervioso. Odiándose a si mismo por ello no era capaz de musitar más que monosílabos.
No podía dejar de pensar que todas las horas que perdiera estudiando los demás las iban a pasar practicando, dejándole a él atrás en el intento. Y si ya le costaba hacer amigos ahora tendría que hacerlo por partida doble, en el nuevo instituto y con sus futuros compañeros.
-¿No te gusta el arroz frito que te he hecho?-Se quejó Jin al ver que solo jugueteaba con la comida- He ido hasta la tienda de la vieja loca sólo para ti, dicen que allí venden el mejor kimchi de todo Seúl ¡Y tan siquiera lo pruebas! Tienes que comer o no vas a crecer, y una cara tan bonita como la mía solo se consigue con un buen desayuno.
Sabía que el mayor tan sólo se preocupaba por él e intentaba hacer broma, hacía poco más que un par de semanas que compartían piso, pero ya sabía que cuándo Jin tropezaba con las palabras no iba en serio.
Jungkook esbozó media sonrisa para que no se sintiera mal y empezó a comer. Ahora que había dejado a su familia atrás, Jin era lo más parecido que tenía a una figura paterna. Al menos cuándo estaban los dos a solas parecía que se preocupara por él y su bienestar, siempre le estaba preguntando si había comido o que si salía que no se olvidara la chaqueta. Pero cuándo estaban los demás Jungkook se sentía cómo el fantasma silencioso de la casa.
Jin insistió en llevarle en coche, así que ambos se marcharon dejando atrás los ronquidos de Namjoon y los chicos que se convertirían en su familia.
YOU ARE READING
Reflejo
FanfictionEl 2013 fue un gran año, especialmente para siete chicos. Pero vamos a remontarnos un poco atrás en el tiempo, cuándo los focos aún no iluminaban sus rostros, cuándo todo eran practicas y sueños. Justo en el momento en que dos chicos decidieron guar...
