Única Parte

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Carla miraba el atardecer desde su fría y oscura habitación, como era costumbre cada 24 de Septiembre, pues para ella, el atardecer de aquel día en específico era mucho más hermoso que cualquier otro.

Todos los habitantes de aquel lugar sabían perfectamente que no debían molestar a la chica a dichas horas, si querían hablar con ella tenían que esperar a que el atardecer desapareciera por completo, por lo que el señor Williams esperó frente a su puerta pacientemente, y llegada la hora entró a la habitación encontrando a la chica sentada frente a la ventana mientras observaba una vieja fotografía.

- Carla, no quiero que te tomes mal lo que voy a decirte pero - El señor Williams hizo una pausa antes de seguir - Ya han pasado 4 años, ¿No crees que ya es hora de olvidarlo? - Le preguntó sentándose en la cama mientras ella giraba para verlo.

- Es complicado - Respondió la chica sonriendo con melancolía - ¿Ha escuchado alguna vez sobre la leyenda del hilo rojo? - Preguntó Carla mirando fijamente al señor Williams, como respuesta solo obtuvo una mirada confusa por lo que siguió - Cuenta la leyenda que existe un hilo rojo invisible que conecta a aquellos que están destinados a encontrarse sin importar el tiempo, lugar o circunstancia. El hilo puede estirarse o enredarse pero jamás puede romperse.

- ¿Por qué me dices esto?

- Porque es lo que Francisco me decía siempre, lo repetía a cada instante, yo era su hilo rojo y él el mío, y eso es algo que jamás voy a poder olvidar.

- ¿Por qué siempre miras el atardecer de este día siempre? Jamás miras los demás. ¿Que tiene de especial este día en específico? - Preguntó el señor Williams tratando de cambiar de tema.

- Porque el declaró este día como el del atardecer más bello - Respondió Carla guardando la vieja fotografía en una pequeña caja decorada por ella misma - recuerdo que ese día fuimos a la playa, él por alguna razón estaba demasiado callado ese día, pero no dejaba de sonreír y de demostrarme lo grande que era su amor por mi.

- ¿Pero, por que este día, me refiero al 24 de Septiembre? - Volvió a preguntar el señor Williams sin enterder por completo.

- Él de alguna manera sabía que no volveríamos a vernos, sabía perfectamente que era el último atardecer que veríamos juntos, aún así decidió no decirme nada, tal vez pude haberlo evitado, tal vez pude haberme quedado más tiempo a su lado - Respondió Carla mientras su voz se iba haciendo cada vez más baja mientras algunas lágrimas rebeldes caían por sus mejillas sonrojada.

- ¿Aún me culpas por eso?

- Por supuesto - Respondió mirándolo - Ustedes lo apartaron de mi lado - Dijo calmando se un poco.

- Solo buscábamos tu bienestar, siempre lo hemos hecho

- ¿En serio? - Preguntó sarcástica - Pues déjame decirte lo que pienso. Pienso que antes debieron preguntarme que era lo que me hacía sentirme bien. Tal vez ustedes no lo entendían pero yo estaba feliz a su lado, se los dije miles de veces pero jamás pudieron creerme. Éramos bastante felices juntos.

- Carla, debes olvidarlo, olvida todo lo que pasó, si lo haces podrás irte. Te lo prometo - Dijo Williams en un tono comprensivo y triste a la vez. Esa chica se había ganado su cariño y odiaba verla sufrir.

- Doctor, si esa es la condición para salir de este lugar, le recomiendo que se acostbre a verme seguido, porque no pienso olvidarme de él, tampoco de las palabras que me alejaron completamente de su lado - Carla se levantó y se dirigió a la puerta a paso apresurado - Si me disculpa, es hora de la cena - terminó de decir para después salir por completo de la habitación y comenzar a caminar hacia el comedor mientras lloraba y recordaba aquellas hirientes palabras "la esquizofrenia logró controlarse, o volverá a sufrir de alucinaciones aunque tendrá que quedarse un tiempo para asegurarnos de eso."

- Hey.

Una voz bastante conocida hizo que la chica detuviera su paso.

- Francisco - susurró ella aún sin ser capaz de girarse para ver a aquella persona.

- Ya no sufras más, te he dicho que odio verte llorar si no es de alegría.

Dicho esto la chica sonrió enormemente y se encontró al fin con aquellos ojos azules que tanta falta le hacían.

- Te extrañé demasiado - Dijo Carla lanzándose a los brazos del chico ganándose una mirada extraña y confusa por parte de los demás pacientes de aquella clínica psiquiátrica pues no era normal (ni siquiera para aquellos que estaban locos) ver a una persona abrazando al aire.

- Carla, recuerda que nos une ese hilo invisible que nadie podrá romper jamás. Nadie evitará que nos veamos una y otra vez, ni siquiera esos estúpidos medicamentos

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Hola!! Espero que les haya gustado mucho esta pequeña historia, la escribí hace un año y no estaba segura sobre subirla o no, si quieren mas historias de este tipo haga meló saber.

【Un Amor Inquebrantable】Stories to obsess over. Discover now