Prólogo.

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Cuando el sol comenzaba a esconderse, la tímida luna se asomaba para ocupar su lugar y una estrella orgullosa de su belleza se apresuraba siempre para ser la primera en brillar bajo del cielo naranja.

Cada noche era igual, las demás estrellas se quejaban por el egoísmo de su compañera, ella alegaba que no era su culpa ser tan deslumbrante, la luna estaba cansada de pedirle consideración por las demás pero siempre era en vano e imposible.

"Castigala" decían todas al unísono, "Que aprenda la lección".

-Escucha, Joseph. -Dijo suavemente la luna. -Tu narcisismo está llegando muy lejos.

-¡No es mi culpa ser hermoso!- Exclamó enojada la estrella.

-Intenta amar a alguien que no seas tú. Tal vez así sepas lo que significa sentir empatía, tomar en cuenta a las demás estrellas.

-Lo haré cuando exista alguien que brille más que yo.

La luna decepcionada suspiró, había querido darle una oportunidad para cambiar de parecer, pero al ver su ego decidió que era lo mejor castigarla. Cada estrella era importante para ella y alejarla de ese modo la deprimía demasiado pero necesitaba educarlas para que pudieran coexistir con armonía. La luna beso a la estrella y con este beso se despidió de ella, Joseph no sabía qué estaba pasando hasta que su brillo se apagó y con rapidez descendió al planeta, asustada pidió ayuda a su dueña pero fue incapaz de emitir algún ruido y de repente todo se apagó.

Un zumbido hizo que abriera los ojos.

Sus manos intentaron aliviar el dolor de cabeza haciendo presión sobre ella, apretó los ojos como si estuviera despertando de un mal sueño y miró a su alrededor, sin duda no era el cielo.

Extendió las palmas de las manos, quiso gritar aterrado pero se tapó él mismo la boca.

"¿Qué es esto? ¿Manos? ¿Tengo una cara? ¡¿Y piernas?!"

Como si se tratara de una pesadilla corrió hasta encontrarse un charco de agua que apenas estaba iluminado por un faro de luz y se observó.

"Al menos sigo siendo hermoso"

Peino sus rubios cabellos hacia atrás y aclaro su voz..

-¿Y ahora qué? -Le pregunto a luna, por supuesto ésta no le respondió.

Escucho carros a los lejos. Estaba cerca de la ciudad.

-¿Estás bien? -Una voz dulce lo hizo darse la vuelta.

Estrella Perdida. ✨(hyunin)✨Des histoires addictives. Découvrez maintenant