"¿Por qué no un descanso? "
Esa pequeña isla perdida en el mar oculta una oscura tradición, atrapada en el pasado, tus pesadillas serán tentadoras
Gentes, ignorantes
Consecuencias, fatales
𝘏𝘪𝘴𝘵𝘰𝘳𝘪𝘢 𝘰𝘳𝘪𝘨𝘪𝘯𝘢𝘭, 𝘯𝘰 𝘢𝘥𝘢𝘱𝘵𝘢𝘤𝘪𝘰𝘯...
Oups ! Cette image n'est pas conforme à nos directives de contenu. Afin de continuer la publication, veuillez la retirer ou mettre en ligne une autre image.
Cuenta la leyenda que aquel lugar, conocido como La isla de la Luna, hace miles de años constaba de una forma esférica perfecta e idéntica a la de nuestro tan bello satélite, sus habitantes adoraban y veneraban a este como un Dios capaz de obrar milagros, sin embargo un accidente fatal le costó la vida a muchos inocentes, se dice que, hace no tanto como años tienen las estrellas, una vez el pueblo de la luna no pudo satisfacer los caprichos de su adoración, y por tanto fueron castigados, gran parte de la isla se hundió bajo el basto océano, dejando solo un rastro de escombros y llantos alrededor del nuevo aspecto de la isla, una Luna Menguante. Todos los meses, cuando la Luna rozaba con sus bordes la oscuridad de la noche, casi mimetizándose con el entorno, era momento de celebración, en un gran altar dentro de un templo de piedra muy antiguo, construido en la punta más alta de la isla, se ofrecían a su Dios alimentos para que, de esta manera, volviera a iluminar las noches un mes más. Y en uno de estos ciclos, cada año, una gran fiesta se realizaba en su honor, farolillos colgaban de las casetas, ropa tradicional del lugar vestían las gentes, y como invitada de honor la gran Luna Nueva esperando para volver a iluminar los cielos nocturnos.
No fue otro lugar al que nuestros amigos del Inazuma Japón, recientes ganadores del prestigioso torneo de fútbol frontier internacional, se retiraron en previo inicio de las vacaciones de verano, el sol, la playa y ese descanso que realmente necesitaban, era la forma que tenían de demostrarles su gratitud, se merecían unas buenas y pagadas vacaciones. Se alojarían en una pequeña residencia para turistas a pie de playa, aunque también algo alejada de la única población que habitaba la pequeña isla. Se instalaron con facilidad y no tardaron en salir a explorar la zona.
Una chica de no más de metro sesenta de altura observaba a los jugadores con curiosidad, los conocía muy bien, había visto todos los partidos del torneo y estaba maravillada de poder conocerlos en persona, solo le faltaba eso mismo, acercarse y decir un simple "Hola", pero le costaba, hablar con sus ídolos no es algo que se pueda hacer todos los días, y sentía miedo.
— Hola, ¿eres de por aquí? —el capitán del equipo como siempre tan oportuno, se acercó a la joven sin que ella misma pudiera darse cuenta y la sorprendió con un susto—. Me llamo Mark Evans, nuestro equipo esta de vacaciones en esta isla y me preguntaba si podrías indicarnos un lugar donde poder jugar al fútbol.
La cogió totalmente por sorpresa, claro que sabía de quien se trataba, no hacia falta ver más de una vez su sonrisa para reconocerle, pero justamente por aquella sorpresa imprevista sus acciones se volviendo inexistentes y apenas podía apartar la mirada. Unos minutos más tarde, tras comprobar que estaba bien y al menos respiraba, algún curioso más del Inazuma Japón se acercó a mirar, eso empeoró el estado de shock de la única niña presente en ese medio círculo.
— Es...un sueño hecho realidad, el ganador del torneo mundial está aquí... —sus palabras eran casi inaudibles por su forma de tartamudear, pero los más cercanos a ella lograron entenderla cosa que les provocó una ligera risa—. ¡E-es un placer conocerles! Mi nombre es Raylen Da...Dawson.