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5:35 p.m

Una extraña sensación de calma se extendía por todo el salón de clases, la poca luz que entraba por las ventanas lograba iluminar los escritorios y un suave aroma a cigarrillo se esparcía por el ambiente, algo no muy reconfortante si es que posees una nariz sensible.

Vaya mierda tener que estar en detención por algo que no hiciste... Incluso suena ridículo, ¿no?

¿Cómo demonios terminas en detención si no hiciste nada?

- ¡Park! - La grave voz del profesor se escuchó en todo el salón de clases.

Jimin, quien se encontraba sumergido en sus propios pensamientos no pudo evitar sobresaltarse cuando el profesor llamó su apellido tan repentinamente.

- Acércate, por favor.

Se levantó rápidamente de su asiento y se acercó al profesor, este le entregó algunas hojas y pidió que las entregara a sus compañeros para que trabajaran en ellas. Y así lo hizo, uno por uno entregó a los alumnos una hoja, algunos simplemente lo ignoraban y seguían en sus celulares, mientras que otros dejaban caer las hojas al suelo.


"Que desperdicio de hojas..."

Jimin se sentó en su lugar y de su bolso sacó su lapicera, tomó un bolígrafo de color negro para escribir y uno de color verde para decorar. No quería problemas, él haría el trabajo que se le asignó y trataría de hacerlo lo mejor posible, era la primera vez que era enviado a detención en toda su vida.

Jimin no era un idiota, simplemente era un chico promedio, algo inteligente pero no era la gran cosa, sus notas eran promedio, sacaba nueve, ocho, y si le iba bien sacaba hasta diez.
La verdad es que nunca fue un chico problema, su vida podría clasificarse incluso como aburrida, jamás hacía cosas incorrectas, al menos hasta hoy.

Mientras el pelirrosa hacía su hoja de trabajo escuchó como la puerta era abierta, al levantar su vista no pudo evitar que sus mejillas adoptaran un lindo color rojizo. Un chico de piel pálida y uniforme desordenado entraba con cara de pocos amigos; Min Yoongi, el chico que agitaba el corazón de Jimin con fuerza.

Yoongi al contario que Jimin era un chico que casi siempre se la pasaba en detención, siempre metido en problemas y con chismes nuevos que corrían entre los estudiantes con su nombre tachado en ellos. Aún así, Jimin no podía evitar sentirse atraído, no podía evitar sonreír cada vez que pensaba en él.

- ¿De nuevo por aquí, Min? -Preguntó el profesor mientras negaba con una sonrisa burlona.

El pálido extendió su mano para entregarle su boleta de detención al profesor.

- ¿Una pelea? Interesante... ¿Y por qué peleabas esta vez?

- Insultaban al chico que me gusta. - Su rostro tan inexpresivo como siempre.

El pelirrosa no pudo evitar encogerse en su asiento, sintió como se le apretaba la garganta. La frase cayó con la misma suavidad con la que Yoongi siempre decía todo, como si no significara nada.

Los ojos de Yoongi escanearon la clase, entonces caminó pasando al lado de Jimin y algunos otros estudiantes para llegar a su asiento favorito, tomó sus audífonos y simplemente se cruzó de brazos mirando hacia la ventana.

(...)

- Por favor, no hagan nada estúpido. Debo salir un momento, volveré pronto. - Dijo el profesor en voz alta mientras señalaba a la clase con su dedo índice en forma de advertencia. Tomó un par de papeles de su maletín y salió del salón a paso apresurado.

No pasó mucho tiempo antes de que las sillas en los escritorios quedaran vacías. Jimin levantó su cabeza para echar un vistazo alrededor preguntándose si realmente se marcharían todos sin más, le pareció sorprendente el descaro de algunos, él jamás podría hacer algo así, lo mataría la ansiedad. Pronto se encontró en un salón lleno de mochilas y abrigos, pero sin sus dueños a la vista, la única señal de vida se encontraba al final del salón donde cierto joven de cabello negro yacía con los ojos cerrados y los pies cruzados sobre el escritorio.
Park negó levemente y continuó con su hoja, ya había terminado, ahora solo la estaba decorando con algunos bolígrafos de colores.

