El fin

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Lo primero que Horacio sintió al recobrar la consciencia fue cansancio, mucho cansancio. La sensación de pesadez fue seguida de sonidos opacos y lejanos que poco a poco se hacían más nítidos. A eso, sus ojos cerrados empezaron a captar luz, pero no tenía la fuerza para lograr abrirlos. La pesadez fue extendiéndose por su cuerpo, como energía, logrando dar sensación a sus extremidades. Y así fue sintiendo el ambiente cada vez más. Luego oyó voces, voces que no distinguía pero sabía que estaban ahí. Se esforzó por escuchar durante un momento cuando volvió a la inconsciencia.

La segunda vez que Horacio recobró la consciencia las sensaciones las captó mucho más rápido. Una vez más intentó abrir los ojos logrando parpadear un par de veces con mucho esfuerzo. Alcanzó a ver un amplio techo blanco antes de regresar a la inconsciencia una vez más.

La tercera vez que Horacio recobró la consciencia lo hizo debido a sonidos a su alrededor. Empezó a distinguir voces, entre ellos la de una mujer que parecía familiar. Se esforzó por abrir los ojos a través del cansancio y distinguió una mota naranja en medio del blanco.

- Está despertando, ¡rápido, una enfermera!

Horacio se preguntó por primera vez dónde estaba él, tratando de forzar su mente a recordar.

- E-Evans...- murmuró sintiendo la voz muy ronca.

- Tranquilo Horacio, todo está bien...- le habló la mujer a su lado, mirándolo con una mezcla de alivio y preocupación.

- ¿Qué pasó, qué hago aquí?- le preguntó.

El rostro de Michelle cambió a una mueca de seriedad. Se enderezó lista para responder.

- Que te vea un médico primero, Horacio. Luego te contaré todo.

De forma casi inmediata una médico y un enfermero entraron a la habitación, revisando sus signos vitales, reflejos, vendajes... ¿Él tenía vendajes? ¿Por qué?

Y recordó. Recordó a su hermano, aquel que se había ido, que había sido reemplazado por un monstruo, un payaso. Recordó a Pogo, usando a la mafia contra él y Conway. Conway... ¿dónde estaba?

- ¿Dónde... dónde está Conway?

Michelle volteó a mirarlo, notando su mirada confundida, sus manos en su cabeza vendada.

- Verás...

Y lo supo. Recordó la masacre en el monte, la reunión en el cni, la iglesia. Su hermano, hijo de Conway, y este último junto a él. Hablando, discutiendo. Un machete, un quejido, y fuego...

Y gritó. Gritó tomándose la cabeza con ambas manos, tratando en vano de sacarse los vendajes, recordando la sangre escapando del cuerpo de su jefe, de la risa del payaso, de sus gritos.
La médica y el enfermero parecían hacer estado esperando una reacción similar ya que actuaron con rapidez. Le inyectaron por medio de la vía intravenosa que tenía algún tipo de medicamento que lo relajó, llevándolo a una nueva inconsciencia.

Finalmente, la cuarta vez que Horacio despertó lo hizo de forma calmada, observando a Michelle a su lado, sentada sobre una silla y con ropa diferente.

- Evans, por favor...- le habló con voz adormilada producto del estado en el que se encontraba- por favor dime qué pasó con Gustabo, con Conway... estábamos en la iglesia y yo... y Pogo atacó a Conway y-

Michelle le tomó del brazo y le dio un apretón suave, y mientras sonreía suavemente habló. Le contó como los sacaron de la iglesia en llamas, los tres heridos, con graves quemaduras y una hemorragia por parte de Conway. Le contó cómo los trasladaron a un hospital privado, cómo los estabilizaron y los indujeron al coma, producto de las quemaduras y el dolor que les provocaba. Le contó como lograron salvar a Conway de la hemorragia producto del ataque de Pogo. Cómo Gustabo, sí, Gustabo despertó primero totalmente confundido, asustado, y cómo fue trasladado a un ala diferente en cuanto estuvo estable, empezando a recibir atención psicológica y psiquiátrica. Le contó cómo Conway despertó después, totalmente agotado pero obstinado y grosero como siempre. Le contó que preguntó por él y por Gustabo, y que ni bien se enteró de la situación quiso levantarse lastimándose en el proceso.

Y Horacio se puso a reír, a reír en medio del llanto que manifestaba el alivio que sentía. Michelle lo ayudó a pasarse a una silla de ruedas, y mientras recorrían el hospital le contó cómo habían pasado 3 meses y medio, riendo al notar la cara de incredulidad del hombre. Al pasar por una habitación Horacio notó un espejo y se observó. Notó vendajes en varias zonas de su cuerpo, incluyendo la cabeza, el hombro y brazo derechos y parte del muslo y pierna izquierda. Notó en su mejilla una cicatriz que no estaba ahí antes, marcándolo.

Lo siguiente que vio al entrar a una sala fue a un hombre ya mayor, recostado en una camilla leyendo un libro. También tenía vendas en varias partes de su cuerpo, y unas curiosas gafas de lectura en su agotado rostro.
Conway lo observó con una sonrisa suave, como sabiendo que ya estaba por llegar. No se le escapaba nada...
Y una vez más sus ojos se opacaron por el agua que dejaban caer.

La siguiente vez que Horacio lloró tanto fue cuando vio a su hermano. Gustabo claramente no lo esperaba por la sorpresa que mostró al verlo, pero eso no impidió que ambos se abrazaran con fuerza, bajo la mirada de Conway y Michelle, que observaban todo de lejos. Gustabo, al igual que Horacio y Conway, mostraba cicatrices que representaban una unión inolvidable.

La siguiente vez que Horacio lloró fue cuando se enteró que la operación de Volkov había salido bien. Habían estado esperando que se estabilizara para intentar operarlo, y lo había logrado. Esa vez Horacio no lloró solo, porque Conway lo hizo con él.

La siguiente vez que Horacio lloró fue de alegría, meses después, al ver a Conway quebrarse como un niño pequeño frente a la noticia de que Volkov había despertado y estaba recuperándose bien.

La siguiente vez que Horacio lloró mucho fue de tristeza, muchísimos años después, cuando Conway partió debido a su edad. Gustabo, Volkov, Michelle y Freddy estaban con él en ese momento.

El siguiente momento importante fue cuando Volkov partió, pocos meses después que Conway. Al final el ruso cumplió su promesa, siguiéndolo hasta el final.

Horacio se fue una tarde tranquila, años después, en casa, acompañado de su familia, su hermano, su esposa, sus hijos, sus nietos. Gustabo estuvo con él, esperando el momento. Horacio entonces recordó esta historia, y sonriendo se fue, feliz de poder volver ver al yayo, a Volkov, a Ivanov, a Torrente, a Leopoldo, a Leónidas, a sus amigos, seres queridos. Ya esperaría a Gustabo allá.

Fin

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⏰ Last updated: Aug 30, 2020 ⏰

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