Maggie no deseaba admitirlo. Odiaba cuando demostraba sentimientos de debilidad. Pero en ese momento, mientras cruzaba el umbral para entrar a su nueva escuela, no podía evitar el terror que se apoderaba de cada fibra de su persona.
Para empezar, la idea de tener que vestir un uniforme le molestaba. ¿A quién le importaba qué ropas andaba usando? No podía pasar ni cinco minutos sin tener que bajarse la falda. No estaba acostumbrada, jamás había usado una de este tipo, corta y tableada. La palabra 'vergüenza' cruza por su mente al imaginarse a sí misma, pero decide ignorarlo, por su propia salud mental.
Cuando rindió la prueba de admisión, lo primero que le dijeron los encargados era que debía sacarse todas las joyas y piercings que llevaba en su cara. Tuvo que abstenerse de gritarles ahí mismo porque ya había ocasionado demasiados problemas. Fue su culpa que ahora tenga que venir a este lugar, y su padre no le permitiría cometer otro error.
Tenía que aceptar que la nueva escuela tenía sus virtudes. Estaba bien limpia y ordenada, y los alumnos no parecían querer robarte algo o molerte a golpes.
Al menos no los que no la conocían.
Mientras dejaba sus pertenencias en su casillero (se notaba que era nueva, ya que su casillero era uno de los más alejados a las salas) observó que a unos cuantos metros de ella estaba ese chico de cabello rojo que había defendido a Bonnie la vez anterior. La miraba despectivamente. No le culpaba, ella estuvo ahí todas las veces en que su grupo lo golpeó. Muy dentro de su corazón, a Maggie le dolía cada vez que lo hacían, y hasta ahora se arrepiente de no haber hecho algo al respecto.
Por suerte, luego de unos segundos con su mirada asesina, el chico se fue hacia lo que supuso es su grupo de amigos. Probablemente le contó sobre su presencia, porque luego de un rato sintió cómo ellos le miraban.
Apenas terminó de dejar sus cosas y ubicarse, salió rápidamente del lugar, caminando (muy veloz, porque la ansiedad le impedía caminar más lento) hacia su nueva sala.
Al llegar, notó que los salones eran mucho más grandes que en los que iba antes, pero había menos cantidad de alumnos.
Se precipitó a tomar uno de los asientos del final -el más cercano a la ventana- y colocó los libros y estuche en su mesa. Había algo sobre mirar a través de la ventana que simplemente la relajaba. Era una distracción de todo el aburrimiento que vendría al comenzar las clases. Mas también debía admitir que le gustaba pasársela viendo a las personas de lejos, agradecida de estar lo suficientemente lejos para no ser observada de vuelta. Ver a extraños disfrutando de su día le daba a Maggie cierta libertad, aunque fuese solo con verlo.
Aún quedaban unos cuantos minutos para que comenzara la clase, pero los problemas no esperaron en aparecer.
—¿Y tú que estás haciendo aquí?
Al voltear su vista, se encontró con un grupo de chicos de apariencia bastante descuidada. Le miraban desafiante, probablemente sabían quién era (o más bien, a qué grupo pertenecía) ya que recordaba haberlos visto en alguna parte. De seguro Deuz y el dúo de idiotas se buscaron problemas fuera de su territorio, y ahora ella sufría las consecuencias.
No se dignó a decir palabra, solo se limitó a mirarles con la misma indiferencia que ellos le otorgaban.
—¿Y dónde está tu grupo de imbéciles? ¿Puede que te hayan abandonado?
El otro chico le miró con maldad, y pudo notar el sutil gesto de inseguridad en la cara de Maggie, la cual le dio más confianza para continuar atosigándola.
—Mira, rata. Aquí no hay lugar para ti, y nosotros no tenemos problemas sacando escorias como tú.
La chica intentaba controlar la ira que le carcomía la cabeza, y estaba a un pelo de romperle la cara a cada uno de ellos. Sin embargo, debía de empezar a dejar esa conducta si deseaba terminar sus últimos dos años en esta secundaria.
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Una Segunda Oportunidad (Fnafhs)
FanfictionDespués de que algo ocurriera entre ella y los Nightmare, Maggie es transferida a una nueva escuela. Rodeada de enemigos y gente que hirió, Maggie intenta empezar de cero y convertirse en una mejor persona. Los errores de su pasado la persiguen, per...
