Cuarta Parte

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Serían las once de la noche. Ella llegó a casa cojeando, apoyada en aquel extraño que la había socorrido después del accidente. Realmente no sabía si su casa sería un buen refugio, pero sí sabía dos cosas: que la comisaria ya no era un lugar seguro y que la estaban vigilando por si intentaba escapar de Shanksville.
Había conseguido ponerse en contacto con Derek Santana y avisarle de que algo extraño ocurría, y de que debía esconderse en algún sitio hasta que ella tuviera claro que hacer.
También había llamado de nuevo al Sheriff del condado, pero la verdad es que, cuando se puso el oficial de guardia, no había sabido que decirle.
¿Me ha embestido un coche cuando intentaba salir del pueblo? "Eso es cosa de tráfico" le contestarían.
¿Me están vigilando? "¿Tiene pruebas?"
¿Cómo es posible que media ciudad se haya vuelto loca? "Eso es un problema médico... De todos modos, ¿cómo sabe que están locos? ¿No será usted la que tiene un problema?"
No.
Tenía que recoger pruebas, evidencias, testigos, antes de dar otro paso... Pero antes tenía que procurar mantenerse viva.
¿Por qué se había fiado de aquel extraño?
Quizás precisamente por eso, porque era un extraño. Y si tantos habitantes de Shanksville se estaban convirtiendo en lunáticos, quizás lo lógico era confiar en alguien que no fuera de allí.
Además, aquel extraño tenía un algo diferente. Sabía qué hacer, eso un policía lo nota al momento. No era un simple viajante o un turista. Aquel chico de negro cabello y cuerpo nervudo bajo el traje estaba entrenado para este tipo de situaciones.
Se detuvieron delante de la puerta de la casa.
- Hemos llegado... ¿Claire? ¿Verdad?
- Si... Mi nombre es Claire. Y tú eres...
- Me llamo Tim. Ya te lo dije.- Respondió con una sonrisa.
Claire se alzó, apoyándose ahora en la pared, y miró fijamente a su nuevo amigo.
- De tu nombre me acuerdo. Lo que estoy preguntando es... ¿Qué eres?¿Quién eres?¿A qué te dedicas?¿Por qué estabas allí cuando embistieron mi coche?
Tim iba a contestar cuando Claire levantó la mano interrumpiéndole.
- ...Y no me digas que eres un corredor de seguros que pasaba por aquí. No cuela.
Él cabeceó riendo.
- Vale, vale... Me has pillado. Es verdad, pertenezco a un cuerpo especial, pero creo que voy a decepcionarte.
Ella le miró interrogante y él sacó su acreditación del Departamento de Salud del Condado.
- Departamento de Salud. Sección de Inspección y Auditorias.
- No me lo puedo creer... - Respondió Claire, un poco confundida.- No me lo trago... Eres lo más opuesto a un chupatintas que pueda imaginar.
Tim rió con ganas.
- Hoy en día casi hay que ser James Bond para controlar el caos en las cuentas de algunos hospitales.
- Que no... No me lo creo. – Insistió ella mientras seguía escudriñándole.
Tim guardó su acreditación.
- Contra eso no puedo hacer nada. No obstante... ¿Qué tal si nos sentamos y charlamos de lo que está ocurriendo en este pueblo? Quizás no sea lo que esperabas, pero sigo siendo una autoridad y quizás pueda ayudarte.
Claire miró burlona al forastero. Si lo que decía era verdad... ¿Qué podía hacer un auditor para ayudarla?
De todos modos, su instinto seguía insistiendo en que aquel chico era más de lo que parecía, y decidió que haría caso a su instinto.
- Está bien. Sentémonos y te contaré lo que se.

La trama de la tela no era la más adecuada, demasiado rígida, pero serviría por el momento. Al fin y al cabo, se trataba simplemente de que no le vieran la cara.
Se envolvió la cabeza con aquella ropa de saco, dando varias vueltas a su alrededor hasta que la cubrió por entero. Sólo dejó dos agujeros para los ojos pues no necesitaba abrir orificios para la nariz, la tela dejaba pasar el aire y podía respirar cómodamente.
No quería usar su traje. Gotham estaba muy lejos, pero era posible que alguien en aquel pueblucho hubiera visto al temible Espantapájaros por la televisión o en los periódicos, y era importante conservar el anonimato.
Sin embargo, también le interesaba mantener su tapadera como el anodino Isaiah Clopton, así que no le quedaba más remedio que hacerse un apaño. Por ahora ya tenía la máscara, y realmente poco más necesitaba. Cogió un pequeño depósito que había rellenado con la versión líquida de la droga del miedo y se lo fijó al cinturón, del depósito salía un tubo que llevaba el producto hasta un esprayador en forma de aguja que Crane se fijó a su enguantada mano con cinta adhesiva industrial.
Él mismo había montado el artilugio con distintas piezas y mecanismos de ferretería. Era simple pero cumplía su función. Al pulsar un sencillo gatillo que llevaba en la palma de la mano un mecanismo produciría una nube de pequeñísimas gotas de miedo saldrían derechas de su mano hacia la víctima.
"Muy bien, muy bien..." Pensó.
Estaba eufórico. Jonathan Crane siempre había creído que su alter-ego era un mero recurso para llevar a cabo sus experimentos o para sacarse de encima a los entrometidos vigilantes que abarrotaban Gotham.
Pero al colocarse la máscara de saco se dio cuenta de que realmente disfrutaba siendo de nuevo el Espantapájaros. El monstruo ya vivía en su cerebro y le gustaba salir a pasear de tanto en tanto.
Estaba preparado. Pronto sería medianoche y en la noche vivía el miedo.
Aún podía reconducir la situación. Aún podía eliminar a quienes estaban metiendo las narices en sus asuntos y volver a su plácida vida de criminal retirado.
Salió por la puerta del jardín y se internó en las sombras, hacia su objetivo.

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⏰ Last updated: Jul 25, 2020 ⏰

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