- ¿Cómo terminaste aquí, Park Jimin?

El cuerpo de Jimin se tensó e inmediatamente sus manos dejaron de moverse sobre el papel. Con lentitud se giró sobre su asiento y se remojó los labios mientras acomodaba el cabello que caía sobre su frente para responder a la voz que le preguntaba.

- ¿Sabes mi nombre? - Su dedo índice señaló su propio pecho mientras fruncía el seño.

- Por supuesto que lo sé. - Sus rosados labios se curvaron en una sonrisa cargada de diversión. - ¿Qué te trae por aquí? Sé que no eres del tipo que se mete en problemas a menudo.

Una apenada sonrisa se formó en los labios de Jimin mientras asentía con la cabeza dándole la razón.

- Bueno... En realidad yo no hice mucho, estaba almorzando con mis amigos detrás del taller de arte y se les ocurrió sacar unos cigarrillos, por supuesto una maestra nos vio y nos llevaron a todos con el director. Como yo realmente no estaba haciendo nada simplemente me dieron detención, pero creo que los demás se irán a casa con una suspención. - Suspiró apoyando sus manos sobre el respaldar de su silla - ¿Puedo preguntarte qué pasó para que terminaras hoy aquí?

- Bueno, un grupo de idiotas dijeron cosas horribles sobre la persona que me gusta, así que... No terminó muy bien.

- Debe de gustarte mucho entonces. - Ladeó su cabeza con una pequeña sonrisa que desde los ojos de Yoongi no pareció más que ternura, pero que para Jimin iba cargada de cierta tristeza.

- Podríamos decir que sí, me importa, ¿pero qué hay de ti? - Yoongi bajó sus pies del escritorio y Jimin levantó sus cejas con algo de sorpresa - ¿No tienes a alguien?

- Bueno... Hay una persona, pero realmente no le hablo, hemos interactuado un par de veces desde que nos conocimos, pero nada muy cercano. De cualquier forma le gusta otra persona, así que no tengo mucha oportunidad.

- ¿Lo conozco? Tal vez pueda darte algún consejo.

- Oh no, no creo que lo conozcas en lo absoluto, no va en esta escuela. - Jimin se apresuró a negar con las manos, de nuevo sus mejillas teñidas del visible color rojizo.

En el rostro de Yoongi apareció una vez más su sonrisa cargada de diversión, negó un par de veces con la cabeza y se levantó de su asiento para acercarse al de Jimin.

- ¿Quieres acompañarme? No te preocupes por el profesor, no volverá en lo que resta del período, siempre hace lo mismo. - Su rostro se mantuvo tan serio como siempre, pero al ver la duda en el rostro ajeno, colocó sus manos sobre el escritorio y se inclinó un poco para dedicarle una sonrisa cargada de complicidad. - No vamos a hacer nada malo, ven conmigo.

Por supuesto que en cualquier otra situación Jimin habría dicho que no, habría rechazado el plan completamente, pero la sonrisa de Yoongi fue tan encantadora y su tono tan convencedor que ni su miedo a ser castigado de nuevo pudo lograr que rechazara la oferta.

Ambos salieron juntos por los pasillos del colegio y caminaron hasta una pequeña cafetería cercana donde ordenaron un par de bocadillos y bedidas. Yoongi pagó todo, Jimin quería pagar, o al menos lo suyo, pero Min se negó rotundamente con la excusa de: "Yo te invité, yo pago".

- Mucho mejor que la comida de la cafetería del colegio, ¿cierto? - Yoongi bromeó con una pequeña sonrisa y dio un sorbo a su café frío.

- Definitivamente mejor, acabas de deleitar mi paladar con este pastel. - Jimin siguió su broma, cubriéndose la boca al reír algo apenado.
Un pequeño suspiro salió de sus pulmones mientras dedicaba una tierna sonrisa al pelinegro frente a él, sus miradas se encontraron por un par de segundos y entonces Jimin quiso quedarse ahí para siempre.

♡ | Linda Confusión.Stories to obsess over. Discover now