INTRODUCTION: PRELUDIO DE LA INOCENCIA

14 1 0
                                        

                                        Él, que me mira detrás de la ventana me conoce...

        Desconocía el paradero del hombre que narraba ante todos, estaba acompañado de un pianista que tocaba en preludio y seguía el ritmo de su voz fuerte, firme y melancólica, no dejaba de mirar a la ventana y a mí me costaba mirar en mi interior.

                                     Era el viento de otoño intentando entrar... Era el desacierto que necesitaba la esperanza perdida cerca del fuego...

        No era la insatisfacción de la cerveza ni la de su voz intentando ser tenue y adecuarse a los candelabros que dejaban esquinas oscuras, era el rostro de una tercera persona en el fondo de mi tarro, era su silueta detrás de las notas altas del hombre que jugaba con mi estado de ánimo.

                                 Una memoria dorada no es la mentira de lo que crees... Sólo era breve como una vela en el viento...

        Fue ahí cuando apareció un joven frente a mí... Era delgado y pálido, con cabello largo casi dorado que vestía un camisón que parecía de seda transparente. Se sentó frente a mí y se encorvó para verme a los ojos esperando una respuesta mía de confirmación en silencio, yo era el que había pagado por él.

                         No hay hojas inocentes cayendo, no hay dolor en la soledad del amor... Sólo era un pecado...

        Cuando el hombre terminó de narrar una ola de aplausos casi forzosos inundó los pasillos por los cuales ahora me encontraba, el joven me tomaba de la mano y me guiaba a una de las habitaciones. De espaldas era sencillo confundirlo con una chica, me preguntaba por su voz, por su sentir con esto y la edad que tenía pero no me atrevía a decir alguna palabra, me tragaba la curiosidad.

        Él caminaba descalzo, sus pasos eran cortos y lentos como si jugase con cada paso moviendo su cadera de formas sutiles, y sin estar muy consciente de mis actos intento ver a través de su camisón un poco más pero era imposible en la poca luz del pasillo. Al llegar a una puerta se pone de rodillas para mirar por la brecha baja de la puerta pero yo creía que era más fácil tocar y sin esperar a alguien lo hago.

        Se puso de pie rápidamente asustado y molesto por mi impaciencia, después fui yo el que se sobresaltó cuando una mujer furiosa golpea la puerta con todo el odio existente, la cara del joven me clavaba dagas en toda la cara con ese ceño fruncido que después oculta dándome la espalda para volver a tomar mi mano y llevarme con prisa al fondo donde se encontraba una habitación ya abierta.

¿?¿?: No debió tocar...

        Se detiene apenas entramos a la habitación para decírmelo en voz baja, después se aparta dejándome entrar y yo me arrepentía de mi impulsividad, me estaba dando vergüenza de entrar con él y lo primero que hice fue distraerme mirando la habitación sin decir nada al respecto. Estaba poco amueblada y la poca luz que brindaban las velas era cómoda, prefería un manto de oscuridad y perderme en lo que no recordaré porque rayaré con carbón un rostro más en mis recuerdos.

¿?¿?: No pido que sea misericordioso conmigo...

        Su cabello largo cubre su rostro lleno de picardía, intentaba controlarme pero era imposible cuando delante de mí comenzaba a darme paso, levantaba su camisón poco a poco en una reverencia hasta mostrarme que no llevaba ropa interior debajo.

¿?¿?: Soy su merced, me vestí indecente para usted...

        Me miraba directamente, no podía despegar mi vista de sus labios húmedos que se movían sin decir algo coherente, lo quiero tratar de tonto y crédulo cuando lo dice con seguridad. Me tienta cuando se acerca, ese leve sudor que llegaba a mi nariz en espirales ocasionaba un despliegue de fantasías dentro de mi cabeza, era la piel suave de esas caderas que querían frotarse contra el deseo de ser agresivo y esa regla del autocontrol se rompe cuando toma mi rostro entre sus manos.

¿?¿?: Puedo ser parte de usted, únicamente de usted, seré suyo...

        Su expresión que reprime el placer desata dentro de mí la imagen impotente de tomarlo con fuerza pero parece tan frágil como un jarrón de cristal que puede cortar mis manos si lo estrujo en egoísmo, es el punto de su reflejo que comienzo a omitir por culpa y proyecto a alguien más en esa ola de excitación que me carcome por querer salir cuando se roza contra mí.

        Sé lo que hace al intentar seducirme y lo obligo a mirarme a los ojos cuando mis dedos se enredan en su cabello y lo jalo, es el joven rebelde que subestimo y que remoja sus labios carnosos para intentar alcanzar los míos.

¿?¿?: Está siendo rudo amo... 

You've reached the end of published parts.

⏰ Last updated: Oct 21, 2020 ⏰

Add this story to your Library to get notified about new parts!

UndefinedWhere stories live. Discover now