- ¡Valentina!- grité a todo pulmón.
- A ver idiota, son las seis de la mañana- habló la rubia.
- ¿Qué? ¿A caso me quieres dejar sorda?- dijo Valentina al salir del baño.
- No, lo que quería era que te movieras un poco allá adentro- le sonreí a ambas.
- ¿¡Por qué no se calaman de una vez!?- dijo la morena aventando una almohada a las tres.
- Que vergüenza vivir con vosotras- rió la del pelo negro.
Le devolví la sonrisa y le tiré la almohada en su rostro.
Todas las mañanas ocurría lo mismo, eran gritos e insultos de parte de todas.
- ¡Señoritas!- miramos a la señora Brown- Valentina anda a cambiarte; Bella recoge esa cosa del piso; Ariadna no insultes; Anabell deja de gritar y vístete y tú- me miró a los ojos- entra al baño de una vez.
- ¡Kendall señora, Kendall!
[...]
Ya nos encontrábamos sentadas en la mesa del comedor desayunando tranquilamente como chicas decentes.
Miraba una y otra vez la tostada con mermelada que tenía delante de mi.
Todas teníamos colocados nuestro uniforme, que por más que fuera desagradable tendríamos que llevarlo puesto.
- Nuestras mañanas son un poco locas, ¿no creen?- dijo Bella, la pelinegra de ojos oscuros.
- Si con eso te refieres a que los vecinos ya nos tienen ganas, pues sí- habló Valentina, rubia de ojos verdes.
- No exageres Vale- masculló la morena de ojos completamente negros, Anabell.
- Ella tiene razón, ya son muchas las veces que han venido a quejarse- esta vez habló Ariadna, rubia de ojos verde hermana de Valentina.
Las peleas de mañana eran muy normal y cotidiano entre nosotras. Nos queríamos mucho pero a veces sacábamos a la luz nuestra peor manera de ser.
Todas se me quedaron mirando atentamente, ya que yo era la única que no había emitido mi una sola palabra.
- Es cierto, deberíamos llevarnos mejor- hice una pequeña mueca.
Ariadna iba a comenzar a hablar pero justo en ese momento a apareció la señora Brown.
- Por lo que veo ya estáis más tranquilas- sonrió- Venía a decirles que es posible que mañana venga el nuevo.
- ¿Cómo que el nuevo?- me crucé de brazos y arrugé mi frente.
- Sí...- hizo una breve pausa- Es que un hombre me contactó por internet para ver que podía hacer por él. Y le voy a alquilar la última habitación que está vacía. Él es el nuevo profesor de un colegio que está muy cerca se aquí.
- A ver señora, usted nunca se va a aprender mi nombre ¿verdad?- dije en tono molesto.
- No pienso- sonrió.
Siempre hacia lo mismo, me trataba como si fuera solo un estorbo en esa casa.
- Lo más seguro es que sea un viejo de esos panzones que les encanta echar la siesta- dijo Valentina.
Todas las chicas estaban entretenidas pensando cuando escuchamos el claxon de un auto desde fuera.
Rápido tomamos las mochilas que se encontraban en nuestras respectivas habitaciones y salimos.
Nos encontramos con el auto del novio de Anabell. Éste al verla la tomó de la cintura y la besó o más bien la succionó.
- ¡Qué asco!- dijo Ariadna con una mueca en su rostro.
Las demás solo nos limitamos a sonreír por lo bajo y subirnos a el auto.
[...]
Las chicas se despidieron de mi y se fueron hasta su respectivo nivel de la universidad.
Cuando estaba cerca de llegar a mi casillero sentí la voz de mi mejor amigo Zyan.
- ¿Quieres saber cuál es la última, la exclusiva?- sonrió como un niño pequeño.
- Cuenta enano- le devolví la sonrisa.
- Pues...- hizo una minúscula pausa- ¡Tengo novio Ken!
- Que magnífica noticia enano. Y dime, cuéntame de él.
- Es maravilloso y hermoso. Tiene unos ojos que son preciosos, todo él es perfecto- mordió su labio inferior.
- No sabes cuanto me alegro enano mío. Es genial que hayas encontrado a alguien así- sonreí.
Zyan era mi mejor amigo desde que lo conocí el primer año en esta universidad. Muchas chicas andaban detrás de él ya que es guapísimo, tiene unos maravilloso ojos grises y un espléndido físico pero es gay.
Estuve hablando con él unos cuantos minutos más hasta que sonó el timbre que indicaba el inicio de las clases.
Las clases en este lugar eran un fastidio. Eran horas y horas escuchando a los profesores hablar hasta más no dar.
Cuando era el horario del almuerzo salí de mi salón y me encontré con las chicas ya sentadas en una mesa esperándome.
- Hasta que al fin llegas no.
- Nunca vas a cambiar ¿verdad Bella?
- Algún día, algún día; pero ahora no- dijo con desinterés.
Miré detenidamente la bandeja que ya antes había recogido. En ella había una manzana roja casi opaca, un jugo artificial de durazno, un panecillo bastante pequeño y algo que parecía ser una gelatina multicolor.
- Como que hoy no tenían muchos deseos de cocinar por lo que veo. ¡Menudo almuerzo!- dije totalmente indignada.
- Deberías estar acostumbrada Ken- habló Ariadna.
Ésta pinchó con su tenedor la "gelatina" y se quedó pegada a éste como un adhesivo.
- ¡Qué rico!- dijo Anabell y todas hicimos una mueca de asco al ver aquello.
Desde el fondo del comedor escuché una voz llamarme desde lejos, y de la forma en que más odiaba que me dijeran.
- ¡Pelirroja! ¡A caso eres sorda pelirroja!- lo hacían solamente para molestarme.
No quise seguirle el juego y continué en lo mío como si no hubiera pasado además.
Sentí una mano en mi hombro y rápidamente me giré para quedar frente con frente a Brad, un... conocido.
- ¿No escuchas linda?- dijo con su insoportable sonrisa.
- Para que escucharte, si nunca tienes nada interesante que decir.
- Quiero descubir los secretos de esos profundos y hermosos ojos azules.
- ¿Qué es lo que quieres Brad? No estoy para tus tonterías.
- Calma tus humos pequeña. Solo venía a pedirte una cosa.
- Pues dilo de una vez por todas por favor- mostré una sonrisa falsa.
- Quería invitarte a una fiesta hoy, o sea, que fueras mi pareja.
Me quedé en silencio durante unos minutos pensando detenidamente si aceptar o no su propuesta.
- Y...¿Qué me dices?
- Vale, acepto tu invitación.
- ¡Gracias, gracias, gracias!- no paraba de repetir- Verás que no te arrepentirás.
Se acercó a mi rostro y depositó un beso en mi mejilla para luego irse con una sonrisa de niño cuando le regalaban un dulce.
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Espero que les guste esta nueva historia. Pienso ponerle mucho empeño y cariño para que salga tal y como tengo planeado.
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Una Pelirroja [En Proceso]
Novela JuvenilLa vida de una pelirroja en unos cuantos capítulos. Engaños, mentiras, resentimiento, tristeza; era lo que espera a Kendall Jones. Su vida cambia con la llegada de Lukas Davis. Dicen por ahí que no hay que juzgar a un libro por su portada, y ese f...
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