Una noche inolvidable

45 4 0
                                        

Martes 26 de diciembre de 2017.

1:30 a.m.

El humo no me dejaba ver con claridad.
La música estaba tan fuerte que apenas podía escuchar lo que mis amigas intentaban decirme. A mi alrededor, todos parecían estar pasándola bien. Reían, bailaban, gritaban. Había una especie de euforia colectiva que envolvía todo el lugar.

Todos parecían felices.

Entonces empecé a preguntarme:

¿Por qué yo no me siento igual?
¿Por qué no puedo disfrutar esto como ellos?
¿Por qué nada de todo esto logra llenarme?

Mientras todos estaban enfocados en divertirse, yo no podía dejar de observar a las personas. Sus expresiones. Sus movimientos. Sus actitudes.

Y, aunque suene extraño, en medio de todo eso sentí compasión.

No porque creyera ser mejor que alguien.
Al contrario.
Había algo dentro mío que veía más allá de las risas, más allá del alcohol, más allá de la emoción momentánea. Y eso me generaba una tristeza difícil de explicar.

Pero no podía permitirme sentirme así.

Yo había venido a ese viaje para divertirme. Para hacer todo aquello que antes no me había animado a hacer. Se suponía que tenía que disfrutar el momento como todos los demás.

Así que intenté encajar.

Fui hasta la barra decidida a comprar alcohol suficiente como para "ponerme en ambiente" y dejar de pensar tanto.

Pero, para mi suerte —o quizás no tan por casualidad—, todo estaba demasiado caro y no me alcanzaba el dinero.

Y ahí estaba otra vez:
completamente consciente.

Miré alrededor una vez más.

Detesto este lugar.
¿Cuánto falta para irnos a dormir?

Buscando el caminoStories to obsess over. Discover now