Gracias A Moana

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Cuando George le dijo a Martha que, si quería desayunar con él, ella no espero eso. Se encontraba sentada en la isla de la cocina de George a un lado de un niño de 5 años, quien la miraba como la cosa más maravillosa del mundo.

— no sabía que tenías un niño tan lindo Georgie – dijo mientras aceptaba gustosa la taza de café que Washington le ofrecía.

— si mi Alexander es muy lindo, es hijo de Rachel, si no se vería muy raro con mi nariz gigante – contestó con simpleza y un poquito de humor el hombre, ella era consciente de la historia que tenían su novio y la caribeña.

— papá – dijo el niño mientras tomaba una dona de la caja que trajo - ¿Qué hace la señorita Martha aquí? ¿se puede quedar? ¡es muy bonita!

El corazón frío y marchito de Martha revivió con solo esa frase del niño, a ella le gustaban mucho los niños, lamentablemente un cáncer al útero la dejó sin la capacidad biológica de tener niños, ese niño era adorable.

— ella es la novia de papá, Alex, puede venir siempre que quiera y respecto a lo segundo, realmente no lo se tienes que preguntarle a ella.

El niño se giro inmediatamente hacia ella, puso los ojos de perrito abandonado más adorables que había visto en lo que llevaba viva, ¿y quien seria tan cruel para decirle que no a un muchachito tan lindo como él?  

— claro, no tengo nada que hacer hoy

— ¿¡en serio?! – dijeron ambos hombres en la habitación no sabia quien estaba mas emocionado, si su novio o el hijo de este.

— si – le revolvió el cabello a Alex de forma cariñosa, haciendo que el niño se sonriera, el mismo se bajo de la silla y corrió a la sala de estar.

— ¡Alex, el desayuno!

— voy a sacar las cosas para jugar con la señorita Martha, papá

Ella se río por lo bajo, era muy adorable, entre la cara de indignación de George y el sonido de pasitos correteando por el pasillo pensó que podría acostumbrase a ello.

— ¿quieres ayuda para limpiar aquí? – pregunto cortésmente levantándose de la mesa.

— oh no, no, no, no, eres mi invitada déjame hacerlo a mí.

— no seas terco Georgie déjame ayudarte, insisto, soy muy buena limpiando – le sonrió mientras agarraba un delantal. 

— no es necesario Martha de verdad. 

— ya calla y pásame los platos

Estuvieron un rato lavando los platos ella lavaba y enjuagaba y George secaba y guardaba, cuando terminaron, Martha levanto el mantel lo sacudió y guardo, mientras George barría, cuando terminaron ambos salieron a la sala de estar, su sorpresa fue grande al ver a Alex en medio de un montón de mantas, junto un león de peluche en una mano y el control remoto en la otra.

— ¿Qué sucedió aquí Alexander?

— vamos a ver una peli, vamo' siéntense – Alex le sonrió a Martha mientras se así a un lado para que ella se sentara.

— ¿y papá? – pregunto viendo que no había espacio para él

— tu me cargas papá – dijo Alex mientras estiraba sus barcitos para que el adulto lo cargara, George se hizo una nota mental tendrían que comprar otro sillón para la sala.

Cuando los tres estuvieron cómodos, Martha tenia sus pies sobre el regazo de George quien estaba sentado en una esquina mientras que Alex estaba acostado sobre Martha, George tomo el control remoto.

— ¿qué quieres ver, mon petit lion? – pregunto George sonriendo

— ¡MOANA! – dijo gritando Alex.

— hemos visto Moana 5 veces esta semana Alex.

— me gusta Moana – dijo Martha, era cierto todas las canciones estaban escritas por el genio de Lin Manuel Miranda, George no podía quejarse.

— bien, Moana será – dijo George suspirando picando Moana en la televisión.

Mientras tu lugar sonaba Alex y Martha cantaban, y lo obligaron a cantar con ellos, realmente se sabia de memoria los diálogos y las canciones, se había sorprendió mas de una vez tarareando alguna canción de la película favorita de su niño.

Cuando de nada estaba por la mitad, Alex se había dormido, amaba esa película, pero se había levantado temprano por recibir a la señorita junto a su papá. Ella acariciaba el cabello del niño tranquilamente, esa película le traía mucha paz, la vio con su hermana y sobrinitos cuando salió en los cines, y en ese vez fue cuando conoció a George e inconscientemente a Alex, se sentaron a un lado de ella en el cine, solo vio a George la primera vez, se sorprendió mucho cuando lo vio, un hombre de veinte y algo años viendo una película de Disney, era un poco extraño luego vio al niño y reconoció a George de la oficina, así empezaron a hablar en la oficina, era raro pero lindo, sabia que cuando se casaran ella iba a poner Yo Soy Moana, solo para fastidiar a George y bailar con Alex y sus sobrinitos, quienes también amaban esa película.

— ¿en qué piensas preciosa? 

— cuando nos casemos pondré Yo Soy Moana para bailar con los niños

George se sonrojo mucho, llevaban un año saliendo gracias a Moana, era un poco gracioso si le preguntaban, ella lo conocía bien, él lo conocía bien, se amaban, pensó que con Moana de fondo seria algo lindo y significativo, tomo la cajita de su bolsillo, siempre la cargaba por si el momento se daba.

— Martha, ¿quería preguntarte si ...?

— ¿si, que Georgie?

— ¿te casas con este padre soltero?

— si – dijo en un susurro para no despertar al niño que dormía, entre la emoción y eso casi deja caer al niño en sus brazos – claro que sí, Georgie 

Él le puso la sortija en la mano a ella, llevaba el cabello despenado, su pijama que se había puesto cuando llego, y su cara eran ojeras, George pensó que era la mujer más hermosa que había visto, era la mujer que amaba, la que quería que lo ayudara a criar a su petit lion, quería que adoptaran más niños juntos, por que esa hermosa mujer era la cual el destino, muy sabiamente, le asigno como el amor de su vida, agradecía infinitamente a Moana

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⏰ Last updated: May 13, 2020 ⏰

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