Prólogo

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Caminando entre las multitudes de estudiantes emocionados porque estaban a tres meses de graduarse, se encontraba Kimberly, una chica callada que tenía amigos por su inteligencia y su comprensión que en ciertas ocasiones donde cada joven necesitaba ser escuchado ella siempre estaba dispuesta a dar consejos y ser la mejor persona que jamás hayan conocido.

Dando pasos al frente se encontró con una de sus amigas más íntimas que justamente conocía desde primer año de secundaria.

Una sonrisa adornó su rostro cuando vió a la chica llamándola.

A paso rápido se dirigió donde estaba la amiga esperándola.

“Pensaba que no ibas a venir hoy” Habló María “¿Porqué tardaste tanto?” Volvió a dirigirse a Kim quien debía una explicación a su amiga.

Titubeó un poco antes de decir lo que la otra persona quería escuchar.

“Es que... ” En el preciso momento en que se disponía a brindar una respuesta el timbre sonó.

Las dos dejaron la conversación para después y se dirigieron a su salón. Este parecía no ser un día normal para nadie porque no sabían que algo inesperado estaba a punto de ocurrir.

Aparentemente una chica con una cara dulce y una melodiosa voz se encontraba observándolas desde el momento en que entró por la puerta hasta que las dos chicas se marcharon.

La chica sentada en la banca cerca de la dirección parece haber cambiado su expresión de alegría a tristeza que se podía notar en el aire que se respiraba en ese momento.

Sentada en una banca cerca de la dirección veía como un maestro se aproximaba a ella por lo que tuvo que cambiar su expresión nuevamente.

Se levantó de su banca y se paró frente al maestro quien sabía que era una chica transferida por razones que ya estaba enterado un día antes que ella llegara por primera vez.

La chica habló con el maestro y después de que terminaran de hablar ambos se dirigieron al salón para presentarla con sus compañeros.

•••

Medio minuto después.

Cuando el maestro entró al salón dijo a la chica que esperara afuera mientras explicaba su situación.

En el salón de clase

Todos los chicos pararon de hablar y de hacer lo que estaban haciendo cuando el maestro cruzó la puerta.

“Buenos días a todos, hoy tenemos en el colegio a una alumna nueva. Fué transferida de una escuela muy cercana. Espero que se lleven bien con ella.” Les explicó el porque de su transferencia, mientras todos se veían emocionados por conocer a la chica.

El maestro abrió la puerta e invitó a la chica a pasar.

Kimberly estaba distraída con la tarea que no había hecho. En su afán de completarla no ponía atención a la nueva compañera que ingresaba.

La chica atravesó la puerta, por lo que los chicos estaban más que interesados en conocerla. Su aspecto denotaba cierta dulzura, misterio y belleza que era mucho más de lo que pensaban todos.

Kimberly había terminado lo que le faltaba y dejó sus cuadernos abiertos mientras alzaba la mirada para encontrarse con una chica hermosa, cabello deslumbrante, una piel que brillaba con la luminosidad de los rayos solares en esa mañana.

Una extraña sensación recorrió todo su cuerpo. Se tensó y su corazón empezó a latir más rápido de lo normal. En pocas palabras había quedado impresionada con la mirada tan profunda de la chica. El hecho de su presencia en aquel salón fué extraordinario.

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