CAPÍTULO I

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En un reino muy lejano, vivían un rey y una reina.
El crudo invierno, en vez de traer tristeza y desolación, anunció la alegría, pues les nació un niño de tez blanca como la nieve.
Los padres estaban muy agradecidos al todopoderoso por regalarles un heredero, así que le pusieron Levi.
Pero la alegría no duró mucho, pues al poco tiempo la reina enfermó gravemente y al poco tiempo falleció, dejando al rey sumido en una gran depresión.
El reino exigía una reina que liderara el pueblo, el rey debía volver a casarse.
Al poco tiempo el rey conoció a una bella mujer y cayó rendido a sus pies.
Ambos fueron a vivir al palacio, y fue entonces cuando la reina se enteró de la existencia del bello joven de tez blanca.

La madrastra odiaba a Levi, encomendando lo a realizar los trabajos domésticos del castillo.
Lo cual Levi hacía con mucho gusto, pues desde pequeño había desarrollado el gusto por la limpieza, le gustaba ver el brillo de los muebles recién limpiados, el olor a detergente, las ropas suaves con olor a lavanda, cosa que a Mikasa le daba igual y por eso la odiaba

Una soleada mañana, Levi se encontraba limpiando la fuente del patio del palacio.
Estaba de buen humor esa mañana, era el día perfecto para limpiar.
Estaba muy concentrado, cuidaba de que cada centímetro de la fuente se encontrará reluciente.
Tan tranquilo estaba limpiando, que no tenía idea de lo que pasaba al lado del muro del palacio.

Por el otro lado del muro, pasaba Eren, el legítimo heredero de la corona. Era apuesto y con muchas virtudes, lo único que empañaba su gran personalidad era que no pensaba las cosas antes de actuar.
Por eso, cuando vio el extremo muro, sin pensárselo mucho, por ninguna razon se le ocurrió treparlo.

Aún sin tener un motivo, empezó a escalar el muro. Al otro lado se encontró con un patio muy grande, lleno de flores y con una fuente en el centro. Habían palomas blancas, dándole un toque de paz y tranquilidad. Pero el toque más bello de aquel jardín se lo daba un joven de tez blanca, cabellos azabaches y de baja estatura que estaba al lado de la fuente.

El joven príncipe de brillantes ojos verdes se le acercó con una dulce mirada, pero la nuestra delicada doncella desconfiaba de él, pero hubo un momento en el se miraron fijamente, y el hermoso joven se dio cuenta que no era cruel, pero le dio igual y siguió con sus labores dentro del castillo, el príncipe de ojos verdes le pidió que no se fuera, pero este solo lo ignoró.

Eren  lo intento seguir pero, solo la esperó, sabía que él era perfecto para el, mientras nuestra bella dama limpiaba, se dio cuenta que el joven lo seguia esperando y lo vio a  lo lejos de su ventana.
Las aves blancas volaron lejos de la fuente.

Mientras el príncipe de ojos verdes y nuestro bello joven de tez blanca seguían compartiendo miradas cada vez más intensas, la madrastra se asomó por la ventana, y quedó prendada del príncipe de bellos ojos esmeraldas, más se puso celosa al ver que su hijastro y Eren parecían tener una extraña conexión.
Se dirigió al sótano, en el que, entre otras cosas, guardaba su más preciada posesión, un espejo mágico.
Ella siempre le hacía la misma pregunta.
-Connie, quién es la más bella en este reino?
Y el espejo siempre daba la misma respuesta.
-Mikasa, tú eres la choza más bella de este pueblo.
Al llegar al sótano, hecha una furia, interrogó al espejo.
-Connie, quién es la más bella de este reino?
El espejo dudó, pero respondió.
-Mikasa, antes tú eras la cabaña más bella del reino. Pero ahora alguien más ha tomado tu lugar. Hay un joven que es más bello que tú, de tez blanca y de pelo azabache. Y ese joven es tu hijastro Levi.

CRÉDITOS PARA LA SRA. Pepinillo así es 🐦

Levi nieves y sus siete enanitosHistórias para pegar e não largar. Descubra agora