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Este oneshot es una idea original, no contiene spoilers de la trama respectiva en el manga de la serie de la que se toma parte de inspiración para realizar dicho contenido sin fines lucrativos.

Palabras: 1,536

Días de creación del contenido: 3

Notas de la autora: -

Portada: En su correspondiente proceso de creación.

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Trenzas de oro enredando su temor, ojos tales como el agua cerrando la ventana de sus inseguridades, un rostro angelical escondiendo todo lo que sucedía en su pequeña y, hasta el momento, inocente mente, sí, esa chica era Anna.

Personaje secundario, se decía a sí misma, vacilante y con certeza a la vez, pues, entre todos los niños, ella, ella no podría llegar a destacar, simplemente estaba allí, como alguien vacío a los ojos de los demás, como alguien más.

No le importaba, y, de repente, le importaba.

Como un estúpido ciclo.

Irrompible, tanto así como la mismísima autoestima de Nat.

Y en esos momentos, esos momentos en los que se sentía miserable, los volteaba a ver, igual que todos lo hacían, como si fueran unos malditos dioses con una mente excepcional, perfecta en todo sentido, al igual que ellos, los tres que siempre yacían juntos, esas tres personas de personalidades tan distintas, ese grupo en el que sabía que nadie más encajaría

                                                                .                 .                     .

¿Su puntuación? Para que hablar de ello, simplemente normal, sin sobresalir, sin destacar, nunca, realmente, nunca.

Pero así eran las cosas, ella no había nacido con una mente de genio, con una personalidad tan brillante, o con una frialdad tan estúpidamente atrayente. Ella había nacido con un cabello que se enreda fácilmente, tan fácilmente.

Y, no, no era bonito, no era para nada bonito sentirse insignificante.

Aunque, al final, todos esos pensamientos tuvieran que disiparse un día, justamente ese día en el que Don se acercó por primera vez a ese pequeño grupo de inadaptados, sí, inadaptados, así les habían llamado Lannion y Thoma desde que se reunieron para charlar por primera vez.

- Necesito que escuchen algo. – Musitó, con una expresión de seriedad plasmada en su rostro, eso era especialmente extraño, toda esa situación era especialmente extraña.

Tan extraña como las palabras que salieron de las bocas de quienes se encontraban dentro de aquella fría habitación, aquella a la que Don les había arrastrado. Ella pudo ver perfectamente la cara de sus compañeros, todos sin desprender sus oídos, orejas y mejillas de la oscura puerta que los separaba de lo que nunca pensaron en escuchar. Nat lucía asustado, pero, al mismo tiempo, intrigado, como si su cabeza estuviera en un trance en ese mismo momento, Thoma no cambió su expresión, simplemente escuchó, al igual que Lannion, quien, esta vez, sonreía, sonreía, pero no lo hacía con felicidad, no, ahora no. Mientras tanto ella, ella no sabía que pensar, simplemente su cabeza no respondía, su cuerpo no respondía, Anna no respondía.

- Eso significa qué-. – Habló Nat después de alejarse de aquel lugar, aquel lugar que arruinaría por completo su visión del mundo.

- Que somos comida. – El mayor interrumpió con completa seriedad, tan horrible como lentamente. En tanto, el de cabellos carmesí, cual sangre recién extraída, posó su mano levemente en la pared, sintiendo el frío tacto de esta misma, para, acto seguido, dejarse caer, como un suave pétalo de una flor muriendo lentamente, pues así se sentía, como una roseta agonizando sin poder detener el proceso, sin poder evitar que su existencia desapareciera cada segundo.

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⏰ Last updated: Mar 29, 2020 ⏰

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