Luis Alberto

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Me desperté con un horrible dolor de cabeza encima de un charco de sangre. Estaba en una cocina que no era la mía.

- ¡Luis Alberto! ¡Luis Alberto! ¿Te has comido todos los frijoles?

El maldito Luis Alberto yacía a mi lado, al menos parte de él. Un gran chorro de sangre salía del agujero que tenía donde debía tener la cabeza.

-¡Luis Alberto! ¡Termínate los frijoles!

La cabeza de Luis Alberto abría y cerraba la boca dentro del horno. No conseguía oír lo que decía.

El perro. Había sido el perro.

Y la mujer ciega no paraba de gritar.

Luis AlbertoWhere stories live. Discover now