Capitulo I: Reto

4.4K 285 466
                                        

Al borde de la piscina, dos jóvenes se encontraban de pie en sus respectivas plataformas frente a la larga y profunda piscina. Los espectadores a su alrededor emitían gritos de ánimos, de emoción, de apoyo. Unos hacían apuestas, mientras otros comenzaban a grabar con sus teléfonos celulares.

Sobre el bloque de salida derecho se encontraba Bruno Buccellati, un joven pelinegro de intensos ojos tan azules como el mar y preciosa piel oliva, cubierto escasamente en un bikini color blanco con lunares negros. La prenda se ceñia perfectamente a su cuerpo, la parte trasera apenas y cubría sus redondas nalgas. Bruno es delgado y bastante atlético, mas de uno esta ahí para ver el marcado torso del pelinegro y sus poderosas piernas gruesas, además de la bella curva trasera y esa espalda de ensueño.

Sobre el bloque de salida izquierdo se encontraba Leone Abbacchio, un albino de contextura mas gruesa, piel palida, largos cabellos platinados e inusuales ojos ámbar con un toque lavanda. A pesar de que esta a punto de sumergirse al agua, su rostro esta cubierto con maquillaje, resaltando sus gruesos labios pintados de color violeta. Su fuerte torso marcado esta al descubierto, los anchos, venudos y musculosos brazos del albino son cubiertos por una suave capa de vello platinado al igual que sus piernas. Usando un traje de baño color negro que mas bien parece un bóxer por lo corto que es.

Hm... Buena suerte – comento con una sonrisa burlona un joven albino, mientras ataba sus largos cabellos en un moño. Aquel movimiento ocasiono que las venas en sus brazos se marcasen mas, al flexionarlos.

No la necesito – el pelinegro a su lado sonrió sutilmente, colocándose su gorra de natación. El precioso cabello negro trenzado quedo cubierto.

Oh, parece que hoy eres mas rudo de lo usual – el albino soltó una risa burlona, en un segundo se puso también su gorra de natación, introduciendo lo mejor que pudo su largo cabello amarrado ahi.

Se pusieron los goggles a la par y tomaron sus posiciones, inclinándose hacia la piscina vacía frente a ellos. El conteo en las bocinas comenzó, un fuerte estallido marco el inicio de aquella carrera y los cuerpos de ambos de un salto se introdujeron al agua.

Buccellati se introdujo al agua con gracia, apenas salpicando agua y haciendo un suave sonido de "plop". Abbacchio en cambio fue todo lo contrario, ruidoso, pesado y el agua salpico en todas partes, creando ondas violentas a su alrededor.

La carrera dio inicio. Los jovenes espectadores rodeando la piscina olímpica gritaban con emoción. Se trataba de una carrera muy reñida, como siempre, ya que ambos hombres eran de los mejores nadadores que había en dicha institución deportiva.

Por un lado, el hermoso Bruno Buccellati, quien nadaba con la gracia de una sirena. Silencioso, rápido y letal, solo movimientos suaves y ninguno innecesario.

Por otro lado, el fuerte Leone Abbacchio, cuyo estilo era todo lo contrario al de su rival. Los fuertes brazos golpeaban con rudeza el agua, abriéndose paso entre el líquido, salpicando agua a su alrededor. Ruidoso, rápido, violento, como un maldito tiburón.

Se había hablado de ello en los torneos. Nunca se sabia donde iba Bruno, rebasaba a sus adversarios pasando inadvertido, y para cuando eran consciente lo tenian muy por en frente de ellos, moviéndose con suavidad y escapando rápidamente, el muy escurridizo. Con Abbacchio era diferente, era tan ruidoso y violento que lo oían acercarse, haciendo que los latidos de sus adversarios se volvieran ruidosos y sus respiraciones nerviosas, como si de una persecución con un tiburón se tratase.

Al llegar al extremo de la piscina, ambos nadadores al mismo tiempo dieron la vuelta y se impulsaron de nueva cuenta para nadar de regreso. El impulso de Buccellati fue pulcro y con gracia, rebasando por pocos centímetros al mayor. El cuerpo delgado y liviano del pelinegro le era de suma ventaja, ya que lo hacía más ágil dentro del agua. Por otro lado, el impulso de Leone fue brusco pero directo, si, era más pesado que el contrario, pero esto lo compensaba con la fuerza bruta de sus brazos.

Rivali d'amoreStories to obsess over. Discover now