Prólogo

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Aquella noche se hacía cada vez más oscura y por más que deseará que la luz del sol se apresurará a hacer acto de presencia, más lentos se me hacían los segundos que pasaban. Caminaba cada vez más rápido, mis estremecimientos aumentaban de igual manera y mis lágrimas no dejaban de caer. El frío viento se hacía cada vez más insoportable y toda mi ropa mojada hacía que la situación se volviera mil veces peor.

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Nada de esto debió ocurrir jamás, lo que se suponía sería una hermosa noche entre padres e hija se tornó en la peor pesadilla jamás contada y todo es mi culpa, nunca debí confiar en ella, en él.

Unas luces hacen que mi sombra se refleje en el pavimento mojado por la lluvia y rápidamente me alarmó.

Son ellos y vienen por mí.

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