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Es gracioso como algunas cosas pueden cambiar en un día e incluso en un segundo, ¿no?
Fue un martes, un día normal como todos los anteriores pero diferente a su vez, cuando un pequeño infante de rechonchas mejillas con rostro preocupado trotaba apresuradamente a su clase de manualidades.
El chiquillo al asomarse al aula correspondiente soltó un suspiro de alivio y se permitió relajarse un segundo, pies la víbora de su profesora -sobrenombre otorgado por él desde que recibió una reprimenda de su parte al llevar a la clase un sapito que encontró en el jardín— aún no llegaba.
A paso relajado camina hacia su pupitre al fondo, ese que por desgracia compartía con un compañero paliducho que no era de su agrado: Min YoonGi, un niñato que solía ser tranquilo y amigable con los otros niños, pero que, por alguna razón que no conocía, cuando se trataba de él no dejaba de fastidiarle.
¡Estaba harto de que picara sus mejillas con sus lápices! ¡Y no solo eso, también cada que estaba distraído o se levantaba de su asiento éste rayaba las esquinas de sus cuadernos con dibujos tontos! Le pisaba por debajo de la mesa, le hacía muecas, pegaba chicles masticados en su cabello, oh, y cómo olvidar cuando le robó el llavero que colgaba de su mochila, ¡él amaba ese llavero de patito! En conclusión: Min era un niño molesto y no iba a cambiar su opinión respecto a él.
Tomó asiento junto al blanquecino sin siquiera mirarle, lo cual era algo grosero considerando que el otro era su Hyung —YoonGi, por algún motivo desconocido para él, y que nunca se atrevió a preguntar, se retrasó dos años en la escuela, por lo que es mayor que el y eso lo convierte en un Hyung—. Su madre seguro le tiraría de las orejas y le obligaría a dar los buenos días, pero ella no estaba aquí y él no trataría de ser amable.
En lo que llegaba su querida profesora se dedicó a pensar en qué se compraría de merienda a la hora del descanso, ya que su mami no pudo prepararla ese día.
Un sándwich me vendría bien, o tal vez un cupcake...
—Hey, JiMin-ah. —su debate interno sobre comida se vio interrumpido por un sonriente YoonGi que le picaba la mejilla con un pincel.
JiMin frunció sus labios con disgusto y apartó el pincel de un manotazo. —¡Deja de hacer eso!
Esperen... ¿un pincel?
Otra vez no, por favor.
Con temor bajó lentamente su mirada del rostro de Min hasta el pupitre de éste y seguidamente al de los demás infantes, comprobando para su horror que todos, a excepción de él, tenían sobre este algunos materiales qie la víbora había pedido en la clase pasada.
Creo que está demás decir que JiMin los olvidó por completo, ¿no?
—No los trajiste. —más que una pregunta fue una afirmación. —Bueno, como buen y observador Hyung que soy, presentí que a mi pequeño y tonto JiMin-ah le pasaría algo como esto, así que traje un poco de material extra. —a Park le brillaron los ojos con esperanza. —Aunque... —esperanza que se esfumó al ver la sonrisa de YoonGi. Oh, no. —luego me deberás un favorcito.
JiMin bufó. Ahí estaba otra vez el Min que él estaba acostumbrado a ver, ya se le hacía raro ver tanta bondad en él.
—Supongo que está bien. —acepto sin más opción tomando los materiales que el mayor le ofrecía. —Igual, ¿qué se supone que haremos?
—Has estado muy distraído últimamente, bobito. —dijo el pelinegro dándole una mirada de falsa decepción mientras negaba con la cabeza, burlándose de él, aunque a JiMin no le daba ni una pizca de gracia que trataran de tomarle el pelo. Como sea, haremos un marco para fotos, sencillo. Será un regalo para nuestros padres o algo así. —explicó encogiéndose de hombros.
El menor no preguntó más y dirigió su atención a la profesora que acababa de hacer acto de presencia y daba por empezada la clase.
Los siguientes veinte minutos se basaron en pegar algunas paletas de helado entre sí y seguidamente pintarlas.
—Niños, por favor vayan cortando un pequeño cuadrado de cartón para pegarlo en la parte trasera de las paletas cuando sequen. -pidió la profesora con su típica cara de víbora —desde la perspectiva de JiMin—.
Inmediatamente, como si se tratasen de pequeños robots diseñados para aquello, sus compañeros tomaron sus tijeras y empezaron a cortar el cartón. JiMin solo podía mirar con frustración las tijeras de los demás, sintiéndose limitado y sin saber qué hacer ya que no traía las suyas consigo.
Su mirada pasó al niño a su lado, el cual se veía muy tranquilo haciendo su trabajo, claro, si exceptuamos que debajo de la mesa no dejaba de patear al pobre de Park como si fuese un balón de fútbol.
JiMin lo intentaba, de verdad que intentaba ser amigo de Min o al menos soportarlo. Una vez le preguntó el porqué de su comportamiento hacia su persona siendo que él nunca le había hecho nada malo desde que se integró en el curso ese año, pero el mayor solo le miró con una ceja enarcada y respondió un "no sé de qué hablas, mocoso". ¡Mocoso! ¿Cómo podía llamarle así?
—YoonGi Hyung, ¿podrías prestarme tus tijeras?
El mayor detuvo sus acciones al escuchar a JiMin llamarle "Hyung" siendo pocas las veces que éste se dirigía hacia él de forma respetuosa.
Al ver al pequeño que solo le mostraba su carita perro mojado no puedo evitar pensar en que era muy gracioso, tal vez hasta tierno.
Lindo, quiso decir.
Un pensamiento fugaz cruzó por sus pensamientos, una idea que parecía tan genial en su mente que le hizo embozar una gran sonrisa que amenazaba con partir su pequeña cara en dos. La sonrisa de YoonGi era linda, o al menos eso hubiera opinado JiMin si esta no estuviera salpicada con algo de maldad.
—Yo te prestaré mis tijeras con una condición, JiMin.
Pero qué pesado.
—Escúpelo. —sus cejas se fruncieron.
Yoon soltó una pequeña risilla. —Te las daré solo si eres mi novio.
《Solo si eres mi novio.》
Cinco palabras que hicieron a JiMin dejar de fruncir su ceño para levantar sus cejas en un gesto de sorpresa, abrir sus ojos más de lo normal y cubrir su boca dejando escapar un jadeo. Tan dramático.
—¿Es-estás... bromeando? —alcanzó a decir el cachetón hecho cereza.
—Nop. Si quieres las tijeras sé mi novio, JiMin-ah, eres muy gracioso.
Lindo, quiso decir.
El menor aún en su estado de estupefacción balbuceó algunas palabras inentendibles. No podía creerlo, Min, el niño con complejos de gato-fantasma estaba pidiéndole ser su... novio ¡a cambio de unas tijeras! ¿Qué clase de broma era esta?
—¡J-Jisoo, prestame tus tijeras! —gritó a la niña que solía sentarse unas mesas delante de él, levantándose para correr rojo de vergüenza.
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TIJERAS 가위 YOONMIN
Fanfiction-YoonGi Hyung, ¿podrías prestarme tus tijeras? -Te las daré solo si eres mi novio. [❁] Contenido homosexual. [❁] YoonMin [❁] JiMin ↬ bottom. [❁] YoonGi ↬ top. [❁] Parejas secundarias. [🌵] Todos los derechos reservados, prohibidas adaptaciones.
