Tirada en mi cama, en una remera extra grande color azul turquesa y un short de jean bastante desgastado. La brisa del aire acondicionado se estrellaba en mi cara refrescándome y evitando que las olas de calor del exterior de mi casa me maten. No me mal interpreten, yo amo el calor del verano la cual es mi estación favorita. Por lo que siempre me pregunto ¿Quién podría preferir el abrumador frío antes de que estar en shorts tomando helado? Definitivamente nadie quien tenga un poquito de cordura... Pero este día en especial, había un calor capaz de freír un huevo en la acera. Las paletas de helado de mi refrigerador se habían acabado ya hace bastantes horas y salir en busca de camión de helados no era una opción, ya que, aunque no soy de chocolate los bombones como yo se derretirían a penas al entrar en contacto con los fogosos rayos del sol.
Extendí mi mano sudorosa hasta el escritorio y agarré mi celular.
Deslice mis dedos por la pantalla. Entré a Instagram, revisé las historias y no había nada interesante. Chicas hermosas subiendo sus fotos en la playa, que, normalmente eso me habría bajado la autoestima, pero hoy tenía mucho calor como para pensar en ello. Por otra parte, también había memes de las personas que no salimos de la ciudad y estábamos muriendo de calor.
De repente mi tono de ''palomitas de maíz'' me avisó que recibí un mensaje de WhatsApp.
Por un momento pensé que podría haber sido alguien interesante, pero simplemente era un mensaje de mi papá.
Papi: Hay un concurso de escritura, debes anotarte, este es el link www.concurs.literat.com.
Yo: mis novelas no son lo suficientemente buenas, gracias, pero no.
Hasta solté un bufido por lo absurdo que sería que yo me inscribiera en algo así.
Si, durante toda la preparatoria me dedique a escribir. Al escribir novelas de amor, podía vivir romances que no vivía en la vida real. Me gusta imaginar finales felices mientras esperaba mi verdadero ''vivieron felices para siempre'', aunque las probabilidades de que eso termine pasando eran de una en un millón. De cualquier manera, el romance más allá de las páginas de wattpad donde leía no estaba entre mis prioridades, debía enfocarle toda mi atención a crear chicos perfectos que nunca existirían. Pero que me robaran más de un suspiro.
No es que me considerase muy fea, de hecho, creía que yo era una chica promedio. Solo que mis amigas si eran muy hermosas, y al lado de ellas yo no resaltaba tanto como quisiese. De cualquier forma, por más bajo que estuviese mi autoestima, mi ego se encontraba bastante bien cuidado.
Y para que el mismo no fuese afectado prefería mantenerme alejada de situaciones que pudieran afectarlo o dañarlo, como perder un concurso literario.
Volviendo al problema, digo, tema de chicos, mentiría si digo que nunca tuve pretendientes, pero mis admiradores no cumplían mis expectativas nivel 'lectora', y los que sí lo hacían no cambiarían por la protagonista, como en las historias cliché. O tal vez simplemente no había nacido para ser la narrada, solo la narradora.
Volviendo a mis novelas, mi papá era mi mayor fan, uno de los únicos de hecho, ya que mis historias en wattpad no llegaban ni a 10 lecturas.
En mi defensa, es difícil crecer en esa comunidad.
De repente recordé aquella vez en primer año de secundaria, había acabado mi primera novela. Era malísima, con una débil y terrible narratoria, con personajes vacíos carentes de personalidad. No pensaba que nadie se enterara, pero papá me encontró haciéndole una portada y me obligo a contarle. En menos de dos horas se descargó la app y comenzó a leerla. Para la siguiente semana la había mandado a imprimir para guardarla como recuerdo.
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Escribiendo un verano. [editando]
Teen Fiction¿Que pasaría si un día despiertas con la noticia de haber ganado un concurso en el que ni siquiera te anotaste? ¿Aceptarías pasar las vacaciones lejos de tu hogar para disfrutar de un premio que no pediste y del cual te rehusaste a aceptar? Un best...
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