fanfic kagehina, situado al final de su primer año en karasuno todos estaban en un campamento, por alcances de fechas se venía el cumpleaños de kageyama y deciden darle una sorpresa ¿qué podría salir mal?. es un capítulo autoconclusivo. inicialmente...
Diciembre 22, todos en karasuno decidimos ir a un campamento de entrenamientos para así conmemorar el último año de nuestros sempais en la preparatoria y que mejor que en un onsen en las montañas.
Todos estaban muy animados compartiendo en una gran mesa. Asahi-san y daichi sempai reían de las ocurrencias de nishinoya y tanaka, por otra parte tsukki no perdía oportunidad para burlarse de cualquiera que cometiera errores al hablar, mientras que tadashi solo se reía bajito. Suga san, kioko sempai y yashi estaban ocupados trayendo la comida a la mesa. Kageyama y yo estábamos comiendo lo que nos habían servido.
Kageyama no sabía que todos a sus espaldas habíamos preparado una sorpresa por su cumpleaños, mientras el joven de cabellos azabaches no prestaba atención todos guardamos silencio, los sempais que estaban en la cocina regresaron y entre los brazos de yashi asomaba un hermoso pastel de cumpleaños con sus velas encendidas, todos empezamos a cantar el cumpleaños feliz. Prometo que la cara de kageyama era impagable, se veía entre feliz y angustiada hacía notar que nunca había tenido una sorpresa así y no lograba descifrar como sentirse al respecto.
La noche fue muy entretenida, tanaka y noya-san hicieron una competencia de comida, yamagushi y tsukishima jugaban con sus teléfonos y los demás simplemente compartían una agradable conversación sobre temas ligeros.
Ya más avanzada la velada nishinoya y tanaka se acercaron a kageyama con una misteriosa botella, ambos jóvenes convencieron al menor de que aquel bebestible le daría mas energía durante el entrenamiento de mañana, sin mayor duda el acepto y bebió sin descanso de la botella. En cosa de segundos su cara estaba pegada a la mesa. Preocupado, me acerque a la escena. Ambos sempais alterados no comprendían como alguien de su edad no podía soportar una cantidad tan pequeña de alcohol y con temor de ser reprendidos por el capitán rogaron por mi ayuda como kageyama seria mi compañero de habitación durante las noches en este lugar.
Entre los tres, agarramos como pudimos al rey y corrimos por el pasillo hasta la habitación que nos correspondía, en el camino casi fuimos atrapados por tsukishima pero de alguna manera logramos evitarlo
Una vez en la habitación los sempais huyeron cobardemente dejándome toda la responsabilidad.
-uhmmm hinata..hii..naata- susurraba kageyama
Llevaba un gran rato pronunciando mi nombre, lo acomode en el futon y retire la ropa que molestaba para que pudiera descansar de la mejor manera. Había estado ansioso por este campamento durante todos estos meses, deseaba hacer muchas cosas junto a kageyama, quien diría que terminaría vigilando su sueño producto de una borrachera.
Mirándole de cerca solo confirmaba lo que ya sabía, él era hermoso, su piel pálida, el movimiento de su respiración agotada, como se marcaba cada uno de sus trabajados músculos, hacia que quisiera seguir inspeccionando más profundo de lo que aún tenía puesto. Pero no creo estar tan desesperado para llegar a convertirme en un pervertido.
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Analizando lo que ha ido de este año, no sé en qué momento empezó, pero sin darme cuenta un día mis ojos no dejaban de seguirlo. Primero pensé que era una reacción natural ya que él era mi competencia, el rival que quería derrotar. Sin embargo, de un tiempo para acá mi cuerpo comenzó a reaccionar exageradamente cada vez que el me tocaba, ya sea si era un reto o una felicitación. Como ambos amamos el voleyball nuestra cercanía era mayor cada día y empecé a ver rasgos de él que nadie conocía, era mucho más amable y eso hacía que mi corazón se derritiera por completo sin siquiera que él lo notara.
Sin previo aviso un extraño deseo se apodero de mi, quería saborear esos labios que volvieron a susurrar parte de mi nombre y sin más reparo me acerque a esa boca que tanto anhelaba, su sabor y textura era más suave de lo que había imaginado, inesperadamente, como en las películas, tobio abrió sus ojos.