Insomnio

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-¿Por qué te fuiste? ¬¬-dije en acto de presenciaLa habitación que nos rodea se volvió humo y aparecimos en un cuarto de color blanco. Mi cuerpo se empezó a inquietar. No tengo problema con eso solamente no aguantaba el silencio largo entre nosotros. Ella suavemente empieza a tomar asiento mientras la contemplo. Me mira los ojos como si yo fuera el entrevistado, como si supiera que no tengo ningún control en mi subconsciente.-Yo nunca me fui...-dijo después de hacer una pausa y antes de empezar a hacer una pequeña risita –solo no me ves.No puedo más, así que explote. Me levante bruscamente de la silla haciendo que está cayera.-¡No me vengas con eso, tú sabes de que hablo!-Grite, sentía como la rabia se me agolpaba en la garganta.Las lágrimas cayeron por mis mejillas hasta llegar a mis labios, pude sentir el sabor salado unido con la desesperaciónUn segundo después pude sentir algo cálido apoyado en mi mejilla, la mano de ella frotaba las lágrimas haciéndolas desaparecer, su toque me devolvió a la realidad, un sentimiento conocido hundió mis sentidos. "así se sentía cuando estaba viva", pensé.Empecé a llorar de nuevo, mi visión se puso borrosa, su rostro, sus hermosos ojos azules y su melena castaña desaparecían con cada lágrima que emergía.Pronto me halle echado en mi cama con el suave sonido de la música de mis audífonos que se hallaban desparramados en el suelo. Mi mandíbula no paraba de temblar ante mis esfuerzos de retener el llanto mientras mi cuerpo en la desesperación no pudo más que encogerse en sí mismo. No pude conciliar el sueño esa noche. Mis memorias y emociones estaban muy destrozadas para dormir. Solo podía mirar al techo y repasarlo como he hecho miles de veces perdiendo el sentido del tiempo. Jackson sintió que flotaba esa vez. Que las paredes desaparecían y se encontraba perdido en el cosmos, el en su cama y la sutil música era lo que lo acompañaba en la nada. Su mandíbula ya no dolía, el creía que dejaba de doler cuando uno dejaba de llorar, mas equivocado no estaba.Dolía. Siempre dolía. Recorría todo su cuerpo y terminaba en su mente dándole jaquecas que a la mañana siguiente calmaba con café o una calada de su cigarrillo mañanero.

Las ojeras se hacían mas grandes con cada noche en vela que pasaba, hasta que paso a ser parte de su rostro, de el mismo.




Nadie conoce lo que pasan algunos por las noches cuando estamos encerrados en nuestras habitaciones, conscientes de que nadie nos ve.Es la hora en la que dejamos ver lo que somos.Es cuando nuestros problemas, desilusiones, pensamientos, tristeza toman forma y nos dominan, a nosotros y a nuestros sueños. Buenas noches 



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