¿Tú qué miras?

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Hoy es mi primer día de clases, me siento feliz y también un poco asustada en esta nueva escuela. Ya nos han explicado las normas y el programa de asignaturas. Todo marcha bastante normal hasta que miro a mi derecha.

Huy, no sé qué pasa, mi corazón está latiendo muy fuerte. ¿Quién es ese chico? Que perfil tan masculino tiene, creo que lo voy a dibujar en lo que la profesora sigue hablando.
Muy bien, la silueta primero y ahora la forma de los ojos …
¡Ay, no! Trágame tierra, me pilló mirándolo embobada.

Que hermoso es, con esos ojos almendrados y su pelo negro azabache que contrasta perfectamente con esa piel de porcelana.

Está tomando un aspecto de curiosidad, casi puedo notar como me pregunta con la mirada:
¿tú qué miras?
No, no puedo seguir con esto. He cambiado la vista. ¡Qué vergüenza! Debe pensar que soy una loca acosadora mirona de chicos. Pero en realidad nunca había visto a alguien como él.

Está escribiendo algo en su cuaderno, pero … nadie más copia nada. ¿Será que la profesora ha dicho algo de lo que no me he enterado?
Creo que voy a vomitar, me estoy poniendo muy nerviosa, ah y el muy engreído hasta se sonríe. No, no tranquilízate Eliza, no debe ser lo que estás pensando, cálmate y no empieces con tu paranoia, mejor miro por la ventana.

Si, es mejor mirar el paisaje, el césped recién cortado … ¡Wow! ¿Qué fue eso? Algo me acaba de pegar en la cara.

Volteo hacia el chico sorprendida y él me indica con una señal que mire el piso. Había un papel estrujado. Lo tomo y tardo unos segundos en abrirlo, seguro que es una especie de nota insultándome, seguro que le ofendió que lo estuviera mirando. Sí, reconozco que fui algo evidente, pero la culpa es de él por colocar esa expresión tan interesante en el rostro.

¿Quién sabe? A lo mejor yo le gusto también y me está escribiendo para que nos conozcamos en el recreo, sí, debe ser eso porque, si no, ¿por qué se sonreiría.
Uno sonríe cuando le gusta algo o se siente bien con alguien ¿no? Ah, yo qué sé.

Las manos me sudan a chorros, a tal punto que comienzo a mojar el papel que aún sostengo en ellas, me pone muy ansiosa saber qué dice, pero no quiero parecer desesperada ante él.

Tengo que darme mi lugar… ok no puedo más. Comienzo a abrirlo lentamente con una expectación que me consume, pero que sorpresa me llevo cuando capto el mensaje enviado por medio de letras bien dibujadas:

“No te molestes, soy gay. ¿Amigos?”

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N.A:
Aquí dejo la primera historia, espero les guste.
La verdad es que estas cosas pasan y una se pregunta ¿Por qué?

¿Les ha pasado algo parecido?

¿Por qué a mí?Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora